ELECCIONES 2019 | CAMBIEMOS

Larreta se enfoca en 50 mil macristas para ganar en primera vuelta

En el PRO aseguran que hay más de un 2% del voto amarillo, porteño y puro que no sufragó en las PASO. Jubilados, voto en blanco y electores de Espert y Gómez Centurión, las claves.

La calculadora electoral de Horacio Rodríguez Larreta se encendió horas después del cierre de la votación en las PASO del 11 de agosto. A diferencia de otros dirigentes del oficialismo, el jefe de Gobierno porteño no habló de fraude ni apuntó a los fiscales, a pesar de haber perdido en dos comunas. Si bien mejoró su performance con respecto a 2015 y superó por más de 15 puntos al candidato del Frente de Todos, Matías Lammens, el alcalde pidió un informe sobre el comportamiento del voto de los porteños.

 

Esa tabla de Excel arrojó dos datos que en la Jefatura de Gobierno consideran claves para relanzar la campaña de cara a octubre. En primer lugar, hubo un récord histórico de voto en blanco en la Ciudad de Buenos Aires y, en segundo término, se registró una participación baja en el sector de la tercera edad, que el macrismo domina con comodidad en el distrito. Además, este último agrupamiento de votantes se ausentó a sufragar justamente en las comunas donde Rodríguez Larreta hizo su mejor elección: la 2 (Recoleta), la 13 (Belgrano, Colegiales) y la 14 (Palermo).

 

Esa cascada de números y porcentajes se aloja en un documento que trazaron los cerebros electorales del jefe de Gobierno, el subsecretario de Comunicación, Federico Di Benedetto, y el subsecretario de Contenidos, Christian Coelho, liderados por la jefa de Comunicación de Campaña, Karina Fernández. Según la medición del equipo de campaña PRO, hay más de 50 mil "macristas" que no fueron a votar el 11 de agosto.

 

A esa franja apuntará el comando electoral amarillo para retener la Ciudad en octubre frente a Lammens, que bajo la plataforma del Frente de Todos y el empuje de Alberto Fernández -le ganó tres comunas a Mauricio Macri- amenaza con repetir el escenario 2015 y forzar un ballotage con Juntos por el Cambio. Curiosamente, el larretismo también habla de "imitar la elección 2015", pero en el método de campaña: la estructura militante porteña recibió la orden de "doblegar" esfuerzos y repetir la campaña en la que Rodríguez Larreta le ganó la interna a Gabriela Michetti.

 

En el libro de anécdotas del larretismo hay un capítulo aparte con historias de la campaña de hace cuatro años, con menciones especiales al trabajo territorial y el apoyo de los sindicatos para que Larreta quede como el jefe del PRO en la Ciudad. El objetivo es volcar toda esa experiencia en octubre para evitar ir a una competencia final en segunda vuelta.

 

 

 

A esos 50 mil votantes el Gobierno los califica como "macristas" porque compara la asistencia a las urnas de 2015, 2017 y las últimas PASO y el resultado es similar. Al mismo tiempo, hubo un pedido explícito a los fiscales de mesa del oficialismo para "escanear" el padrón de votación de las comunas donde Rodríguez Larreta ganó cómodo. Allí se registra la documentación del elector que no fue a votar y se "peina" para ir a buscarlo. 

 

Los legisladores porteños del PRO ya tienen en agenda nombre, apellido y dirección de mil votantes PRO que deben incentivar para que vayan a sufragar la boleta completa del Gobierno en octubre. En su mayoría, ese público es mayor de 70 años y, según los registros del oficialismo, ha votado al macrismo en las últimas elecciones. Es un trabajo puerta a puerta que se redoblará de cara a las generales.

 

 

 

El ejercicio también se aplicó en las PASO y Rodríguez Larreta, junto a su vicejefe de Gobierno, Diego Santilli, fueron los primeros en pedir públicamente que "todos vayan a votar" e hicieron hincapié en "los abuelos".

 

RÉCORD. El voto en blanco en la categoría jefe de Gobierno superó los ocho puntos. Pero como esos votos no cuentan en la elección de octubre, la proyección indica que Rodríguez Larreta podría ganar en primera vuelta si se repitiese el escenario (superaría el 50% de los votos afirmativos). No obstante, en Uspallata 3160 admiten que el panorama será distinto y que apuntan a saltear el ballotage con votos propios, sin precisar la tendencia a la suba de los porcentajes de voto producto de la invalidez de los votos en blanco.

 

Entonces, el larretismo duplicará la campaña en la calle para sumar más votos y "revertir" ese voto en blanco que, curiosamente, se inclinó por un candidato presidencial pero no eligió ningún cargo electivo porteño (tampoco legisladores y comuneros). Al mismo tiempo, en el PRO calculan que el peronismo crecerá en octubre. Por eso, el Gobierno busca descontar en las comunas del sur, donde el oficialismo perdió y, como contó Letra P, activó un comando especial para trabajar al boleta amarilla en el territorio.

 

 

 

Nominalmente, de acuerdo al escrutinio definitivo de las PASO porteñas, hubo 65.812 votos en blanco para Presidente y 166.666 en el tramo de alcalde. Una diferencia de más de 100 mil votos que Larreta busca achicar a través de una -nueva- municipalización de la campaña.

 

En paralelo con el incremento de la participación (que podrían oscilar en un aumento del 2% al 4%), Larreta instruyó a sus ministros y legisladores para que vaya en busca de los votos de José Luis Espert y Juan José Gómez Centurión. En la Ciudad de Buenos Aires, los postulantes de los frentes Unite y Nos acumularon el 4,73%. Sin embargo, ese voto -que implica militar la boleta completa PRO- se trabajará a sottovoce porque la estrategia del jefe de Gobierno incluye una diferenciación con el presidente Macri y su gestión, a contramano de lo que sucedió en el recorrido proselitista previo a las PASO.

 

Universidades. Gelpi, Yacobitti y Nosiglia (UBA) junto a Greco y Moriñigo (CIN). 
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