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Las maldiciones

En 2015 quebró la hegemonía peronista en la meca del PJ. Era el plan B de Macri para 2019. Un cóctel de corrupción, ajuste derramado y anarquía política agita el fantasma del maleficio bonaerense.
Por 19/07/2018 17:38

A María Eugenia Vidal la crisis le pega en el momento menos oportuno. Inmaculada pieza de Cambiemos hasta ayer nomás, la gobernadora de Buenos Aires enfrenta una tormenta, para muchos, inesperada. El ajuste que ordena Mauricio Macri bajo la tutela del Fondo obliga a un recorte de partidas descomunal para el año electoral y Vidal es la que más tiene que achicar. Beneficiada con la resurrección del Fondo del Conurbano que se aprobó en diciembre pasado junto con la reforma previsional, ahora soporta la ofensiva del PJ del interior, que insiste para que la cirugía empiece por Buenos Aires.

Si, con las partidas extra que recuperó para este año y el próximo, Vidal pensaba tener fondos adicionales por 65.000 millones de pesos, la guadaña oficial ahora prevé una reducción que está en torno a la mitad de ese presupuesto. Fuentes de la Casa Rosada y de la provincia coincidieron ante Letra P en estimar que la gobernadora tendrá que resignar alrededor de 30.000 millones de pesos en 2019 y, en el mejor de los casos, ceder 20.000 millones.


 

 

La economía de guerra se combina con la investigación sobre aportes truchos a la campaña de Cambiemos en 2015 y 2017 que hizo el periodista Juan Amorín en El Destape y obligó a la renuncia de la recién nombrada María Fernanda Inza. Es una estocada difícil de asimilar para la administración que llegó al poder, entre otras cosas, cabalgando sobre las denuncias sobre la corrupción kirchnerista. Queda hecha trizas la ilusión de las ONGs pro transparencia que ocuparon los casilleros del Estado con Macri en el poder y tambalea en los votantes que apostaban a la República.

Hasta que tuvo su propio escándalo, la gobernadora se había diferenciado del Presidente en formas que contorneaban otro fondo y con una economía que se ordenó más rápido que la de Nación. Para sus escasos detractores internos y externos, todo era producto del maquillaje, el auxilio presidencial y del endeudamiento. Para los que la adoran, en cambio, muestra de otra actitud con respecto a la policía, el juego y el esfuerzo por hacer viable una provincia complicada.


 

 

La crisis que devaluó las acciones de Macri de cara al operativo reelección que se lanzó en forma prematura también impactó en Vidal, que retrocedió en las encuestas arrastrada por el Presidente. Pese a eso, María Eugenia no sólo supera a Mauricio en imagen positiva: además, es la figura que conserva la mejor imagen dentro de un elenco oficial que cae en forma sostenida desde hace meses. Por eso, su nombre era el plan B cantado para las presidenciales en caso de que los números que estudian en la Casa Rosada en forma permanente obligaran al retiro electoral de Macri. Más temprano que tarde, Vidal parecía destinada a romper la maldición bonaerense que le impide a un gobernador entrar a Balcarce 50 por la vía del voto.

El ajuste que viene en una geografía golpeada por la inflación, la recesión y las tasas voladoras que pegan en el cordón industrial pone a prueba al macrismo con rostro humano. También las denuncias de corrupción de las que parecía estar a salvo, mientras el gabinete de los CEOs era percudido por el conflicto de intereses y la ingeniería offshore.

 

 

AJUSTE Y SACRIFICIO. Los días agitados de Vidal disparan especulaciones tempranas sobre la carta salvadora de Cambiemos para un futuro no tan lejano en el que los escenarios que dibuja el núcleo duro del Gobierno vuelvan a fracasar.

La gobernadora es mejor considerada a nivel social que el Presidente, es impulsada por sectores del poder económico, se lleva bien con empresarios como Paolo Rocca, exhibe sintonía fina con Ricardo Lorenzetti y tiene una buena relación con la Iglesia que incluye el pañuelo celeste y la flagelación pública por la insensibilidad del macrismo. Distinta a Macri y por eso una alternativa cantada para los especialistas como Jaime Durán Barba, el inoxidable que llegó con su prédica hasta el escenario de Cambiemos la noche triunfal de las legislativas en la provincia.

La reunión en la Casa Rosada a la que asistió Hernán Lacunza en nombre de Vidal les devolvió algo de aire a los funcionarios bonaerenses. Rogelio Frigerio y Nicolás Dujovne presentaron un nuevo esquema que ahora parece amable. La Nación se hace cargo -dicen- de la mayor parte del ajuste y a las provincias les toca hachar apenas 100.000 millones de pesos. De ese total, según pudo saber Letra P, a la provincia le tocarían entre 20.000 y 30.000 millones de pesos. Junto con la Ciudad, que debería recortar entre 6.000 y 10.000 millones, son los principales sacrificados en el esquema del macrismo auditado por el Fondo.


 

 

Esta semana, Vidal anunció un refuerzo en los planes sociales que, al lado de la gobernadora, describen como meramente preventivo, en el contexto de inflación, caída del consumo y escenario recesivo sin fecha clara de vencimiento.

La contrapartida es el freno en la obra pública, que tiene un presupuesto limitado. El vidalismo quiere sostener las obras, pero para eso necesita que el ajuste que ordena Macri no llegue al hueso y se quede en torno a los 20.000 millones. De lo contrario, la campaña 2019 será más austera y empinada de lo que se imaginaban antes de la crisis.

TODO TRUCHO. La investigación de Amorín generó una complicación adicional que todavía no terminó. Subestimada en un principio, obligó después a sacrificar a la única mujer de la provincia de Buenos Aires.


Presidenta Vidal y tesorera Inza. Autoridades PRO.

 

Inza acababa de asumir como contadora general de la provincia, según dicen en La Plata, de manera provisoria, pero con el escándalo ya lanzado. Entre las múltiples lecturas sobre el caso, hay dos que saltan a la vista dentro y fuera del macrismo. Vidal quedó atrapada por la vieja política que venía a combatir, con denuncias de corrupción y lavado de dinero que el kirchnerismo ya vivió hace una década, en tiempos de Forza, Ferrón y Bina, con otra lógica, otra trama y otros protagonistas.

La segunda es la falta de control en la campaña bonaerense de 2015 y 2017. Los aportantes truchos muestran las fisuras hacia adentro del oficialismo que tenía a Inza como tesorera. Por un lado, la ausencia de dos personajes clave en las filas del macrismo, Edgardo Cenzón y Emilio Monzó. Mencionado en Paradise Papers, Cenzón fue el recaudador de la campaña de 2015 y era considerado por la oposición un “tipo prolijo”. Monzó quedó al margen de la política en la provincia de Buenos Aires por las diferencias con Vidal.


 

 

Además, de esa ventaja, figura otra: la cantidad de heridos con Cambiemos dispuestos a testimoniar con nombre y apellido. Desde el impredecible intendente Carlos Arroyo en Mar del Plata hasta el ex candidato PRO en Ituzaingó Osvaldo Marasco, ex funcionario de Alberto Descalzo, amigo suyo y también ex macrista.

Eso no es nada: peores son las diferencias con los dirigentes del radicalismo que se despegan en cada pueblo del interior bonaerense. Como lo mostró El Destape, todos los días aparece un aportante en medios locales, muchas veces incentivados por la interna de Cambiemos. Más allá de los destinatarios de planes sociales que no pueden explicar, el macrismo advierte a un radicalismo rencoroso por el papel decorativo que le toca en la Nación y en la provincia. Algo más que adelantó Letra P: Inza fue despedida después de que el bloque de Cambiemos la defendiera en la Legislatura.


Fiscal Di Lello. En la gobernación bonaerense confían en que despegará a Vidal en la causa por aportes truchos.

 

¿La investigación judicial que lleva adelante el fiscal Jorge Di Lello puede complicar a Vidal o el caso se termina acá, como quisiera la gobernación?

En su artículo 63, la ley 26.215, de financiamiento de los partidos políticos, dice: “El presidente y tesorero del partido y los responsables políticos y económico financiero de campaña serán pasibles de inhabilitación de seis (6) meses a diez (10) años, para el ejercicio de sus derechos de elegir y ser elegido en las elecciones a cargos públicos nacionales, y en las elecciones de autoridades de los partidos políticos y para el ejercicio de cargos públicos y partidarios, cuando:

a) autoricen o consientan la utilización de cuentas distintas de las establecidas en esta ley para el financiamiento de la actividad del partido político o de la campaña electoral.

b) no puedan acreditar debidamente el origen y/o destino de los fondos recibidos.

Al lado de la gobernadora, sin embargo, creen que la sangre no llegará al río y que la voluntad de Di Lello chocará con el criterio del juez de la causa, Sebastián Casanello. “María Eugenia es presidenta del partido, pero las responsabilidades no son del partido porque vos tenés un frente electoral que formás en la campaña. A partir de eso, designás a los representantes económico financieros y responsables de la rendición del frente electoral, que son los que entregan los recibos de la rendición de los aportantes. Las autoridades del partido quedan liberadas”, dicen.

 

 

LA MALDICIÓN. Una encuesta de la consultora Opinaia publicada por Clarín suscribe las primeras alertas. A partir de 3100 casos relevados en junio en todo el país, surge que, por primera vez, Vidal tiene una imagen negativa que supera a la positiva: 53% contra 47%. En mayo, era 49 en contra y 51 a favor. El dato contrasta con la mayoría de los sondeos que la muestra arriba, pero exhibe las dificultades del tiempo nuevo que genera Cambiemos a nivel social.

El momento de la gobernadora la enfrenta a una parte de su electorado, una sensibilidad que se indigna con la corrupción mientras se abstiene ante el ajuste, la desigualdad social y la pobreza. Además, provoca por primera vez un cortocircuito con Macri, que hasta ahora la mimaba en abierta diferencia con lo que sucedió en tiempos de Daniel Scioli y Cristina Kirchner: el ingeniero tiene su destino atado a la misma provincia de Buenos Aires en la que el peronismo era imbatible.

 

 

Sin embargo, contra lo que pensaba el Presidente hasta hace no tanto, el desequilibrio mayor no está en tierra de Vidal ni en la mayor parte de las provincias, sino en la Nación que tiene bajo su responsabilidad. Por eso, especulan en el oficialismo, ahora el ex presidente de Boca descarga el ajuste sobre la gobernadora y, en menor medida, sobre Horacio Rodríguez Larreta.

Del reformismo permanente a la turbulencia permanente, hoy los altos mandos del macrismo no pueden ni hablar de la reelección. Puertas adentro, la continuidad de Macri en el poder más allá de 2019 es un objetivo declarado al que no piensan renunciar. Sin embargo, hoy resulta para algunos riesgoso y para otros, directamente imposible. Por eso, Vidal es el plan B que, hasta hace un mes, crecía como probabilidad. Decirlo ahora es inviable: implica, al mismo tiempo, exponer la candidatura de la gobernadora antes de tiempo y afectar la gobernabilidad en tiempos de Macri.

Eduardo Duhalde y Scioli fueron los últimos exponentes de una histórica maldición: la del gobernador bonaerense que no pudo llegar al poder central. Acostumbrada a romper los pronósticos y capaz de vulnerar la fortaleza del PJ, Vidal parecía tocada por la fortuna para quebrar el maleficio. Ahora, ya, no se sabe.

Las maldiciones

En 2015 quebró la hegemonía peronista en la meca del PJ. Era el plan B de Macri para 2019. Un cóctel de corrupción, ajuste derramado y anarquía política agita el fantasma del maleficio bonaerense.

A María Eugenia Vidal la crisis le pega en el momento menos oportuno. Inmaculada pieza de Cambiemos hasta ayer nomás, la gobernadora de Buenos Aires enfrenta una tormenta, para muchos, inesperada. El ajuste que ordena Mauricio Macri bajo la tutela del Fondo obliga a un recorte de partidas descomunal para el año electoral y Vidal es la que más tiene que achicar. Beneficiada con la resurrección del Fondo del Conurbano que se aprobó en diciembre pasado junto con la reforma previsional, ahora soporta la ofensiva del PJ del interior, que insiste para que la cirugía empiece por Buenos Aires.

Si, con las partidas extra que recuperó para este año y el próximo, Vidal pensaba tener fondos adicionales por 65.000 millones de pesos, la guadaña oficial ahora prevé una reducción que está en torno a la mitad de ese presupuesto. Fuentes de la Casa Rosada y de la provincia coincidieron ante Letra P en estimar que la gobernadora tendrá que resignar alrededor de 30.000 millones de pesos en 2019 y, en el mejor de los casos, ceder 20.000 millones.


 

 

La economía de guerra se combina con la investigación sobre aportes truchos a la campaña de Cambiemos en 2015 y 2017 que hizo el periodista Juan Amorín en El Destape y obligó a la renuncia de la recién nombrada María Fernanda Inza. Es una estocada difícil de asimilar para la administración que llegó al poder, entre otras cosas, cabalgando sobre las denuncias sobre la corrupción kirchnerista. Queda hecha trizas la ilusión de las ONGs pro transparencia que ocuparon los casilleros del Estado con Macri en el poder y tambalea en los votantes que apostaban a la República.

Hasta que tuvo su propio escándalo, la gobernadora se había diferenciado del Presidente en formas que contorneaban otro fondo y con una economía que se ordenó más rápido que la de Nación. Para sus escasos detractores internos y externos, todo era producto del maquillaje, el auxilio presidencial y del endeudamiento. Para los que la adoran, en cambio, muestra de otra actitud con respecto a la policía, el juego y el esfuerzo por hacer viable una provincia complicada.


 

 

La crisis que devaluó las acciones de Macri de cara al operativo reelección que se lanzó en forma prematura también impactó en Vidal, que retrocedió en las encuestas arrastrada por el Presidente. Pese a eso, María Eugenia no sólo supera a Mauricio en imagen positiva: además, es la figura que conserva la mejor imagen dentro de un elenco oficial que cae en forma sostenida desde hace meses. Por eso, su nombre era el plan B cantado para las presidenciales en caso de que los números que estudian en la Casa Rosada en forma permanente obligaran al retiro electoral de Macri. Más temprano que tarde, Vidal parecía destinada a romper la maldición bonaerense que le impide a un gobernador entrar a Balcarce 50 por la vía del voto.

El ajuste que viene en una geografía golpeada por la inflación, la recesión y las tasas voladoras que pegan en el cordón industrial pone a prueba al macrismo con rostro humano. También las denuncias de corrupción de las que parecía estar a salvo, mientras el gabinete de los CEOs era percudido por el conflicto de intereses y la ingeniería offshore.

 

 

AJUSTE Y SACRIFICIO. Los días agitados de Vidal disparan especulaciones tempranas sobre la carta salvadora de Cambiemos para un futuro no tan lejano en el que los escenarios que dibuja el núcleo duro del Gobierno vuelvan a fracasar.

La gobernadora es mejor considerada a nivel social que el Presidente, es impulsada por sectores del poder económico, se lleva bien con empresarios como Paolo Rocca, exhibe sintonía fina con Ricardo Lorenzetti y tiene una buena relación con la Iglesia que incluye el pañuelo celeste y la flagelación pública por la insensibilidad del macrismo. Distinta a Macri y por eso una alternativa cantada para los especialistas como Jaime Durán Barba, el inoxidable que llegó con su prédica hasta el escenario de Cambiemos la noche triunfal de las legislativas en la provincia.

La reunión en la Casa Rosada a la que asistió Hernán Lacunza en nombre de Vidal les devolvió algo de aire a los funcionarios bonaerenses. Rogelio Frigerio y Nicolás Dujovne presentaron un nuevo esquema que ahora parece amable. La Nación se hace cargo -dicen- de la mayor parte del ajuste y a las provincias les toca hachar apenas 100.000 millones de pesos. De ese total, según pudo saber Letra P, a la provincia le tocarían entre 20.000 y 30.000 millones de pesos. Junto con la Ciudad, que debería recortar entre 6.000 y 10.000 millones, son los principales sacrificados en el esquema del macrismo auditado por el Fondo.


 

 

Esta semana, Vidal anunció un refuerzo en los planes sociales que, al lado de la gobernadora, describen como meramente preventivo, en el contexto de inflación, caída del consumo y escenario recesivo sin fecha clara de vencimiento.

La contrapartida es el freno en la obra pública, que tiene un presupuesto limitado. El vidalismo quiere sostener las obras, pero para eso necesita que el ajuste que ordena Macri no llegue al hueso y se quede en torno a los 20.000 millones. De lo contrario, la campaña 2019 será más austera y empinada de lo que se imaginaban antes de la crisis.

TODO TRUCHO. La investigación de Amorín generó una complicación adicional que todavía no terminó. Subestimada en un principio, obligó después a sacrificar a la única mujer de la provincia de Buenos Aires.


Presidenta Vidal y tesorera Inza. Autoridades PRO.

 

Inza acababa de asumir como contadora general de la provincia, según dicen en La Plata, de manera provisoria, pero con el escándalo ya lanzado. Entre las múltiples lecturas sobre el caso, hay dos que saltan a la vista dentro y fuera del macrismo. Vidal quedó atrapada por la vieja política que venía a combatir, con denuncias de corrupción y lavado de dinero que el kirchnerismo ya vivió hace una década, en tiempos de Forza, Ferrón y Bina, con otra lógica, otra trama y otros protagonistas.

La segunda es la falta de control en la campaña bonaerense de 2015 y 2017. Los aportantes truchos muestran las fisuras hacia adentro del oficialismo que tenía a Inza como tesorera. Por un lado, la ausencia de dos personajes clave en las filas del macrismo, Edgardo Cenzón y Emilio Monzó. Mencionado en Paradise Papers, Cenzón fue el recaudador de la campaña de 2015 y era considerado por la oposición un “tipo prolijo”. Monzó quedó al margen de la política en la provincia de Buenos Aires por las diferencias con Vidal.


 

 

Además, de esa ventaja, figura otra: la cantidad de heridos con Cambiemos dispuestos a testimoniar con nombre y apellido. Desde el impredecible intendente Carlos Arroyo en Mar del Plata hasta el ex candidato PRO en Ituzaingó Osvaldo Marasco, ex funcionario de Alberto Descalzo, amigo suyo y también ex macrista.

Eso no es nada: peores son las diferencias con los dirigentes del radicalismo que se despegan en cada pueblo del interior bonaerense. Como lo mostró El Destape, todos los días aparece un aportante en medios locales, muchas veces incentivados por la interna de Cambiemos. Más allá de los destinatarios de planes sociales que no pueden explicar, el macrismo advierte a un radicalismo rencoroso por el papel decorativo que le toca en la Nación y en la provincia. Algo más que adelantó Letra P: Inza fue despedida después de que el bloque de Cambiemos la defendiera en la Legislatura.


Fiscal Di Lello. En la gobernación bonaerense confían en que despegará a Vidal en la causa por aportes truchos.

 

¿La investigación judicial que lleva adelante el fiscal Jorge Di Lello puede complicar a Vidal o el caso se termina acá, como quisiera la gobernación?

En su artículo 63, la ley 26.215, de financiamiento de los partidos políticos, dice: “El presidente y tesorero del partido y los responsables políticos y económico financiero de campaña serán pasibles de inhabilitación de seis (6) meses a diez (10) años, para el ejercicio de sus derechos de elegir y ser elegido en las elecciones a cargos públicos nacionales, y en las elecciones de autoridades de los partidos políticos y para el ejercicio de cargos públicos y partidarios, cuando:

a) autoricen o consientan la utilización de cuentas distintas de las establecidas en esta ley para el financiamiento de la actividad del partido político o de la campaña electoral.

b) no puedan acreditar debidamente el origen y/o destino de los fondos recibidos.

Al lado de la gobernadora, sin embargo, creen que la sangre no llegará al río y que la voluntad de Di Lello chocará con el criterio del juez de la causa, Sebastián Casanello. “María Eugenia es presidenta del partido, pero las responsabilidades no son del partido porque vos tenés un frente electoral que formás en la campaña. A partir de eso, designás a los representantes económico financieros y responsables de la rendición del frente electoral, que son los que entregan los recibos de la rendición de los aportantes. Las autoridades del partido quedan liberadas”, dicen.

 

 

LA MALDICIÓN. Una encuesta de la consultora Opinaia publicada por Clarín suscribe las primeras alertas. A partir de 3100 casos relevados en junio en todo el país, surge que, por primera vez, Vidal tiene una imagen negativa que supera a la positiva: 53% contra 47%. En mayo, era 49 en contra y 51 a favor. El dato contrasta con la mayoría de los sondeos que la muestra arriba, pero exhibe las dificultades del tiempo nuevo que genera Cambiemos a nivel social.

El momento de la gobernadora la enfrenta a una parte de su electorado, una sensibilidad que se indigna con la corrupción mientras se abstiene ante el ajuste, la desigualdad social y la pobreza. Además, provoca por primera vez un cortocircuito con Macri, que hasta ahora la mimaba en abierta diferencia con lo que sucedió en tiempos de Daniel Scioli y Cristina Kirchner: el ingeniero tiene su destino atado a la misma provincia de Buenos Aires en la que el peronismo era imbatible.

 

 

Sin embargo, contra lo que pensaba el Presidente hasta hace no tanto, el desequilibrio mayor no está en tierra de Vidal ni en la mayor parte de las provincias, sino en la Nación que tiene bajo su responsabilidad. Por eso, especulan en el oficialismo, ahora el ex presidente de Boca descarga el ajuste sobre la gobernadora y, en menor medida, sobre Horacio Rodríguez Larreta.

Del reformismo permanente a la turbulencia permanente, hoy los altos mandos del macrismo no pueden ni hablar de la reelección. Puertas adentro, la continuidad de Macri en el poder más allá de 2019 es un objetivo declarado al que no piensan renunciar. Sin embargo, hoy resulta para algunos riesgoso y para otros, directamente imposible. Por eso, Vidal es el plan B que, hasta hace un mes, crecía como probabilidad. Decirlo ahora es inviable: implica, al mismo tiempo, exponer la candidatura de la gobernadora antes de tiempo y afectar la gobernabilidad en tiempos de Macri.

Eduardo Duhalde y Scioli fueron los últimos exponentes de una histórica maldición: la del gobernador bonaerense que no pudo llegar al poder central. Acostumbrada a romper los pronósticos y capaz de vulnerar la fortaleza del PJ, Vidal parecía tocada por la fortuna para quebrar el maleficio. Ahora, ya, no se sabe.