28|2|2021

Fundación Monzó Gobernador

16 de enero de 2021

16 de enero de 2021

Innovación Política Argentina es el think tank-búnker de campaña del exmacrista. Bebé de un año, espera su personería jurídica. Mesa chica y "equipos técnicos".

Mientras fue presidente de la Cámara de Diputados, el abogado Emilio Monzó no pudo intervenir en la provincia de Buenos Aires, la tierra que lo vio nacer y donde construyó su carrera política. Durante los cuatro años de la presidencia de Mauricio Macri, la entonces gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, fue la encargada de cerrarle el paso. Con la derrota de octubre de 2019 y la salida de Cambiemos del poder, el ahora exdiputado trabaja para posicionar a sus candidatos y a sus candidatas en las legislativas de este año y disputar la sucesión de Axel Kicillof en 2023. El búnker del "monzoísmo" en el posmacrismo es la Fundación Innovación Política Argentina (INNPOA), que comenzó a funcionar en febrero del año pasado, cuando las restricciones políticas de la conducción del PRO habían concluido. 

 

Hace un mes, Monzó dijo públicamente que se considera un "apátrida" dentro del partido amarillo y que "la relación con Macri no terminó de la mejor manera". Sus palabras blanquearon una realidad previa a la derrota de 2019. Antes de 2015, fue uno de los armadores de la nacionalización de Macri como candidato, pero, desde la llegada del ingeniero a la Casa Rosada, fue segregado por liderar el ala peronista y dialoguista del PRO.

 

Después de la asunción presidencial de Alberto Fernández, reunió a sus fieles y puso en marcha el armado de INNPOA. Dicen que lo hace para comenzar a suturar las heridas de esos años, pero desde un espacio que agrupe equipos técnicos para "construir conocimientos" ante una eventual gestión del Estado bonaerense. Dicen que es la base de una plataforma electoral competitiva. 

 

 

La fundación tiene a Monzó como vicepresidente, es encabezada por el exintendente Sergio Buil y cuenta con el exviceministro del Interior y actual diputado nacional, Sebastián García De Luca, como secretario general. El tesorero es el exlegislador provincial por la Cuarta sección electoral Marcelo Daletto. Una mesa chica de cuatro hijos del interior bonaerense: Monzó nació en Carlos Tejedor, Buil en Rivadavia, García De Luca en Chivilcoy y Daletto en Chacabuco. Es la mayoría del círculo más cercano del expresidente de la Cámara baja, que fue ministro de Asuntos Agrarios de Daniel Scioli hasta que rompió con el peronismo luego de la crisis por la resolución 125 de retenciones móviles a las exportaciones agropecuarias. En ese elenco monzoísta, sólo faltan el extitular del bloque de diputados y diputadas del PRO, Nicolás Massot, y el diputado provincial Guillermo Bardón. El primero es bahiense y el segundo, pampeano/platense, pero ninguno forma parte del equipo de conducción de INNPOA.

 

Según dijeron en la fundación a Letra P, el think tank tendrá alcance nacional, pero ahora está enfocado en Buenos Aires. Comenzó a funcionar a principios de 2020 y parte de sus planes quedaron afectados por la pandemia. El arranque de la cuarentena congeló la agenda de visitas territoriales de Monzó en los primeros meses, pero igual buscaron adaptarse a la virtualidad. De ahí surgieron las reuniones por Zoom que comenzaron a realizar los "monzoístas" con militantes y adherentes en toda la provincia. A eso le suman tres reuniones telemáticas diarias de lunes a viernes con los 15 "equipos técnicos" que trabajan desde mediados del año pasado dedicados a agroindustria, seguridad, autonomía y reforma política, regionalización, economía, previsión social, género, producción, turismo, salud, justicia, población y desarrollo social, nuevas generaciones, ambiente y educación. 

 

El espacio cumplirá su primer año de existencia dentro de poco, pero el grueso de su despliegue data del invierno pasado, cuando Monzó comenzó a romper el frío con Vidal para recomponer la relación política con la dirigente macrista que le vedó la provincia mientras ella fuera gobernadora. En la actualidad, INNPOA cuenta con sedes en Mar del Plata, Chacabuco, Esteban Echeverría, 9 de Julio, Quilmes, Trenque Lauquen y Junín, pero todavía tiene la personería jurídica en tramite. Por esa razón, "no hemos manejado un solo peso en todo este tiempo, porque, si bien tenemos gastos, se sostienen con los aportes de la militancia y de quienes tienen cargos", explican en la fundación para asegurar que el trabajo de sus equipos es "ad honorem". 

 

"Queremos que la política no quede solamente en la rosca. Hace falta un respaldo técnico. Con las intenciones que nosotros tenemos de ser gobierno, creemos que hay que tenemos preparados porque la vía más efectiva es la gestión", vendió Buil. La estrategia para insertar la fundación en el territorio bonaerense incluye la formación y producción de documentos para intendentes e intendentas y para integrantes de concejos deliberantes y consejos escolares bonaerenses de la alianza opositora en toda provincia. 

 

Quizás como consecuencia del ostracismo político que les prodigó Macri, en la fundación hablan más de Juntos por el Cambio que del PRO. "Buscamos revisar los errores cometidos y, hoy por hoy, recibimos el apoyo de referentes de todos los espacios de JxC", dicen en INNPOA para expresar que también hay adhesiones del radicalismo y de la Coalición Cívica. 

 

"Hoy nos concebimos como un espacio que está más adentro de JxC que del PRO", dicen para confirmar uno de los objetivos estratégicos para la etapa electoral que se avecina. "En lo que tiene que ver con nuestro espacio político, queremos que nuestros referentes sean candidatos en 2023", sostienen para dar cuenta de la decisión de disputar las internas por las candidaturas de la coalición opositora. "Dentro de JxC hay cosas que nos diferencian y vamos a luchar por eso: somos una fuerza de centro", insisten, casi sin mencionar al macrismo.