Luego de dos años de acercamientos diplomáticos de primer nivel entre ambos países, finalmente el presidente Mauricio Macri le ofrendó este lunes una visita oficial de estado a su par ruso, Vladimir Putin. A bordo de un charter privado, contratado especialmente, el jefe del Estado comenzó en Moscú una gira relámpago que continuará en Suiza (para participar del Foro de Davos) y terminará en París, donde se reunirá con su par francés Emmanuel Macron para sortear la negativa del país galo sobre el acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur, que la administración de Cambiemos quiere cerrar durante este año.
Antes de aterrizar, Macri mandó un mensaje por la red Telegram (que compite globalmente con Whatsapp, de Facebook) para romper el hielo: "Recién aterrizado en Moscú, un frío bárbaro, pero espero que sea una cálida visita donde podamos abrir campos de cooperación con los rusos", tipeó el líder de Cambiemos pocos minutos antes de ser recibidos por el protoloco del Ejército de la Federación Rusa. El arribo oficial de Macri en la capital rusa cierra un ciclo de acercamientos que comenzaron en abril de 2016, cuando la entonces canciller Susana Malcorra visitó el Kremlin. Lo hizo cinco meses antes del primer encuentro cara a cara que tuvieron ambos mandatarios el 5 de septiembre de ese año, durante la Cumbre del G20 celebrada en Hangzhou, China. Luego de intercambios de segundo nivel, el actual canciller Jorge Faurie fue recibido el 16 de noviembre de 2017, por parte del ministro de Exteriores ruso Serguéi Lavrov.
Desde Suiza, una alta fuente del Palacio San Martín, que ya está en Davos para los preparativos de la visita presidencial, explicó a Letra P que la llegada de Macri a Moscú completa una serie de acercamientos “con un estado muy importante, que tiene un altísimo potencial de inversión para Argentina”, sostuvo la funcionaria, y detalló que los principales puntos de la agenda con Putin estarán concentrados, en la víspera del Mundial de Fútbol que se realizará dentro de seis meses, entre el 14 de junio y el 15 de julio próximos, y en el agradecimiento por la ayuda militar para la búsqueda del ARA San Juan. El mensaje no estará solamente concentrado en gestos de gratitud, también buscará que la ayuda militar rusa continúe para profundizar la búsqueda de las nave, o sus restos.
En materia comercial, Macri encabezará un desayuno con empresarios rusos, pero el encuentro estará enfocado en los ejecutivos de Lukoil, la petrolera que quiere quedarse con Oil Combustibles S.A., perteneciente al empresario Cristóbal López, detenido desde fines de diciembre por defraudación al estado, a partir de la retención indebida del impuesto a los combustibles que realizó el Grupo Indalo a través de esa firma. La venta de esos activos están trabados por el juez federal Julián Ercolini, pero fuentes diplomáticas no descartan que el tema sea abordado, porque aparece como una de las primeras inversiones rusas durante la administración Macri y por ahora está frenada.
Además de los temas destacados por el Palacio San Martín, existen otros que también revisten importancia para la diplomacia rusa, como es la cooperación entre ambos países en materia nuclear. Los detalles, que hasta ahora pasaron inadvertidos, los anticipó en noviembre pasado el subsecretario de Energía Nuclear Julián Gadano, al medio ruso Sputnik News. “Nosotros vamos a pasar en los próximos años a trabajar con centros nucleares enriquecidos con uranio, y ahí Rusia puede ser un excelente colaborador con nosotros. Argentina podría estar disponible a ser un cliente de Rusia de uranio enriquecido, como ya lo es, por otra parte", confió el funcionario, que desde fines del año pasado atraviesa una dura crisis interna por el fracaso para instalar en Río Negro la quinta central nuclear del país, que Macri había destrabado durante su gira oficial por China.
Macri llegó a Moscú acompañado por la primera dama Juliana Awada, el canciller Faurie y por el secretario de Asuntos Estratégicos Fulvio Pompeo. El recorrido moscovita terminará este martes, con una reunión privada con Putin en el Kremlin, donde Macri espera cerrar la letra chica para firmar acuerdos bilaterales en materia comercial y nuclear.
DAVOS – PARÍS. El miércoles 23 Macri tiene previsto llegar a Zurich, para desplazarse hasta la selecta localidad de Davos, donde buscará mostrarse ante distintos inversores acompañado por representantes opositores. En 2016, durante el primer viaje a ese Foro Internacional llevó al líder del Frente Renovador, Sergio Massa, y en este tercer round contaba con la presencia de los mandatarios peronistas Gustavo Bordet (Entre Ríos) y Juan Manuel Urtubey (Salta), que se bajó a último momento por el escándalo que desató en su provincia el cierre de un ingenio que dejó a 730 trabajadores en la calle.
En Suiza, la comitiva presidencial sumará los ministros de Hacienda, Nicolás Dujovne, de Energía, Juan José Aranguren, y a funcionarios de secretario de Relaciones Económicas Internacionales Horacio Reyser, de Política Económica Sebastián Galiani y el presidente ejecutivo de la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional, Juan Pablo Trípodi.
Luego de las rondas con empresarios en Davos, Macri llegará a París el viernes por la mañana. Encabezará un desayuno y un almuerzo con posibles inversores pero el plato fuerte será por la tarde, pasadas las 18.30, cuando ingrese al Palacio del Eliseo para reunirse con su par galo Emmanuel Macron.
“Obviamente uno de los temas será el acuerdo comercial entre la UE y el Mercosur, pero el encuentro va más allá, porque son dos líderes del siglo 21, que tienen un montón de temas, especialmente vinculados a cuestiones de defensa del multilateralismo y el apoyo a las iniciativas ambientales globales”, confió una fuente de Cancillería, para confirmar que Macri buscará tomar distancia de la agenda exterior del presidente norteamericano Donald Trump sobre ambos puntos. Ambos mandatarios ofrecerán una conferencia de prensa, donde podrían aportar novedades sobre el acuerdo con el Mercosur.
La estrategia de seducción que Macri llevará adelante con Macron, incluye una cita privada junto a su esposa, con el mandatario anfitrión y la primera dama Brigitte Macron en el costosísimo restaurante Monnaie, que abrirá sus puertas para agasajar al visitante argentino.