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La ex gobernadora perdió seis legisladores y se aguardan más deserciones. Una historia con exclusiones electorales, estrategias inconsistentes y el naciente liderazgo de los intendentes PRO.

Por 23/12/2019 16:33

El sueño de domar Diputados, de ubicar en la presidencia a su hombre de mayor confianza, Alex Campbell, de convivir con un peronismo en disputa y negociar con el ala más territorial se chocó contra la realidad electoral. La ex gobernadora María Eugenia Vidal perdió la reelección y perdió también, al menos en la secuela inmediata, la posibilidad de erigirse como la jefa de la oposición en la Cámara baja bonaerense.

A menos de diez días de iniciado el nuevo gobierno, a cargo de Axel Kicillof, la ex mandataria sufrió seis deserciones del bloque de Cambiemos. Algunos de ellos, como consecuencia de las varias exclusiones electorales que ejerció en la última elección. Se suma además la posición de la UCR, que aún no definió su destino claro y menos su nueva jefatura, aunque en lo inmediato se aseguró la continuidad de Maxi Abad como jefe del bloque de Cambiemos y el sostén de un grupo de nueve integrantes que no piensan abandonar el barco, aunque no se descarta que puedan en algún momento armar bloque propio.
 

Posse, Carusso, Domínguez Yelpo, Bardón, Pérez, Monzó y Torresi. Nuevo bloque Cambio Federal.

 

En este nuevo panorama se evidencia también la fortaleza adquirida por territoriales del PRO, como el caso del intendente de Lanús, Néstor Grindetti, único sobreviviente amarillo en la tercera sección electoral. También del jefe comunal de Vicente López, Jorge Macri, quien reeligió con excelente margen, conservó su tropa en la legislatura.

MUDANZAS. Vidal decidió excluir a Emilio Monzó, uno de los armadores de Cambiemos, de la provincia de Buenos Aires. Por eso, lo que comenzó como una suerte de medida de restricción en 2017, se convirtió en veto directo este año, cuando voló de las listas legislativas el cupo monzoista. La decisión, que en ese momento definía a una mandataria confiada en su reelección y con proyección de armado ultra personalista, terminó rebotando de manera negativa, ya que fue Monzó quien motorizó las primeras mudanzas del bloque.

 

Bloque Cambiemos en Diputados:  38
PRO: Alex Campbell, Verónica Barbieri, Noelia Ruíz, Matías Ranzani, Andrea Bosco, Gustavo Vélez, Susana Lázzari, Adrián Urrelli, Guilllermo Sánchez Sterli, Gabriela Besana, María Laura Ricchini, Mauricio Vivani, Anastasia Peralta Ramos, María Eugenia Brizzi, Fernando Rovello, Sergio Siciliano, Johana Panebianco, Rosío Antinori, Santiago Nardelli, Laura Aprile, Néstor Resico, Juan Carrara, Daniel Lipovetzky, Carolina Píparo, Carolina Barros Schelotto,
UCR: Sandra París, Vanesa Zúccari,  Valentín Miranda, Maxi Abad, Melisa Greco, Emiliano Balbín, Anahí Bilbao, Alejandra Lordén, Diego Rovella.
CC ARI: Luciano Bugallo, Maricel Etchecoin Moro.
Peronistas: Catalina Buitrago (responde a Joaquín de la Torre), Santiago Passaglia.

 

Con el intendente de San Isidro, el radical Gustavo Posse, como aliado clave, el dirigente conformó un grupo de cinco integrado por Guillermo Bardón (Monzó), Walter Carusso (Posse), Fernando Pérez (radical que jugó en Consenso Federal, cercano a Posse), Martín Domínguez Yelpo (UTA) y la peronista María Elena Torresi. El encuentro no es casual, ya que Posse también fue uno de los más críticos a la construcción política de Vidal y quien, en la última elección, peleó con el jefe del radicalismo, Daniel Salvador y el vidalista y ex jefe de Gabinete, Federico Salvai, la reelección de Carusso, a quien querían enviar al Congreso en un enroque con el que finalmente fue electo diputado nacional, Sebastián Salvador, hijo del ex vicegobernador.

En el caso de Torresi, forma parte de la frustrada pata peronista que pretendían armarle a Vidal varios ex caudillos del PJ, como el caso de Eduardo Duhalde, Osvaldo Mércuri (esposo de Torresi), Federico Scarabino, entre otros. También abandonó el bloque de Cambiemos, la dirigente del Partido FE, Natalia Sánchez Jaúregui, quien ingresó este año y decidió jugar su banca en la soledad de un unibloque.

 

 

 

De esta manera, y antes que comience la actividad ordinaria de la nueva legislatura, Vidal vio reducido su bloque de 43 a 38 integrantes, en un proceso donde aún se esperan más cambios. Para Vidal, y a diferencia de lo que se observa en el Senado donde tiene mayoría y mayor contención anti mudanzas, la Cámara Baja representa un territorio indómito donde claramente no ejerce el comando. Con Campbell ubicado en la vicejefatura del bloque, un cargo muy por debajo de las expectativas iniciales, y con un radicalismo empoderado y los peronistas que eran aliados en otro plan, Vidal tendrá poco margen de acción en este nuevo escenario.

Desde el vidalismo puro aseguran que el proceso de migraciones era relativamente previsible, ya que se trata de sectores que habían anticipado cierto descontento y que ahora fueron alentados por el cambio de mando. Desde la otra vereda, se habla de una gobernadora que no supo construir política y no abrió el juego a los demás socios de la coalición de gobierno.

 

 

EMPODERADOS. El nuevo bloque de diputados de Cambiemos contiene una porción radical con nueve integrantes, dos de la CC ARI y dos de origen peronista. El resto se conforma por quienes responden a intendentes y quienes llegaron a la Legislatura desde su experiencia como funcionarios de Vidal. En este nuevo escenario, adquiere volumen el jefe comunal de Lanús, Grindetti, quien tras lograr la reelección en la sección más peronista y difícil de la provincia y el conurbano, como es la Tercera, obtuvo la vicepresidencia primera del cuerpo, donde ubicó allí al diputado Adrián Urrelli. En esta línea también se destaca Jorge Macri, quien como jefe del PRO bonaerense y aspirante anticipado a la gobernación conserva su cupo legislativo, con Verónica Barbieri y Mauricio Vivani como integrantes.

Mientras intenta negociar los espacios que históricamente se concedieron a la oposición, ya sea en el Banco Provincia, organismos de control y entes descentralizados, Vidal sostiene en la cámara más alborotada, como es Diputados, un núcleo duro de ex funcionarios que ahora deberán curtirse en el complejo escenario legislativo.