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Hiperactiva, la exgobernadora se mudó a Barrio Norte y agita especulaciones porteñas, pujó por cargos en el PRO, arma una fundación y escribe un libro. Romance y charlas con Massa, Larreta y Bullrich.

Por 12/02/2020 11:30

Su corrimiento de la primera plana es ficcional. María Eugenia Vidal está hiperactiva. Tras sus vacaciones, activó sus redes y marcó la cancha hacia dentro del PRO: se mudó a la Ciudad de Buenos Aires, se instaló en la sede de la calle Balcarce y negoció con la flamante presidenta, Patricia Bullrich, lugares para su tropa en el Consejo Nacional partidario. No está en la agenda pública y optó por el silencio, pero sigue el día a día de la nueva gestión bonaerense y mantiene diálogo con dirigentes del peronismo, como Sergio Massa, y de Juntos por el Cambio, como Horacio Rodríguez Larreta, a quien la une una sociedad político-afectiva que trasciende cualquier coyuntura política.

Vidal le entregó los atributos de mando a Axel Kicillof, cumplió con el protocolo previsto para el traspaso el 10 de diciembre de 2019 en La Plata y se alejó, al menos públicamente, de la primera plana política. Los primeros días de 2020 fue tapa de las revistas del corazón y su figura ocupó minutos de aire en los programas de chimento bajo un raid, premeditado, que poco tuvo que ver con el rol que ejerció durante los últimos cuatro años: un móvil sorpresivo en el Aeropuerto de Ezeiza, look informal y sonrisa de oreja a oreja de por medio, la presentación en sociedad de su pareja, el periodista Enrique Sacco, caminatas descalza por la orilla del mar... Una Vidal popular, compartiendo mates y charlas casuales en las playas de la costa bonaerense, tradicional arena política cuando llega el verano a la Argentina. Un rélax mezclado con rosca, como le reconoció a la revista Noticias en un breve intercambio en Pinamar.

 

 

Los pocos que hablaron con ella y la vieron en los últimos días coinciden en un diagnóstico: sigue políticamente activa y al corriente de la gestión bonaerense gracias a la información que le proveen Federico Salvai y Alex Campbell, sus laderos en el llano. El primero, exjefe de Gabinete y mano derecha, es el puente con el kicillofismo y lidera las negociaciones con el oficialismo, que hoy están stand by pero resurgirán en el debate por el presupuesto. Campbell está abocado al convulsionado bloque de diputados provinciales del PRO. 

Ambos, pendientes de la agenda de la exgobernadora, también tratan de recomponer la relación con los intendentes y dirigentes bonaerenses del PRO, aún descontentos por las candidaturas de 2019: Vidal manejó, en soledad, la lapicera del último cierre de listas bonaerense. Son heridas que rebrotan con la confirmación de la grilla de referentes dispuestos a caminar la provincia con destino hacia 2023.

 

 

Vidal culminará esta semana sus vacaciones y empezará a mostrarse. Mientras pule los detalles finales de su fundación, que hoy está registrada bajo un nombre de fantasía, avanza con un libro de su autoría que editará Sudamericana. También, tiene previsto realizar recorridas por las distintas secciones electorales bonaerenses.

Durante las últimas semanas, fue y vino de la Costa a Buenos Aires. Mantuvo varias reuniones en la sede que el PRO tiene en la calle Balcarce y en Pizza Cero, el búnker predilecto de Larreta. El último diálogo entre ambos vino con un pedido del alcalde para que siga en la conducción del PRO bonaerense, que elige autoridades en agosto. Ante la pluralidad de referentes amarillos dispuestos a tomar ese lugar, el jefe de Gobierno eligió, para su proyecto nacional, a la interlocutora en quien más confía.

 

 

La mudanza de Vidal a Barrio Norte agigantó rumores sobre un eventual regreso al pago chico PRO, pero en el larretismo quieren que siga en la provincia y en su entorno apuntan a que encabece, en 2021, la lista de candidatos a diputados nacionales de Juntos por el Cambio por ese distrito.

La exgobernadora tuvo una breve conversación con Bullrich, ya en funciones en la conducción del PRO. Pidió por cinco vocales en el Consejo partidario: el jefe del bloque PRO en Diputados, Cristian Ritondo; el senador nacional Esteban Bullrich, el intendente de Lanús, Néstor Grindetti; la diputada nacional y presidenta de la Juventud PRO Camila Crescimbeni y la senadora bonaerense Nidia Moirano, de Bahía Blanca. El sexto lugar para la provincia de Buenos Aires quedó para Jorge Macri, que ungió a Verónica Barbieri.

 

 

A pesar de que preserva su relación con Mauricio Macri, su vínculo con Marcos Peña está roto. No hay diálogo ni tampoco interlocutores dispuestos a trabajar para unir puentes y olvidar viejas rencillas. Sonríe Larreta, que durante cuatro años vio los esfuerzos del expresidente por forzar una alianza entre su jefe de Gabinete y laexgobernadora para restarle al jefe de Gobierno poder interno dentro del póker PRO, una apuesta política que jamás prosperó.