01|5|2022

26 de diciembre de 2021

26 de diciembre de 2021

En el río revuelto de la oposición, el Gobierno siente que saca fuerzas de flaquezas y vuelve al centro del ring tras el 14N. Ecos de la campaña del Sí.

Si fue una jugada preparada o una improvisación todavía no le queda claro ni siquiera a los integrantes de su mesa chica, pero en la Casa Rosada creen que fue la inesperada frase de Alberto Fernández la noche de la derrota en las elecciones de medio término la que desconcertó y empezó a marear a la oposición.

 

“El miércoles llenemos la Plaza de Mayo y celebremos este triunfo como corresponde”, propuso Fernández, sobre el escenario del búnker del Frente de Todos (FdT). La remontada de la provincia de Buenos Aires y unos números menos catastróficos de lo esperado habían generado tal entusiasmo en el Gobierno y en la militancia que ese 14 de noviembre todos se dejaron abrazar por la idea de la falsa victoria, más allá de los cuestionamientos subterráneos. "Hicimos la peor elección en la historia del peronismo, ¿qué festejamos?", se preguntaron en el cristinismo. El clima fue cambiando con el correr de los días.  

 

A la oposición se le rompió la brújula. “Los tuvimos una semana explicando en los medios que en realidad habían ganado ellos”, describe con sorna un hombre de confianza del Presidente. Los dos millones de votos de diferencia que Juntos por el Cambio le sacó al oficialismo en todo el territorio habían quedado invisibilizados por una picardía de Fernández. O por una ocurrencia fortuita. 

 

Un mes después, por errores propios, problemas de cálculo o malas negociaciones, el FdT volvía a caer en los números frente a la oposición. Fue la mañana del 17 de diciembre, en la votación del Presupuesto 2022. El resultado fue contundente: 121 votos a favor, 132 negativos y una abstención. La derrota fue histórica: por primera vez desde la recuperación de la democracia la Cámara de Diputados, rechazaba al gobierno de turno un Presupuesto en el recinto. Sin embargo, otra vez el FdT logró sembrar confusión.

 

Elisa Carrió fue la primera en advertir que algo andaba mal. “Voltear el Presupuesto no era una opción. Entendemos que la tensión y la insensatez del oficialismo puede haber encerrado a Juntos por el Cambio, pero necesitábamos aplomo para tener una posición más inteligente y responsable”, dijo la Coalición Cívica en el comunicado que emitió horas después del cierre del debate parlamentario.

 

¿Máximo Kirchner les había hecho pisar el palito con su discurso encendido a costa de una derrota para el oficialismo? Puertas adentro del FdT cerraron filas. El sector más ligado al Presidente había deslizado una lectura inicial en la que acusaba a Kirchner de haber boicoteado el proyecto enviado por el ministro de Economía, Martín Guzmán. Con el correr de las horas, la crítica se fue sosegando. Fernández dio la orden de proteger a Kirchner. Sergio Massa, molesto por el fracaso del FdT en el recinto frente a sus narices, se plegó al movimiento del Presidente e hizo lo mismo con los propios.

 

En voz baja, hubo quienes hablaron del paso en falso de Kirchner, que lo llevó a pronunciar un discurso más orientado a marcar en público que lo asistía la razón que a quedarse con los votos. Un error táctico. Fernández se encargó de acallar las críticas contra el jefe de bloque del FdT con su presencia en San Vicente, en la asunción de Kirchner al frente del PJ bonaerense. “Fue un gesto de liderazgo, mostró conducción política”, apunta un funcionario de primera línea del gabinete. Como para que no quedaran dudas, Fernández arrastró a la mítica quinta del peronismo a casi toda su mesa chica, Juan Manzur, Gabriel Katopodis, Juan Zabaleta y Jorge Ferraresi. Solo faltó Santiago Cafiero, que tenía un compromiso familiar. 

 

En la otra vereda siguió el pase de facturas. Como flamante presidente de la UCR, el jujeño Gerardo Morales también se sumó a las críticas internas. “No se impuso la racionalidad”, dijo el gobernador sobre el rechazo del Presupuesto 2022. Morales empezó a vislumbrar los problemas concretos que les generará a las provincias la falta de aprobación de la ley.

 

Massa fue el primero en decirlo públicamente. "Como presidente de Diputados y ante el rechazo por parte de la oposición del Presupuesto General de la Nación, es mi obligación informar a los gobernadores y gobernadoras sobre las consecuencias en el cálculo de recursos para las provincias", dijo y los mandó a “definir si rehacen sus presupuestos o recortan gastos por la caída de recursos para cada provincia”.

 

Un día después, el Presidente recibió en Olivos al bloque oficialista de la Cámara baja. Entre asado, pollo y ensaladas, florecieron las críticas a la oposición y una lectura positiva de la derrota. “Quedaron en un lugar muy negativo. Muestra que se oponen a todo, que obstruyen la gobernabilidad. Eso no es bueno. Ellos se quedan con el ‘no’ mientras nosotros mostramos una actitud positiva”, dice un vocero del oficialismo. El "Sí" fue el lema de la campaña del FdT que diseñó el catalán Antoni Gutiérrez-Rubí entre las PASO y las generales. 

 

Pocas horas más tarde, el FdT desconcertaba a Juntos por el Cambio con un triunfo en la votación por la ley de Bienes Personales en una sesión que había sido convocada por la propia oposición. Fue una victoria ajustada, 127 a 126. El resultado, inesperado, provocó una caza de brujas mediática en JxC y el regocijo del oficialismo que logró, otra vez, dejar flotando la sensación de que el desorden es ajeno. Una nueva muestra de la corriente "ganar perdiendo", que se impuso la noche de las elecciones y llevó al oficialismo a llenar dos veces la Plaza de Mayo en menos de un mes. 

 

“La oposición tomó un rol muy equivocado. Leyó mal el mandato popular. No creo que la sociedad haya pedido bloqueo del Gobierno en las elecciones”, apunta un colaborador de máxima confianza del Presidente. Agrega: “Carrió y Morales se habían callado y ahora lo ven. Esto es un búmeran para ellos. Habrán ganado en el poroteo del Presupuesto, pero la sociedad los va a castigar”.

 

Por lo pronto, los gobernadores opositores saben que los espera un camino de espinas. “Es difícil de entender. ¿Con qué cara vuelven al Gobierno a pedir acompañamiento para la obra pública cuando sus diputados votaron en contra del Presupuesto? Va a ser una relación muy fría”, reflexiona un ministro.

 

En la derrota, el Gobierno encontró oportunidades. Por decreto, Fernández prorrogó el Presupuesto 2021, lo que le dará a la Rosada un amplísimo margen de movimiento de recursos y acción. Una mala opción, sobre todo para la dirigencia ajena.

 

No se entiende quién los conduce, no se sabe con quién hay que hablar. Tienen diez bloques, no se ponen de acuerdo entre ellos”, dicen en FdT sobre la interna de JxC; un desorden que le permitió al oficialismo generar la idea de que el día está soleado mientras hay tormenta.