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El pacto de Fernández y la nueva Lagarde

Como en la gestión anterior, Georgieva y el Presidente atan sus destinos y arman tándem en la mesa con los bonistas. Merkel, el Papa y los gestores argentinos.

Como en la gestión anterior, Georgieva y el Presidente atan sus destinos y arman tándem en la mesa con los bonistas. Merkel, el Papa y los gestores argentinos.

Por 01/06/2020 19:08

En marzo, cuando el Fondo Monetario Internacional (FMI) dio la primera gran señal de que el camino de renegociación de la deuda privada de Argentina era el correcto, en Nueva York se levantaron apuestas. La más fuerte, que el organismo se daría vuelta y que era cuestión de tiempo la aclaración de no inmiscuirse en cuestiones internas. En las últimas horas, se hicieron el bonus del mes los pocos que, con información, apostaron a que detrás de esa posición había algo más que un respaldo de compromiso.

 

Georgieva y Guzmán, en sintonía.

 

El último comunicado del FMI, en el que considera que la propuesta a los acreedores privados “sería consistente con el restablecimiento de la sostenibilidad de la deuda con alta probabilidad” es, según contaron a Letra P fuentes del Gobierno y del organismo, producto de un proceso de relacionamiento político que se edificó desde la cúpula dirigencial hasta los actores técnicos. Es, puesto en personas, el acuerdo de Alberto Fernández y la titular del Fondo, Kristalina Georgieva, que tiene como telón de fondo no sólo el cambio de conducción política en Argentina, sino además el giro interno del Fondo, que casi al completo busca dejar atrás un modo tóxico y pro litigio de la anterior conducción, la de la francesa Christine Lagarde.

 

 

Con huellas digitales varias, el comunicado publicado este lunes por el organismo es una construcción que tiene a Fernández, Georgieva y a un puñado de hechos puntuales y personajes de mucho peso que, como creen en el Gobierno, puede ser un contrapeso clave para que el ministro de Economía, Martín Guzmán, avance en un cierre del capítulo privado de la deuda. Cuentan en ambos bandos que la relación del Presidente y la búlgara es tan fluida que son pocas las veces que la titular del FMI habla con el ministro de Economía sin que esté presente el jefe de Estado.

En esa cocción de la relación en las altas esferas hay algunos indicadores que suman positivamente. El primero, la conexión casi de amistad entre la titular del Fondo y la canciller alemana, Ángela Merkel. La silla de Alemania en el organismo soporta toneladas y es la más buscada. Ambas mujeres fueron informadas de los pergaminos universitarios de Fernández y Guzmán, que en el exterior son un plus para un relacionamiento de mayor respeto institucional.

 

 

Esa conexión tiene un capítulo albertista que muchos citan como fundacional en la maduración con el FMI: la gira europea del Presidente y las charlas que allí mantuvo con Merkel, sobre la economía, la deuda con el Fondo y la de los privados. Entra en juego aquí un cuarto personaje que en Nueva York se cita como importante: el Papa Francisco charla más seguido de lo que se conoce con Georgieva. En el Vaticano negarán la intromisión eclesiástica en los asuntos políticos de la Argentina, pero Bergoglio jugó, juega y jugará.

 

Merkel, un respaldo político con silla de peso en el FMI.

 

El derrame de la confianza desde la parte superior de la pirámide ocurre así: la primera situación es un cambio en la cuestión de piel de las relaciones y en la idea de fondo sobre algunos temas cuasi ideológicos. Este portal supo que Georgieva tiene en Julie Kozak, la directora para el Hemisferio Occidental, a su mujer de confianza. En un organismo donde la paridad es excepción, hay dos mujeres al frente de casi todos los vínculos y no sólo el de Argentina. Kozak, que trabajó en Islandia y también en la Alemania de Merkel, es quien legitima en el organismo los controles de capitales, un rasgo inusual que la acerca a la posición del gobierno argentino y que muestra otra cara del Fondo, si se lo compara con la de Lagarde y el ex presidente Mauricio Macri.

 

Chodos, Cubeddu, Guzmán y Kozak, la mesa técnica.

 

La otra parte importante la hicieron el venezolano Luis Cubeddu y Sergio Chodos, el encargado argentino de la relación con el FMI. Con la venia de Guzmán, el trabajo de los equipos entró en un terreno de nueva normalidad y comparten una idea central: todos quieren resolver la deuda de una forma sustentable. Es el mensaje que Guzmán les viene transmitiendo a los empresarios e interlocutores. Por eso, quizás, hace unos días recibió el apoyo de los ceos estadounidenses de AMCHAM, que en las últimas horas redoblaron el apoyo: en un Zoom con legisladores de diferentes partidos, bancaron el modelo económico y de deuda de Fernández. Cubeddu, venezolano con gran conocimiento de Argentina, no es ni se parece a su antecesor, Roberto Cardarelli, aseguran.

 

Lagarde y Macri, un vinculo cercano.

 

En este contexto, la pandemia sólo logró afianzar vínculos en el último tramo, el más delicado, de la negociación con bonistas. Pero en ambos lados, el Fondo y el Gobierno, se niegan a hablar de casualidades respecto a apoyos y juegos conjuntos. También de otra intención de que no sea evitar el default, una postura que tiene incluso el aval del kirchnerismo más duro. Quizás por eso el comunicado oficial del organismo es algo más que un papel firmado y viralizado.