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Circo Espert: un show desbordado de pirotecnia dura para vender un Bolsonaro argentino

El economista llenó Ferro y marcó la cancha con las promesas de 2015 que Macri no cumplió: prisión a “la mafia sindical”, empoderamiento de las FF.AA. y anti estatismo. Viaje al corazón de los ultras.
El economista llenó Ferro y marcó la cancha con las promesas de 2015 que Macri no cumplió: prisión a “la mafia sindical”, empoderamiento de las FF.AA. y anti estatismo. Viaje al corazón de los ultras.
Por 14/07/2019 19:41

“Le tenemos que agradecer esto a un ángel, que se llama Miguel y se apellida Pichetto. Éramos chiquitos así y ahora vamos por ustedes”. Luis Rosales, el candidato a vice de la fórmula libertaria que lleva como aspirante a presidente al economista José Luis Espert, disparó sin previo aviso ni bien pisó el escenario del microestadio de Ferro. Con esa frase, resumió el fenómeno del partido Despertar. Sin la intentona de Cambiemos por sacar de la cancha a Espert, la derecha clásica y más conservadora de la Argentina no hubiese podido juntar 4,000 personas -según los organizadores- en un gimnasio Héctor Etchart repleto. Una multitud variopinta, mezcla de familias de clase media, jóvenes y noventismo residual que dejó en claro, en tándem con los candidatos, que lo que quiere es una fuerza política que represente lo que Mauricio Macri prometió en 2015 y que, según los libertarios, no cumplió espantado por los avatares de la política: “Terminar con el curro de los derechos humanos”, cortar y meter presas a “las mafias sindicales”, liberalizar la economía terminando con los planes sociales, “meter presos a los piqueteros”, ir contra el aborto legal y empoderar a las Fuerzas Armadas.

 

 

La oferta configura a aquel Macri del 15, un Macri más modelado a lo Jair Bolsonaro que al actual de apertura al peronismo conservador. Una fuerza de extrema derecha sin pruritos, con un discurso que incluso disputa el electorado de clase media con Cambiemos y que, además, parece manifestar un odio visceral no solo al peronismo, sino al Gobierno luego de la jugada que orquestó Pichetto para dejar a los libertarios sin partido.

 

 

Todo fue descarnado, pasional y exagerado en el acto de Espert. “Macri gato”, “Pichetto dinosaurio”, “Cristina chorra”, gritó la gente desde las gradas y las sillas instaladas en el campo, con enorme preponderancia de banderas de la Ucedé y filiales del partido en todo el país.

Antes, en el piso superior del Estadio, se armó un VIP para invitados especiales donde se vio en rostros la esencia de Despertar. Uno de los más saludados fue Carlos Rodríguez, un ex CEMA que fue vice ministro de Economía de Carlos Menem y que desde Twitter se transformó en uno de los látigos por derecha más duros con el macrismo.

 

 

Entre sanguchitos de miga, empanadas de copetín, picadas varias, gaseosa cola light, agua y vino Aimé, aparecieron de a poco los economistas Fausto Spotorno (Orlando Ferreres), Miguel Boggiano, Manuel Adorni (candidato a jefe de Gobierno porteño) y Agustín Etchebarne, la cúpula de los libertarios que tienen una relación de amistad con los candidatos. Etchebarne es titular de la Fundación Libertad y Progreso, que nuclea a buena parte de los capitales que financian al espacio. También pasearon saludando Carlos Maslatón, otrora de Cambiemos, y Guillermo Castello, el ex lilito que abandonó el oficialismo para ser candidato a gobernador bonaerense por Despertar. También, los ilustres “salvadores” del partido: el “General” Raúl Raccana, presidente de la convención de UNIR, el partido quie intentó llevarse Alberto Asseff de la mano de Pichetto, y José Bonacci, el santafesino titular del sello UNITE, que le permitió seguir jugando a la presidencial. “Aseff traidor, garca, peronista”, lo insultaron desde las gradas, con tono ya encendido que se sostendría en todo el acto.

 

Alsogaray hijo, el representante de la Ucedé en Despertar. 

 

Espert besa y abraza como un peronista en el VIP, antes de convertirse en un despiadado en el escenario central. Aceptó selfies de quien pidió y se fotografió infinidad de ocasiones con una de sus hijas, Belén. “Fue feo lo que le hizo el Gobierno”, contó la joven a Letra P mientras relataba que su hermano estaba siguiendo en vivo el acto desde España, donde reside.

También acompañó al candidato “su primera dama”, como se comentó en el pasillo. En diálogo con este portal, el candidato se entusiasmó y vaticinó ocho puntos en las PASO, tres más de lo que le dan las encuestas, margen difícil en un escenario tan polarizado.

 

Castello, el lilito que dejó Cambiemos y es candidato a gobernador de Espert.

 

Cuando se acercaban las cuatro de la tarde, la gente empezó a abandonar el VIP para entrar en la pista, ya colmada. No hubo bombos ni banderas, pero sí bullicio, gritos y bombas de papelitos. La música, cumbia, temas de los 90 y el jingle de Espert Presidente. Los candidatos entraron con temas especiales mientras los presentaba el propio Rosales. Nazareno Ecthepare, candidato a diputado nacional, ingresó con "Back in black", de AC/DC, y Espert con "Eye of the tiger", la canción de la película "Rocky". Hasta se fotografió exhibiendo los puños.

 

La gorra. Abundante cotillón en el lanzamiento de Espert.

 

PARA LA TRIBUNA ULTRA. “Vamos a limitar el derecho a huelga en la educación. Baradel, con nosotros vas a terminar preso o vas a tener que ir a hacer paro a Indochina”, disparó “El Profe”, en una de las ideas rectoras del partido. Luego de atacar al titular de los docentes de Suteba, dirigió el cañón a los Moyano: “Les voy a sacar las obras sociales”, amenazó para profundizar un discurso descarnado al que Macri no se animó hasta luego de cuatro años de gobierno. Los libertarios entienden que el juego anti sindical también es funcional a los intereses de la clase media y allí se paran.

Tampoco parecen cómodos con las nuevas tendencias. “No les gusta el lenguaje inclusivo, por lo que veo”, dijo Rosales mientras presentaba a los “ciudadanes”. El no fue rotundo y hubo silbidos.

 

 

Interrumpido por aplausos y gritos, Espert les pegó duro a Macri, a Cristina Fernández y también a Lavagna. “Macri le quiere demostrar al padre muerto que él no era tan inútil como el padre decía. No compremos la grieta de la multiprocesada y el demente acomplejado”, bramó.

El discurso de los libertarios fue intencionalmente incendiario y respondió a que la movida oficial los posicionó de manera masiva -más allá del potencial de votos- con una idea clara. La expresó el abogado del partido, Hugo Bontempo: “Ésta es la primera fuerza 100% liberal en 30 años. A los liberales nos hicieron votar siempre por el menos malo”.

 

Boggiano y el ex vice de Economía de Menem, Carlos Rodríguez. 

 

“Les pido que cuidemos el voto”, dijo Espert y aseguró que el Gobierno va a intervenir en las urnas.

Despertar tiene, además, un problema operativo de partido chico: no tiene fiscales. Tanto es así, que en el evento se militó la afiliación al partido y la inscripción de supervisores para la votación. “Hoy no tenemos uno por mesa, eso es un problema y ésta es una campaña a pulmón”, contó uno de los que atendían las planillas. Desde el escenario, inclusive, se llamó a los presentes a “colaborar” comprando algo del merchandising disponible: gorras de Despertar a $150, remeras a 100, botellas de agua a $80 y lapiceras a $30.

 

 

Hacia el cierre del evento, Espert dejó algunas definiciones: “Primero el individuo, después el movimiento y la patria”, expresó en chicana a las máximas del peronismo.

Antes, habían presentado a Álvaro Alsogaray, hijo del viejo dirigente de la Ucedé y hermano de María Julia, candidato a legislador y “el ISO 9000 del liberalismo”. Todo, en línea con los postulados de apertura y liberalización.

Cerró el candidato con el grito de “Viva la libertad”. Los postulantes hasta se animaron a decir que son “la tercera fuerza nacional”.

Detrás de los eslóganes y la exageración del traslado a los votos, se vio en Ferro la existencia de un emergente conservador imposible de minimizar desde lo sociológico. Un fenómeno que llegó a los jóvenes superando a Cambiemos en ese rango y se instaló también en sectores medios históricamente anti peronistas. Un fenómeno que hoy no tiene medida, pero que juntó en Ferro a una porción de público que ninguna de las fuerzas fuera del PJ y Cambiemos soñaron. Si es poco es mucho, el tiempo lo dirá.