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Esta vez como socio minoritario, la UCR cierra un gobierno con la economía rota y la pobreza disparada. Ahora se expone a un fuerte debate para definir dónde y cómo la encontrará el futuro gobierno.
Por 26/10/2019 16:09

Por segunda vez en dieciocho años, la Unión Cívica Radical (UCR) vuelve a transitar una era de incertidumbres y reacomodamientos luego de otra fallida intervención en el ejercicio del poder. A diferencia de la huída en helicóptero de la Casa Rosada que protagonizó Fernando De La Rúa durante la tarde del 20 de diciembre de 2001, esta vez el partido cierra cuatro años de postergaciones dentro de Cambiemos, donde jugó un segundo plano dentro de la sociedad política con el PRO y la Coalición Cívica y recién este año tuvo una injerencia relativa en las decisiones que adoptó el presidente Mauricio Macri.

Hace dos años, en diciembre de 2017, el gobernador mendocino Alfredo Cornejo quedó al frente del Comité Nacional del partido, en reemplazo del santafesino José Corral. Ingresó como delfín de su coterráneo Ernesto Sanz, quien tuvo en sus manos la misión de sellar el ingreso del partido a Cambiemos en la Convención Nacional de Gualeguaychú del 15 de marzo de 2015. Apenas Macri llegó al poder, Sanz fue el primero en padecer la marginalidad que tendrían las boinas blancas dentro del Ejecutivo, cuando la posibilidad de ser jefe de Gabinete quedó en ruinas debajo de la decisión presidencial de administrar a Cambiemos como una alianza parlamentaria sin alcance sobre las decisiones de gobierno. 

 

 

Sanz todavía sostiene lo contrario y defiende la lista de funcionarios radicales de segundas y terceras líneas que integran el Gobierno, aunque ocupen más cargos que poder. Desde que le tocó reemplazar a Corral al mando del partido, Cornejo se transformó en el principal crítico de Macri dentro de Cambiemos y dejó en evidencia el silencio cómplice de su antecesor santafesino. Fue una tensión, a veces estridente, que nunca derivó en una ruptura de la alianza o un freno a las políticas que criticó desde que en 2017 comenzó a advertirle al líder del PRO del poder corrosivo que tenía el "fuego amigo". 

A pesar de las bravatas contra el entonces ministro Juan José Aranguren por los aumentos de los servicios públicos y de los reclamos para "aplanarlas", al radicalismo masculló venganza antes de cada convención nacional partidaria, pero las ediciones de La Plata en 2017 y en Parque Norte en 2019 no pasaron de los debates acalorados entre el sector que defendió la pertenencia a Cambiemos y los viejos integrantes de la Coordinadora, como Federico Storani (vice segundo del Comité Nacional) y el empresario y ex ministro Enrique "Coti" Nosiglia, entre otros. Reclamaron un mayor poder de decisión en el Gobierno para evitar una ruptura que nunca sucedió y ahora abre una nueva etapa de discusión sobre la pertinencia de mantenerse dentro de Cambiemos. 

 

 

Para acomodar los melones del carro, el radicalismo también tendrá su transición interna. El mandato de Cornejo como titular del partido concluye en diciembre próximo, casi al mismo tiempo de la finalización de su gobierno en Mendoza, que logró retener con su delfín, Rodolfo "Rody" Suárez. Desde entonces, Cornejo quedó empoderado como uno de los caciques del radicalismo en una posición expectante. Sin embargo la extensa transición que diseñan dentro del partido podría postergar las elecciones partidarias de diciembre a marzo, como una forma de mantener al mendocino al frente del partido durante los primeros meses de un eventual gobierno del Frente de Todos. 

También será una forma de pactar la coexistencia entre Cornejo y el gobernador jujeño Gerardo Morales, que ya presidió el partido hace 12 años y podría volver al cargo: junto a Suárez y al correntino Gustavo Valdés, será uno de los tres gobernadores que tendrá el partido en su nuevo rol opositor en caso de una victoria de la fórmula Fernández - Fernández. 

En el Comité Nacional aseguran que Macri seguirá en carrera luego de una eventual derrota, pero luego de un "largo descanso".

Antes de la debacle electoral de Cambiemos, Cornejo apuntaba a reclamar la presidencia de la Cámara de Diputados en 2020, luego de asumir su bancada el próximo 10 de diciembre. Ahora, los magros dividendos de la alianza con el PRO le deparan un lugar mucho menor: ansía la titularidad del bloque del partido, pero el cordobés Mario Negri cuenta con los dos tercios necesarios de su bancada para seguir en ese cargo. El también titular del Interbloque dejaría el lugar al vidalista Cristian Ritondo, dentro de un tinglado con destino incierto donde se jugará la primera coexistencia real de los socios de Cambiemos en una posible era opositora. Con esas opciones obturadas Cornejo podría buscar otro mandato como titular del partido, pero en ese territorio también lo aguarda Morales. 

En el Comité Nacional aseguran que Macri seguirá en carrera luego de una eventual derrota, pero luego de un "largo descanso". Por las señales de la caravana proselitista del #Sí,SePuede, Macri haría valer sus votos para posicionarse como jefe de la oposición al peronismo, pero recostado en figuras como el senador Miguel Ángel Pichetto o la diputada Elisa Carrió. La jefa de la Coalición Cívica es considerada por los radicales como un punto límite en el futuro armado de un interbloque opositor de Cambiemos. "Nadie sabe cómo serán esos meses. Hay diputados del PRO que no se ven conviviendo con ella y lo mismo pasa con los nuestros, que posiblemente no quieran seguir manteniendo la relación política así como es ahora", confió a Letra P uno de los testigos de la cocina donde se definen los primeros meses de funcionamiento de la UCR a partir del próximo diez de diciembre. 

 

 

Según los cálculos que barajan dentro de la Cámara de Diputados, el interbloque podría pasar de 110 miembros a 111 o 115, de acuerdo a los pronósticos del radicalismo para este domingo. Sin embargo, el número será el reflejo de una tropa muy difícil de mantener unida y que seguramente contará con un cisma interno promovido por Nosiglia para que un grupo de diputados se niegue a convivir con Carrió y se vaya al bloque Evolución, que encabeza Martín Lousteau. El movimiento preanuncia una parte de los reacomodamientos internos que sólo podrían ser contenido bajo el paraguas del interbloque, que también afrontará un nuevo debate apenas el futuro gobierno busque acuerdos para la sanción de leyes estratégicas para la nueva gestión. 

La UCR cierra cuatro años de postergaciones dentro de Cambiemos, donde jugó un segundo plano y recién este año tuvo una injerencia relativa en las decisiones del Presidente. 

En ese contexto, la nueva conducción del partido aparece como una pieza secundaria dentro de las pujas que laten dentro del Congreso. La legión de malheridos por las derrotas sufridas bajo el signo de Cambiemos son cuantiosas, como la pérdida de las seis capitales: Córdoba, Santa Fe, Viedma (Río Negro), Paraná (Entre Ríos), Neuquén y Santa Rosa (La Pampa).

La sangría de capitales provinciales estratégicas son sólo una parte de la crisis radical, que posiblemente implique la pérdida de centenares de cargos ejecutivos en la Anses en todo el país y la orfandad de los municipios bonaerenses controlados por el partido ante una casi segura derrota de la gobernadora María Eugenia Vidal y su compañero de fórmula, el correligionario Daniel Salvador

Con esos reveses en ciernes, la UCR desensillará hasta aclarar en los primeros seis meses del próximo gobierno, pero luego posiblemente afronte un cisma entre quienes busquen conjurar para siempre la experiencia de Cambiemos y aquellos que no conciban un mejor destino que mantener una alianza electoral, cuyo eje principal será antagonizar con el peronismo, pero con una concepción mucho más conservadora que la definida en 2015.