LA POSTA DEL CONGRESO

Sin plata, Javier Milei puede perderlo todo

La licuación de las jubilaciones y los recortes a las provincias arriesgan la ley ómnibus XS en el Congreso. El rol de Kicillof. Villarruel, paralizada.

En vísperas del ingreso de la nueva versión de la ley ómnibus XS, Milei volvió a romperlo todo: se resiste a revisar el borrador del pacto fiscal y oficializó recortes en áreas sensibles de las provincias, como los sueldos docentes, subsidios al transporte y asistencia a las cajas previsionales.

Javier Milei versus Axel Kicillof

Aunque no parezca, el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, es un actor central en el Congreso. Lo fue en enero, cuando respaldó a su colega cordobés, Martín Llaryora, para exigir dos medidas impositivas que Milei aún resiste: coparticipar el impuesto al cheque y el PAIS. Son los que más recaudan y no llegan a las provincias.

Sin estas medidas, el pacto fiscal que propone el Presidente no le sirve a la mayoría de los gobernadores. Sumar contribuyentes a Ganancias nunca fue aceptable para los patagónicos y la próxima ronda de paritarias lo hace impracticable en la pampa húmeda.

La foto con el santafesino Maximiliano Pullaro le habilitó a Kicillof un enlace con sus colegas de JxC, quienes el jueves se reunirán con el ministro del Interior, Guillermo Francos. El bonaerense tiene una oferta: conseguir plata. Asociados, Unión por la Patria, UCR y partidos provinciales dejan a Milei con menos de un tercio de votos en el Congreso. Si quisieran, podrían ejercer un cogobierno parlamentario, con la posibilidad de sancionar leyes y rechazar eventuales vetos presidenciales. Es cuestión de animarse.

La suspensión de la asistencia a las 13 provincias con caja previsional propia vuelve a poner en guardia a Llaryora, quien en enero pidió financiarlas con bonos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES y no fue tomado en cuenta.

Deudas locales

En la Casa Rosada tienen un arma para defenderse de los gobernadores: las abultadas deudas que arrastran muchas provincias y requieren ayudas de la Nación, ya sea a través de aportes frescos -a descontar con la coparticipación- o avales para refinanciar.

Esto último es lo que anunció el gobernador de Mendoza, el radical Alfredo Cornejo. Llaryora quiere imitarlo. El chaqueño Leandro Zdero, también de la UCR, consiguió refinanciar su deuda con la Nación en marzo. No podía pagarla.

El principal socio de Zdero en la UCR es su colega correntino Gustavo Valdés, quien está pintado de violeta. Teme que Milei apadrine una lista libertaria en la elección a gobernador de 2025 e interrumpa la dinastía radical en la provincia litoraleña. El diputado oficialista Lisandro Almirón es su principal amenaza.

Pullaro.Kicillof.png
Maximiliano Pullaro y Axel Kicillof, más que un abrazo fraterno. (Foto: Farid Dumat Kelzi / Red Boing)

Maximiliano Pullaro y Axel Kicillof, más que un abrazo fraterno. (Foto: Farid Dumat Kelzi / Red Boing)

Valdés no está solo: el resto de los gobernadores de la UCR controlan con él la agenda de los bloques legislativos para ayudar a Milei. Sólo cambiarían la actitud si se empantana el pacto fiscal. En Diputados, el dialoguismo radical partió la bancada en tres. Martín Lousteau coordina un sector y Facundo Manes, sin pisar su despacho, lidera otro.

Las tribus del bloque que preside Rodrigo de Loredo discutieron fuerte en el grupo de chats cuando Milei definió por decreto una nueva fórmula jubilatoria, que indexa los haberes por inflación mes a mes recién desde julio y fija compensaciones que no alcanzan a cubrir el brote inflacionario del primer trimestre. Hay otro dato de la interna de la UCR: regresó al país Ricardo Alfonsín. Con las banderas de su padre, denostado por Milei, recluta correligionarios para enfrentar al Gobierno.

¿Vuelven las sesiones especiales?

La diputada radical Gabriela Brouwer de Koning, cercana a Lousteau, citó para el jueves a la comisión de Previsión y Seguridad Social para que un grupo de especialistas cuestione la indexación jubilatoria de Milei.

Si el oficialista José Luis Espert sigue sin convocar a la comisión de Presupuesto por este tema, la UCR díscola llamará a una sesión especial junto a la Coalición Cívica. Milei se las hizo fácil: para mejorar el empalme entre las dos fórmulas alcanza con sancionar otra ley, sin tocar el DNU.

La sesión agregaría proyectos para sostener el Fondo de Incentivo Docente y mejorar el presupuesto universitario. Sería un desafío al Gobierno en la previa del tratamiento de la ley ómnibus XS, que Milei quiere aprobar el 17 o el 24 de abril.

El texto está casi consensuado. Resta precisar el anexo de la reforma laboral, definir la letra chica del apartado de privatizaciones y eliminar delegaciones escondidas, un truco de Federico Sturzenegger que le descubren fácil. No obstante, sin el pacto fiscal acordado, será difícil que la ley ómnibus XS pueda avanzar. Como indica la convocatoria de Milei al Pacto de Mayo, debe haber un acuerdo simultáneo por los dos temas o todo seguirá en fojas cero.

DSC_8618.JPG
Victoria Villarruel

Victoria Villarruel

El FMI juega su partido. Exige la reversión de Ganancias, licuar jubilaciones y evitar un estallido social. A cambio, sólo ofrece la paz de los escritorios. Tampoco tiene la plata que Milei pide para levantar el cepo y acelerar su prometida canasta de monedas, mal llamada dolarización. Tanta es la desesperación del Presidente, que hasta se animó a pedirle a la gente que ayude con sus ahorros.

Villarruel está sola y espera

Aunque se autodefine como “brava”, la vicepresidenta Victoria Villarruel sigue sin triunfos legislativos. Sólo logró repartir autoridades en diciembre con 39 votos, dos más que la mayoría necesaria para abrir el recinto.

Su escasa relación con la Casa Rosada la paraliza, aunque hay quienes quieren convertir esa tensión en un activo para potenciar su imagen. La suspensión de la construcción de las represas de Santa Cruz convirtió a la dupla de esa provincia en el Senado en una oposición intransigente.

Lousteau tiene la llave del cuórum y la hace valer: el rabino de Milei, Axel Wahnish, tuvo que ir al despacho del senador para que le firmara el dictamen como embajador en Israel. La negociación incluiría una demora en la mudanza de la Embajada a Jerusalén, tantas veces anunciada por el Presidente.

La sesión en el Senado para aprobar embajadores sería pronto y no hay nada más en agenda. La semana próxima recién se conformarán las comisiones que están cerradas desde noviembre.

Villarruel espera ayuda de Francos para avanzar con una reforma política que incluya el sistema de boleta única, aprobado en Diputados; y la eliminación de primarias, propuesta por el senador radical Rodolfo Suárez, cercano a Cornejo. No parece fácil: en la Casa Rosada ignoran al Senado y Villarruel no sabe cómo activarlo.

Pliegos de la Corte, en pausa

En este escenario, no es fácil vaticinar las audiencias en la Comisión de Acuerdos del Senado de los candidatos a integrar la Corte: el juez Ariel Lijo y el constitucionalista Manuel García Mansilla.

La vice no quiere a Lijo y no buscará los votos para aprobar su pliego. Tampoco el juez tiene demasiados detractores: sólo lo cuestionó públicamente la Coalición Cívica de Elisa Carrió, sin representación en el Senado. El peronismo lo apoya en silencio y espera su exposición para mostrar su juego.

“No vamos a hacer comentarios”, repite, molesta, Cristina Fernández de Kirchner, cada vez que le preguntan por Lijo. Instruyó a sus enlaces en el Senado a callarse la boca. Ya ni piden por la paridad de género. “No vaya a ser cosa que Milei se arrepienta y quedemos expuestos. Dejémoslo llegar al final”, es otra frase que le atribuyen a la expresidenta.

Cristina tampoco descarta que la mayoría automática de la Corte embarre la cancha e imponga la continuidad de Juan Carlos Maqueda el año que viene, cuando ya haya cumplido 75 años. Milei propuso reemplazarlo por García Mansilla. El trámite de los pliegos recién comenzará esta semana y puede demorar varios meses. Nadie está apurado.

Rodrigo De Loredo y Soledad Carrizo, de la UCR. Son claves para definir si se sostiene la fórmula de jubilaciones que pide Javier Milei. 
Martín Llaryora espera el llamado nacional para volver a sentarse en la mesa de los gobernadores. 

También te puede interesar