09|10|2021

La campaña permanente del exégeta del equilibrismo albertista

24 de abril de 2021

24 de abril de 2021

El ministro de Obras Públicas juega de líbero en la interna de Todos. Gabinete loteado, tropa territorial y billetera XL para pavimentar las rutas a las urnas.

El paso por distintas versiones del peronismo convierte a Gabriel Katopodis en un líbero que, en campaña permanente, se convirtió en un metódico hacedor para Alberto Fernández. Su agenda se traduce en varias interpretaciones políticas: desde la necesidad de obra pública en un contexto de pandemia y crisis, a la proyección de una candidatura futura; desde el rol de mediador entre la Casa Rosada y los gobernadores, a un vínculo directo con intendentes de todo el país. 

 

Su despacho con vista al río y a la Casa Rosada es la meca por donde peregrinan los más leales, los más pedigüeños y los que más regatean su apoyo al Gobierno sin distinción de colores políticos. Para transparentar un área siempre bajo la lupa, puso online un mapa de inversiones: los puntos rojos se corresponden con 1.261 obras en marcha y los celestes, con las 830 proyectadas. Ahora, pidió que diseñen una pestaña para señalar las obras concluidas. El presupuesto que maneja supera los 550 mil millones de pesos.

 

Metódico, Katopodis recorre semanalmente el interior de su provincia, Buenos Aires, de ida y de regreso siempre en vehículo de cuatro ruedas. A las 8 de la mañana aparece en la primera ciudad, en giras que pueden incluir hasta dos, tres y cuatro postas. Además, recorre el conurbano y, en lo posible, una provincia por semana, obviamente en ese caso en avión. 

 

Los ex

Exégeta del equilibrio, antes de pisar cualquier municipio bonaerense se cuida de invitar a Axel Kicillof. Siempre lo acompaña su par bonaerense, Agustín Simone, un técnico de 40 años, licenciado en Administración de la UBA, que fue director de Proyectos del Ministerio de Economía entre 2011 y 2015 y, durante los gobiernos de Mauricio Macri y María Eugenia Vidal, fue secretario de Economía y Hacienda de Juan Ustarroz, intendente mercedino y hermano de crianza del ministro Eduardo de Pedro. En esas visitas y en la misma mesa sienta a Lauro Grande, exdiputado provincial y jefe de La Cámpora en San Martín, a quien se acercó con la conformación del Frente de Todos. Antes de que Máximo Kirchner o Andrés Larroque le pidieran un cargo, Katopodis se lo ofreció al ahora exconcejal, que aceptó la titularidad de la Unidad de Articulación Territorial en el Ministerio de Obras Publicas.

 

El loteo le permite un amplio despliegue político y territorial e incluyó al cordobés Martín Gill como secretario de Obras Públicas; Edgardo Depetri como subsecretario de Obras Públicas; el intendente de Concordia con licencia, Enrique Cresto, como presidente del Ente Nacional de Obras Hídricas y Saneamiento y, en segundo lugar, Néstor Álvarez, exintendente de Guaminí; al ex de Morón Martín Sabbatella al frente de ACUMAR y al ex de Cañuelas Gustavo Arrieta como director de Vialidad Nacional. Además, en el marco de otras negociaciones, AySA quedó para Malena Galmarini y el massismo.

 

Haciendo camino. En Chaco, con Capitanich.

En nombre de ese equilibrio que pregona el sanmartinense, a cada municipio bonaerense opositor que visita le corresponde una reunión política con referentes locales y regionales del Frente de Todos. En esos casos, su equipo se ocupa de promover, con imágenes en las redes sociales, tanto la visita oficial de gestión como las fotos para la propia tropa. Así ocurrió días atrás en Rauch y Tandil, municipios que gestionan Maximiliano Suescun y Miguel Lunghi

 

En las provincias no pudo replicar la estrategia. Cometió un error en Mendoza cuando, a la par de la firma de un convenio por 11.636,8 millones de pesos con el gobernador Rodolfo Suárez, convocó a los 18 intendentes a un acto en Maipú. Lo acompañó la senadora y excandidata a gobernadora Anabel Fernández Sagasti, que no había sido invitada por Suárez a la Casa de Gobierno. Todos los intendentes de Cambia Mendoza, menos dos, se bajaron de la actividad. Los únicos que se acercaron fueron los de Luján de Cuyo, Sebastián Bragagnolo, del PRO, y el de San Carlos, Rolando Scanio, mientras otros enviaron a funcionarios de rango menor y el de Malargüe terminó firmando en Buenos Aires.

 

Katopodis con Schiaretti. En el ministerio niegan mimos al cordobesismo.

En Córdoba, territorio hostil al kirchnerismo, desembarcó con un discurso que apuntó a la deuda del macrismo a nivel nacional, habló de los 35 mil millones que tuvo que pagar en el inicio de su gestión, de las promesas incumplidas de Macri para los cordobeses y de cómo la gestión de Fernández subió en un 35% la inversión en obra pública con respecto a 2019 a favor de la provincia que gobierna el siempre esquivo Juan Schiaretti. Hábil, encontró la manera de respetar la interna y el protocolo y se hizo acompañar por Gill, en uso de licencia como intendente de Villa María; por el senador albertista Carlos Caserio y por la diputada y jefa de La Cámpora provincial, Gabriela Estévez. Para mostrar su amplitud también tuvo reunión y obras para el exvicegobernador de Schiaretti y actual intendente de Córdoba Capital, Martín Llaryora.

 

A pesar de la crisis, en el entorno de Katopodis agradecen al Presidente y al ministro de Economía, Martín Guzmán, por haber duplicado el porcentaje del PBI destinado a infraestructura, mientras niegan que se "mime" por demás a Schiaretti, al puntano Alberto Rodríguez Saá, al santafesino Omar Perotti o a mandatarios opositores como Gerardo Morales o Gustavo Valdés, que suelen acompañar con votos en el Congreso. En cambio, aseguran que recibieron a varias provincias rezagadas como La Pampa, Corrientes, San Luis, Tucumán y Formosa, que buscan "equilibrar el barco" que por años benefició a Buenos Aires, sin que sea suficiente, a la Ciudad de Buenos Aires y a Mendoza. Insisten cerca suyo con que esta gestión no discrimina y recuerdan cuando en tiempos de Cambiemos Katopodis desairó con un ostensible gesto de fastidio a Macri y a Vidal en la inauguración del Metrobus porque, se quejó, se frenaba en el límite de su municipio.