Escudería PRO: quiénes preparan el terreno para el "próximo paso" antes de definir quién es el piloto
Tres dirigentes de máxima confianza de Mauricio Macri recorren el país para reconstruir estructura política y vínculos territoriales. Noviembre, fecha clave.
Las visitas a las provincias que inició hace dos meses Mauricio Macri, están precedidas por una avanzada que protagonizan tres dirigentes de su máxima confianza que trabajan para reconstruir la estructura política del PRO.
Mientras la política discute candidaturas, alianzas y nombres para 2027, en el PRO un grupo de dirigentes trabaja sobre una instancia previa. Antes de resolver quién conducirá el próximo proyecto político del espacio, la prioridad pasa por reconstruir la estructura que deberá sostenerlo. En el macrismo lo resumen con una metáfora sencilla: primero hay que terminar de armar la escudería.
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Antes de los actos y de los anuncios públicos que encabeza Mauricio Macri, se despliegan acuerdos y acercamientos con gobernadores, legisladores, dirigentes partidarios y referentes provinciales que supieron formar parte de la red política del PRO. Funcionarios del riñón del expresidente buscan volver a poner en funcionamiento una estructura nacional que perdió intensidad después de la derrota de 2023 y del crecimiento de La Libertad Avanza.
En el entorno de Macri creen que la discusión sobre candidaturas y alianzas recién comenzará a tomar forma hacia los últimos meses del año. Hasta entonces, la prioridad pasa por otra parte del proyecto. Si el expresidente aparece como la cara visible del operativo, Fernando De Andreis, Ezequiel Sabor y Ezequiel Jarvis son hoy los ingenieros de la escudería amarilla.
Los tres integran la avanzada política que precede cada una de las actividades del ex presidente en el interior del país. Son quienes mantienen conversaciones con dirigentes provinciales, coordinan reuniones reservadas y preparan el terreno político sobre el que luego se montan las recorridas del expresidente.
La cocina de la reconstrucción
Las recorridas de Macri por Mendoza, Chaco, la Ciudad de Buenos Aires y Vicente López forman parte de un plan más amplio. La próxima escala será esta semana en Santa Fe y luego seguirán nuevas actividades en el NOA y la Patagonia.
Como un iceberg ,los actos son apenas la parte visible de una estructura mayor fuera del radar. Antes de cada encuentro existe una agenda paralela de conversaciones con dirigentes locales, presidentes partidarios, legisladores, intendentes y referentes políticos que alguna vez integraron el dispositivo amarillo.
La intención es reconstruir una red de interlocutores a nivel nacional y actualizar una estructura que durante más de una década funcionó como soporte político y territorial del PRO.
Es en esa tarea donde aparecen los perfiles complementarios de De Andreis, Sabor y Jarvis.
De Andreis aporta la conducción partidaria. Ex secretario general de la Presidencia durante el gobierno de Cambiemos y actual secretario general del PRO, es uno de los dirigentes más cercanos a Macri y uno de los encargados de fijar la posición política del partido frente a los principales debates nacionales. En los últimos meses asumió un rol cada vez más activo en la discusión pública sobre el vínculo con La Libertad Avanza, marcó diferencias con dirigentes que abandonaron el partido y cuestionó públicamente a Patricia Bullrich por su recorrido entre distintos espacios políticos.
Sabor aporta despliegue territorial. Con responsabilidades dentro de la gestión de Jorge Macri en la Ciudad de Buenos Aires, tiene a cargo la relación con los comuneros y buena parte del entramado territorial del oficialismo porteño. En el PRO explican que el trabajo que desarrolla a nivel nacional replica esa experiencia: reconstruir interlocutores, ordenar estructuras y fortalecer los vínculos políticos que sostienen la organización partidaria.
Jarvis completa el esquema desde la gestión. Actual vicepresidente del CEAMSE en representación de la Ciudad de Buenos Aires, participa de uno de los organismos metropolitanos más relevantes para la administración porteña, atravesado por discusiones vinculadas a la disposición final de residuos, la limpieza urbana y la prestación de servicios. En el macrismo destacan precisamente esa experiencia de articulación política que construyó, en parte, en su paso por los ministerios de Trabajo de la provincia de Buenos Aires y de la Nación, durante la administración de Cambiemos.
Reunión con dirigentes de @ProMzaOK para alinear prioridades y fortalecer la organización territorial. Equipo, coordinación y construcción federal para consolidar nuestro espacio en todo el país. pic.twitter.com/xYHTAv1GLt
Los tres representan dimensiones distintas de una misma estrategia: partido, territorio y gestión. Son quienes trabajan sobre la reconstrucción de la estructura política que el PRO pretende tener lista antes de que llegue el momento de definir quién conducirá la próxima etapa.
Preparar el próximo paso
La reconexión con los dirigentes provinciales responde también a una lectura política compartida por el entorno de Macri. En el PRO consideran que el gobierno de Javier Milei logró avanzar sobre buena parte de las transformaciones económicas que el partido defendió durante años, especialmente en materia de equilibrio fiscal, reducción del gasto y reformas estructurales.
Sin embargo, creen que la próxima etapa planteará desafíos diferentes. En esa visión, después del ajuste y del ordenamiento macroeconómico volverá a cobrar centralidad una discusión vinculada a la gestión, la administración estatal y la capacidad de implementar políticas públicas.
Es allí donde se inserta la reconstrucción partidaria. La tarea que llevan adelante De Andreis, Sabor y Jarvis no apunta únicamente a reorganizar la estructura política del PRO. También busca identificar cuadros técnicos, ordenar responsables por áreas y reconstruir equipos con capacidad de asumir funciones de gobierno.
En el macrismo sostienen que la discusión sobre candidaturas y alianzas recién comenzará a definirse hacia los últimos meses del año. Noviembre aparece como la fecha de referencia para evaluar escenarios y definir una estrategia electoral.
Hasta entonces, la prioridad pasa por otro lado. La apuesta es llegar a esa instancia con una organización nacional nuevamente operativa, una red de interlocutores reconstruida y un esquema de equipos preparado para intervenir en la etapa política que imaginan después del actual ciclo de reformas.
Por eso, cerca del expresidente insisten en que todavía no llegó el momento de hablar sobre quién encabezará una eventual lista, sino de poner en condiciones el equipo que va a administra un nuevo ciclo.