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Acaba de volver de un campo donde mezcla familia y política. La acrobacia que hizo para conseguir señal telefónica. Diálogo con Larreta y ráfaga de contenido opositor para viralizar en WhatsApp.

Por 13/01/2020 16:10

Cantan los pájaros, el gallo anuncia la madrugada y los caballos recorren los límites de la estancia ubicada en Los Toldos, General Viamonte. Así son todos los días en Granja Grande, la casa de campo que la exministra Patricia Bullrich heredó de su familia y que elige como refugio emocional. También, es su lugar predilecto para mezclar política y familia: mientras pasó las primeras horas del año jugando con sus nietos, empezó a trazar los primeros pasos antes de convertirse en la próxima presidenta del PRO.

Dispuesta a ser una protagonista de la nueva oposición, Bullrich se alejó de la ciudad, pero no de la actualidad política. En las últimas horas, desde la tranquilidad campestre, se comunicó con Horacio Rodríguez Larreta. Hablaron sobre el avance en la negociación con el gobierno de Alberto Fernández por el posible recorte de los recursos coparticipables que recibe la Ciudad de Buenos Aires. Acordaron una estrategia común: con intereses y aspiraciones muy distintas, ella salió a cuestionar en duros términos al Presidente y el jefe de Gobierno destacó el diálogo con la Casa Rosada.

El doble juego de la nueva oposición se tejió bajo un halo de respeto y coordinación que bien podría envidiar Marcos Peña. Durante cuatro años, el exjefe de Gabinete vivió mordiéndose los labios por la comunicación paralela y personal de Bullrich, al tiempo que no pudo –jamás- intervenir ni para aconsejarle cómo tuitear.

 

 

Además, Bullrich, junto a su pareja Guillermo Yanco, recorrieron los poco más de 50 kilómetros que separan Los Toldos de Junín para encontrarse con el intendente Pablo Petrecca (PRO). En la reunión también estuvieron el jefe comunal de 9 de Julio, Mariano Barroso, concejales y legisladores del PRO.

Pese a estar en familia y en el medio del campo, Bullrich no altera su rutina ni se desconecta: desayuna temprano –evita el mate y se inclina por frutas y jugos-, lee los portales web de los principales medios argentinos y hace un poco de caminata. Desde su celular comienza a enviar mensajes a su equipo de fieles y, ella misma, edita y publica los mensajes que comparte en redes sociales.

Prácticamente, muda su oficina. De hecho, filmó vídeos y grabó audios con su visión sobre las medidas del gobierno peronista para distribuir luego en sus redes sociales y viralizar a través de grupos de WhatsApp donde conviven funcionarios de la nueva oposición y otros, donde militantes cambiemitas esperan ansiosos el contenido multimedia anti K.

 

 

Bullrich sigue el ritmo y las medidas del nuevo Gobierno día a día y, a pesar de que hace más de quince días que se instaló en Los Toldos, se armó una agenda para los próximos días. Tiene previsto volver este lunes, se instalará en la vieja oficina de Unión por la Libertad (ahora fusionado al PRO) y entablará contacto con legisladores nacionales de la oposición. Hará medios, pero aún no se sabe cuál será su primera aparición pública de 2020. Parte de su equipo le aconsejó que vaya a la marcha en conmemoración al ex fiscal de la causa AMIA Alberto Nisman, quien apareció muerto de un disparo en el baño de su departamento de Puerto Madero el 18 de enero de 2015. Este sábado se cumplirán cinco años.

El paraje de Bullrich está en cercanías a la Ruta Provincial 65. Granja Grande es una casona antigua, renovada y con profusa decoración, que se entremezcla con la abundante arboleda, rodeada del alambrado que separa a los animales de la vivienda. En ese paisaje, inserto en la pampa húmeda bonaerense, Bullrich comenzó 2020. Es una tradición que comparte con su familia y que la retrotrae a sus años de juventud, cuando compartía vacaciones de verano e invierno con sus familiares cercanos y especialmente con Fabiana Cantilo, su prima y cantante.

 

 

VIDA OFFLINE. Durante muchos años, en el campo familiar de los Bullrich no había wi fi y la señal telefónica era paupérrima. Para hablar por celular era necesario ir a un punto específico: la ex funcionaria acomodaba una escalera contra la pared y subía hacia el tanque de agua de la casa, llevando consigo una reposera. Era el único sitio en donde se podía hablar por teléfono, navegar en internet, enviar y recibir mensajes. Una práctica que repetía varias veces por día para salir de la burbuja rural.

La estancia lleva muchos años en la familia Bullrich Luro Pueyrredón: es una herencia de Honorio Pueyrredón, excanciller del presidente radical Hipólito Yrigoyen. El árbol genealógico de la ex ministra de la Alianza es una vidriera de la aristocracia porteña, aunque ella esquiva exaltar esa consanguinidad.

En la tranquilidad de Granja Grande decidió que a su regreso se instalará en sus antiguas oficinas de Avenida de Mayo y 9 de Julio hasta tanto esté acondicionado su despacho de la sede de Balcarce 412 del PRO.