Axel Kicillof, de Buenos Aires al impenetrable cordobés
Pondrá un pie en la cuna anti-K, un movimiento clave en la construcción de su candidatura presidencial. Diseño de agenda a medida para no molestar a Llaryora.
Axel Kicillof, de Buenos Aires al impenetrable cordobés
Con cautela y paso medido,Axel Kicillof concretará el próximo viernes su primer desembarco en Córdoba, la provincia más refractaria al kirchnerismo. Lo hará acompañado por el dirigente de la CGT Héctor Daer, en el marco del Congreso nacional anual de la Federación de Asociaciones de Trabajadores de la Sanidad Argentina (FATSA). Es un movimiento clave en la construcción de una candidatura presidencial.
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La agenda para ese desembarco aún se encuentra en construcción y se maneja con hermetismo. Kicillof debe moverse con pie de plomo en la provincia mediterránea para evitar cualquier confrontación con Martín Llaryora, comandante de un peronismo enjabonado en un territorio donde Javier Milei hace pie mejor que nadie. Ambos gobernadores mantienen canales de diálogo abiertos.
Córdoba representa un territorio especialmente adverso para Kicillof, debido a su identificación con el kirchnerismo, más allá de las diferencias que mantiene con Cristina Fernández de Kirchner. Una provincia prácticamente impenetrable para el mundo K. En las elecciones legislativas de 2025, La Libertad Avanza obtuvo el 42% de los votos, mientras que el exgobernador Juan Schiaretti, con Provincias Unidas, alcanzó el 28%. Más atrás quedaron Natalia de la Sota, con el 8%, y el candidato de Fuerza Patria, que apenas superó el 5%.
Los antecedentes recientes confirman esa tendencia. En las elecciones generales de 2023, Sergio Massa obtuvo el 13% de los votos en la provincia y, en el balotaje frente a Javier Milei, alcanzó el 25%, contra el 74% del libertario. Un desempeño mejor había logrado Alberto Fernández en 2019, cuando rozó el 30%.
El primer desembarco de Axel Kicillof
En el marco de su plan presidencial y de construcción de cara a 2027, Kicillof cruzará por segunda vez las fronteras bonaerenses. La primera fue a principios de abril, cuando viajó a Tierra del Fuego por el Día del Veterano y de los Caídos en Malvinas. Ahora estará en Córdoba, un territorio en el que ya viene trabajando. En marzo, el bonaerense tuvo una primera aparición virtual en un acto con militantes organizado por el exsenador Carlos Caserio, uno de los principales armadores en la provincia, que contó con la presencia física del ministro de Seguridad de Buenos Aires, Javier Alonso. A eso se sumó una extensa entrevista en La Voz del Interior.
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Ahora buscará un impacto mayor con su presencia física en la provincia. La actividad central será su participación en el Congreso nacional de FATSA, que se realiza en La Falda y reúne a más de 600 delegados gremiales de todo el país. Se trata de un evento de carácter sindical, sin presencia relevante de dirigentes políticos cordobeses. Kicillof será uno de los principales invitados: compartirá escenario con Daer y tendrá la palabra, en un gesto de respaldo del dirigente de la CGT.
Visita con agenda abierta
No sería la única actividad del gobernador bonaerense en Córdoba. Su equipo analiza distintas opciones para completar la jornada por la tarde, en coordinación con dirigentes cordobeses. Con todas las alternativas sobre la mesa, la decisión final se tomará en las próximas horas en La Plata.
Entre las posibilidades que se barajan está la firma de un convenio con algún intendente de la región, la visita a una fábrica, una reunión con secretarios generales de diferentes gremios de la provincia o alguna actividad en una universidad. “El objetivo es que Axel salga bien parado de Córdoba”, sintetiza una fuente al tanto de la organización.
Con Martín Llaryora, ni tan lejos ni tan cerca
Tanto en Buenos Aires como en Córdoba predomina la cautela a la hora de avanzar en la eventual candidatura presidencial del gobernador bonaerense, debido al vínculo que tanto Axel Kicillof como los intendentes cordobeses mantienen con Llaryora. “Axel y Martín se hablan, tienen buena relación, pero no van a estar juntos nunca”, señala a Letra P una fuente cercana a esa relacióin política.
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Los gobernadores Axel Kicillof (Buenos Aires), Raúl Jalil (Catamarca) y Martín Llaryora (Córdoba), junto al expresidente Adolfo Rodríguez Saá.
La misma fuente sostiene que, a diferencia de otros momentos, el “peronismo resbaloso” del centro del país y el nacional comparten hoy un adversario común: Javier Milei. En esa línea, un dirigente cordobés afirma que al gobernador de su provincia “no le molesta” que Kicillof construya políticamente, pero sí “evita que lo asocien de manera directa”, ya que esa cercanía podría perjudicar su proyecto de reelección (a menos de un año de las elecciones a gobernador) al convertirse en un argumento de campaña para la oposición.
Proyecto a largo plazo
Tanto en Buenos Aires como en Córdoba repiten el mantra del bonaerense. El 2026 es un año de construcción y, en ese sentido, se orientan los esfuerzos. Según pudo reconstruir Letra P de diferentes fuentes, tuvo buen impacto la aparición virtual de Kicillof en marzo pasado. A partir de entonces, dirigentes y militantes de diferentes extracciones comenzaron a llamar para ser parte del armado. Como contó Luis Zegarra en Letra P, levantó la tranquera federal y comenzaron a brotarle armadores silvestres.
Pero la tarea no es sencilla. Intendentes que ven con simpatía a Kicillof no quieren jugarse en este momento por dos motivos centrales. En primer lugar, porque cualquier señal que “huela a kirchnerismo” espanta al electorado local. En segundo lugar, incluso quienes tienen cierta autonomía de su gobernador, no quieren “molestarlo” ya que en un contexto de ajuste dependen de ese vínculo para sostener sus gestiones.
Un dirigente que conoce la dinámica peronista en la provincia estima que “de acá a fin de año los dirigentes irán llegando en cuenta gotas”, pero que el escenario se va a destrabar después de marzo, cuando se celebren las elecciones en la provincia, los intendentes hayan asegurado sus distritos y el gobernador logre alcanzar la reelección. “Ahí va a haber vía libre”, asegura una de las fuentes consultadas que también señala que, hasta entonces, el trabajo se enfocará “de abajo hacia arriba”.
La esperanza está puesta en que Kicillof pueda concentrar el voto peronista que rechace una eventual reelección de Milei. El objetivo político: replicar un desempeño más cercano al que tuvo Alberto Fernández en la provincia en 2019 que al de Sergio Massa en 2023, cuando -según sostienen- el kirchnerismo “tocó fondo” en Córdoba.