Exclusivo: las cuatro sillas de poder que Martín Llaryora negocia con Luis Juez y Rodrigo de Loredo
El gobernador, la oposición y una práctica intensiva de transversalidad. Mestre vuelve: el exintendente pide pista en la interna con un anexo a su ley de bases.
El último referente del radicalismo en ganar elecciones ejecutivas después de Ramón Bautista Mestre y Rubén Martí, evitó la personalización de la jugada frente al círculo íntimo. Ratificó que Confluencia competirá en un proceso que desea “abierto y democrático”.
Borraron de sus campañas al hombre que todavía conserva capacidad territorial y es fuente de consulta del intendentismo que no sabe si hablar con el ministro de Gobierno provincial, Manuel Calvo; con su secretario Orlando Arduh o con la bien ubicada vicegobernadora Myrian Prunotto.
El anexo de Ramón Mestre para la UCR de Córdoba
Con ese historial de “traiciones” frescas, Mestre quiere asegurarse las condiciones mínimas de respaldo genuino para retar al que, hasta ahora, asoma como favorito: Marcos Ferrer, el intendente de Río Tercero, del calzado núcleo Evolución.
A sus interlocutores de ocasión dejó trascender las condiciones mínimas para recuperar el partido y devolver su ambición de poder: 1) ratificar la vocación frentista con la UCR como cabeza de fórmula; 2) fuerte trabajo territorial para recuperar lazos internos y 3) lograr la sustentabilidad del proyecto partidario.
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¿Asoman aliados para el operativo retorno? Se da por descontado que encontrará la reticencia de De Loredo, pero hay buena vibra con otros sectores para empezar a caminar alianzas. El exintendente de Río Cuarto Juan Jure es uno de ellos.
Para las mentes maquiavélicas que insisten en poner a Mestre en acuerdo con el cordobesismo, como se escucha con insistencia en la Legislatura, la respuesta es simple. “Prunotto está afuera”, lanzan y marcan que la prioridad es levantar al radicalismo de nuevo.
El juego de las sillas de Martín Llaryora, Luis Juez y De Loredo
En el horizonte, hay cinco poderosos lugares vacantes para llenar y, casualmente, todos necesitan el visado de la Legislatura paritaria. Como contó Letra P, Llaryora esperará a que la oposición en Juntos por el Cambio se ordene (y coopere) para sugerir el nombre que reemplazará a la recientemente retirada vocal del Tribunal Superior de Justicia de Córdoba, Mercedes Blanc de Arabel.
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Martín Llaryora debe tiene una vacante por cubrir, en acuerdo con la oposición, en el Tribunal Superior de Justicia de Córdoba.
En los pasillos judiciales, también en la trinchera política, ya resuena que Luis Rubio también dejará su cargo prontamente. Se especula, entonces, que Llaryora hace tiempo para tratar los dos pliegos en el recinto.
A esa discusión abierta se suma una que está pasando desapercibida en las superficies de la política: la silla del flamante Ministerio de la Defensa Pública, cuyo esquema supone un defensor general y dos adjuntos.
Bajo la órbita del Poder Judicial, esta área fue aprobada en la Legislatura de Juan Schiaretti, de predominio peronista. El entonces gobernador impulsó la creación de este ministerio al pucho de su gestión -27 de septiembre de 2023- con “la intención de facilitar el acceso a la Justicia de sectores vulnerables de la sociedad, con asistencia jurídica integral para la ciudadanía que la requieran”.
Los alfiles del gobernador ya sondean de manera informal a los líderes de la oposición, Juez y De Loredo, para lograr la aprobación de este granado combo de poder.