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Buenos vecinos

Rodríguez Larreta le pidió a su gabinete colaboración total con sus pares nacionales, pero sin reclamos. Hay varios puentes con los equipo de Fernández y Kicillof. La nueva cara de la gobernabilidad.
Por 15/01/2020 16:03

Horacio Rodríguez Larreta quiere transitar 2020 en paz. Piensa recorrer el primer año de su segundo mandato silbando bajito y sin asomar la cabeza en la tensión entre la nueva oposición y el peronismo que empieza a configurar el terreno para las aún lejanas elecciones de medio término. Bajo esa lógica, reunió a sus ministros y secretarios para sumar un mandamiento político en esta era de soledad política: quiere “colaboración total” con los gobiernos de Alberto Fernández y Axel Kicillof para inaugurar una etapa de buena vecindad.

Ante el nuevo escenario nacional y bonaerense, y quebrada la triple alianza con los derrotados Mauricio Macri María Eugenia VidalRodríguez Larreta mandó a sus ministros a cada reunión, acto y foto protocolar con las autoridades nacionales, mezcla de conveniencia y buena voluntad para con el peronismo ante el nuevo escenario. A cada uno de sus funcionarios les bajó la misma idea: “Vayan y escuchen, pero no pidan nada”. La negociación por los recursos y la convivencia entre ambos distritos pasa por estas horas de manera exclusiva por el alcalde.

 

 

La saga la inauguró Diego Santilli, vicejefe y titular del Ministerio de Justicia y Seguridad porteño, que posó con la ministra de Seguridad, Sabina Frederic, a seis días del traspaso de mando y en ocasión de una conferencia de prensa para informar sobre el asesinato de un turista en el barrio de Puerto Madero. Hace una semana, se mostró con su par bonaerense, Sergio Berni, en el inicio del Operativo Sol para exhibir el trabajo conjunto entre la Policía de la Ciudad y la de la provincia de Buenos Aires.

También por una cuestión de agenda, el ministro de Economía y Finanzas porteño, Martín Mura, está a teléfono abierto con la secretaria de Relaciones con las Provincias, Silvina Batakis. Mientras Rodríguez Larreta y el ministro del Interior, Eduardo de Pedro, llevan la negociación macro por el recorte de la coparticipación, estos dos funcionarios debaten sobre los números finos que envuelven la poda a la masa de recursos coparticipables que recibe la Ciudad y, también, estuvieron en diálogo constante, con la suspensión del Consenso Fiscal, que Larreta recibió con brazos abiertos. Al gobierno porteño le costó 9.000 millones de pesos en 2019 esa rebaja impositiva y, para 2020, gracias a esa marcha atrás, recaudaría 18.000 millones extra.

 

 

El plan de buena vecindad de Rodríguez Larreta implica acercarse también al gobierno bonaerense, con quien comparte funciones y gestión en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), desde el CEAMSE hasta los anillos de seguridad en la traza de la avenida General Paz. Si bien Larreta y Kicillof tienen diálogo sin intermediarios, el día a día lo llevan el ministro Bruno Screnci Silva (Gobierno), por la Ciudad, y el jefe de Gabinete Carlos Bianco, por la gobernación bonaerense.

También en el ámbito nacional, la ministra de Desarrollo Humano y Hábitat, María Migliore, participó de la convocatoria de su par nacional, Daniel Arroyo, y habló personalmente con la ministra de Desarrollo Territorial y Hábitat, María Eugenia Bielsa. Lo propio hizo el secretario de Obras y Transporte Público, Juan José Méndez, que estuvo este martes en el despacho del ministro de Transporte, Mario Meoni.
 


 

Por estas horas, tratando de evitar un choque político antes de tiempo, Rodríguez Larreta hace equilibrio con la nueva Casa Rosada y con la tropa de Juntos por el Cambio que pide a gritos confrontación directa con el peronismo. Dialoga con el oficialismo, pero deja correr las estocadas de Patricia Bullrich y el ala dura del PRO.

A pesar de que Fernández mira de cerca la política de la Ciudad y demuestra un interés por el distrito que jamás expuso el kirchnerismo, Larreta pospondrá la discusión con el Presidente y el Frente de Todos todo lo posible. La discusión por la coparticipación fue la primera batalla y respondió como hace usualmente: optó por enviar una señal de institucionalidad y destacó el diálogo consensuado con Fernández y De Pedro. Sin embargo, tras un intercambio telefónico, dio vía libre al endurecimiento que marcó Bullrich y parte del radicalismo porteño en torno a la poda que afectará la transferencia de fondos de Nación a la Ciudad de Buenos Aires.

Durante 2020, Larreta trabajará para que ese equilibrio se mantenga y la coalición Juntos por el Cambio no toque la banquina de los extremos: ni oposición dura sin concesiones, ni genuflexión. Tal vez el mote de “oposición responsable y dialoguista” sea el que mejor se acomode a su diagnóstico de hacia dónde debería tender la nueva oposición. Una tendencia al centro que celebra el sector díscolo del PRO, pero que el propio Rodríguez Larreta sabe que deberá mensurar cuando se acerque temporada electoral.

“El 41% tampoco es decir a todo que no. Hay que ser responsables, tenemos que llevarnos bien con los nuevos gobiernos”, le dijo a sus ministros.