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La transición o el retiro, los caminos de Salvador

Si Cambiemos es derrotado, quedará con varios leales en la Legislatura, una pata en el Congreso y la jefatura del partido. Sin liderazgo real, podría comandar el pase de gobierno o volver a sus pagos.
Si Cambiemos es derrotado, quedará con varios leales en la Legislatura, una pata en el Congreso y la jefatura del partido. Sin liderazgo real, podría comandar el pase de gobierno o volver a sus pagos.
Por 21/10/2019 12:57

Vicegobernador, presidente del Comité Provincia de la UCR y nexo entre sus correligionarios y la gobernadora María Eugenia Vidal, Daniel Salvador tendrá a partir del próximo año varios caminos posibles, incluso el de la vuelta a casa. Si no reelige en el cargo, situación probable ya que fueron 18 los puntos de diferencia que sacó el Frente de Todos en la puja por la gobernación, el dirigente perderá la presidencia del Senado, pero arribará al próximo año con una estructura legislativa propia, con intendentes correligionarios aliados y con una pata en el Congreso.

La pregunta es si con esa dote y con un partido radical dispuesto a pelear poder en el ámbito de Cambiemos, el vicegobernador planea sostenerse como figura central del espacio o si se conforma con ser el promotor de futuros herederos. O ni siquiera eso.

 

 

Como nexo entre la gobernadora y sus correligionarios, Salvador se aseguró en las listas legislativas nacionales y provinciales un cupo propio, algo que generó recelo entre sectores de la UCR, pero que le garantiza en tiempos de oposición una porción de salvadorismo parlamentario.

Por eso a partir del 10 de diciembre, cuando se conformen las nuevas cámaras, sostendrá dos senadores propios como Emiliano Raparaz y Leandro Blanco, en el marco de un bloque boina blanca que tendrá seguro seis integrantes. En Diputados, Salvador conservará cuatro legisladores propios: Sandra París, Emiliano Balbín, Alejandra Lordén y Anahí Bilbao, al que sumará uno purísimo, Valentín Miranda, el joven de Trenque Lauquen que trabaja en su estructura desde hace años.

Y en el Congreso nacional sostendrá el apellido a través de su hijo, Sebastián Salvador, actual concejal de San Fernando que ocupa el séptimo lugar de la lista de diputados nacionales por la provincia de Buenos Aires.

 

 

El vicegobernador tiene además una proyección en la juventud radical bonaerense, sector al que ha alentado durante su gestión y que tiene a uno de sus colaboradores directos, Martín Borrazás, como titular.

La posibilidad de que Salvador puje por la continuidad como jefe del partido y que pelee poder con Vidal en el espacio Cambiemos es una de la opciones menos probables y, de hecho, la única en la que todos los radicales coinciden en descartar.

Salvador ocupó un lugar clave en la construcción de Cambiemos en la provincia, ya que funcionó como apaciguador de las rebeldías de los radicales que acompañaban a Ricardo Alfonsín, a la vez que fue uno de los artífices del acuerdo entre el sector que lidera Gustavo Posse, los intendentes del interior –un espacio que además es heterogéneo- y el sector en crecimiento del que participa el diputado de Mar del Plata Maximiliano Abad.

Desde ese lugar, fue una de las espadas más consecuentes de la gobernadora y, además, el encargado de ubicar el cupo radical en las listas. El reparto no fue muy favorable para la UCR, ya que en proporción con el vidalismo no tuvo crecimiento en ninguno de los poderes, ni en el Legislativo ni en el Ejecutivo.

 

 

Según reconocen en el radicalismo, Salvador no motivó una discusión de contenidos ni una construcción a futuro y en expansión de la UCR como partido, por lo que su proyección como líder se anuló casi antes de pensarse y, quizás por eso, no es una posibilidad que suene como probable.

Con un liderazgo atado a su cargo, trascendente por el poder que se maneja en el Senado, Salvador se proyecta, para muchos sectores, como una figura saludable para la transición si finalmente vuelve el peronismo al poder bonaerense y porque, además, tiene mandato partidario hasta septiembre del próximo año.

La idea de una “vuelta a casa” tampoco se excluye de las opciones, ya que el vicegobernador llegó a ese a último minuto y casi por estar afuera de cualquier línea interna o elección del PRO.

Su historia en el partido y su condición de moderado lo terminaron llevando a la candidatura en un espacio que por esa época no se imaginaba ganador. Dueño de muchas propiedades y con una descendencia política inmediata, el dirigente de San Fernando podría elegir retomar su perfil bajo y abandonar futuras candidaturas. Por ahora, esa decisión continúa siendo una incógnita.