Hace un mes que mantiene silencio público. Su voz ya no tiene la misma potencia. Visitas mínimas en San José 1111. Mandó a cerrar el acuerdo con Axel Kicillof.
El cristinismo está debilitado. La voz de la expresidenta ya no tiene la misma potencia, sus órdenes no se cumplen a rajatabla y la dirigencia peronista pasó de tocar timbre en San José 1111 a pedir audiencia en La Plata para escuchar instrucciones del mandatario bonaerense. En parte, el movimiento obedece a un proceso normal de renovación de liderazgos. En el caso de CFK incluyó un capítulo más traumático: lo sellaron la condena judicial y las restricciones que la Justicia le impuso para recibir visitas.
La expresidenta ya acusó recibo de la situación. Sabe que la sacaron de la cancha y que su opinión no gravita en el peronismo igual que antes. Salvo que un tribunal internacional intervenga y atienda sus argumentos, su nombre no podrá estar nunca más en una boleta. Su figura dejó de ser una amenaza y una carta de negociación para propios y ajenos.
cristina con el grupo de los nueve
CFK con nueve economistas. La foto motivó que la Justicia limitara su régimen de visitas.
La internación de fin de año agravó el cuadro. Cristina Kirchner trabaja en su casa y sigue los temas de debate en el Congreso, pero quedó apagada en el debate público. Por ahora, no tiene prevista ninguna aparición. A la espera de que se resolviera la situación del PJ bonaerense con un acuerdo de unidad, decidió no expedirse sobre temas de debate coyuntural. Su último posteo en redes sociales, el 8 de enero, fue dedicado a un militante oriundo de Córdoba que falleció frente a su domicilio, víctima de un choque.
De aquel Che Milei
Javier Milei transitaba su primer aniversario en la Casa Rosada cuando Cristina inauguró una nueva forma de comunicación. El 7 de diciembre de 2024 escribió un posteo en Twitter en el que usó por primera vez como encabezado la fórmula “Che, Milei”, para dirigirse al Presidente. Rápidamente, la expresión se convirtió en una marca registrada que la exmandataria utilizó cada vez que quiso marcarle críticas y errores al libertario, que atravesaba un tiempo tormentoso después del escándalo por la criptoestafa $LIBRA.
A vos que decías que venías a terminar con la “casta”, te quiero avisar que los 33 senadores y senadoras peronistas piden sesión especial el próximo jueves a las 11hs, para remover al Senador argentino que está preso en Paraguay porque lo agarraron en la Triple… pic.twitter.com/IgdO1NazTe
En los albores del año electoral, la expresidenta se metió en el barro de las redes para confrontar con el Gobierno. Milei entró en el juego y la legitimó como contrafigura. El mapa cambió a mediados de 2025. Cristina había anunciado sus deseos de ser candidata a diputada por la provincia de Buenos Aires y acaparaba una parte de la atención pública cuando la Corte Suprema confirmó el fallo en su contra en la causa Vialidad y la condenó a seis años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos.
Desde mediados de junio, quedó limitada en sus movimientos a su domicilio de San José 1111, que se convirtió durante un tiempo en un lugar de peregrinaje para la militancia y para la dirigencia política, que la visitó para escuchar directivas. Tuvo reuniones de alto impacto, como el abrazo que se dio con el presidente brasilero Luiz Inácio Lula Da Silva. Esa dinámica duró hasta mediados de noviembre, cuando el Tribunal Oral Federal 2 le restringió al máximo las visitas. Sin Cristina en la cancha, después del triunfo electoral, Milei se quedó jugando solo, con el resto del peronismo debilitado en todos los frentes, con jugadores que todavía no logran consolidarse como alternativa.
Lula estuvo "muy cariñoso" con Cristina en su encuentro.
Lula visitó a Cristina en San José 1111, antes de las restricciones.
La decisión judicial tuvo impacto político y también personal en Cristina. Por fuera del círculo de allegados estrechos, integrado por el grupo familiar, la custodia policial, médicos y abogados defensores, las visitas quedaron reducidas a un máximo de tres personas, durante no más de dos horas, tres veces por semana. La expresidenta quedó aislada, con la afectación lógica que eso generó en su ánimo y, también, en su salud.
CFK mantiene un círculo de leales incondicionales, integrado por figuras camporistas, y el vínculo con dirigentes amigos de siempre, como Jorge Capitanich, Juliana Di Tullio, Eduardo Valdés, Teresa García, Leopoldo Moreau y Oscar Parrilli, entre otros, que conversan con ella de manera permanente. Entre quienes la ven con frecuencia está Juan Grabois, que forma parte de su equipo de abogados. Por cierto, a Cristina no le gustó que el líder de UTEP reclamara públicamente un compromiso de los futuros candidatos del peronismo con su indulto. No quiere saber nada con esa figura.
El acuerdo con Axel Kicillof
En el Congreso, la exmandataria mantiene la conducción sobre una mayoría de bancas peronistas en Diputados y el Senado, pero el resto ya se independizó de su jefatura. Esa falta de conducción unificada genera tensiones permanentes. Aunque los bloques de Unión por la Patria se mantienen unidos en lo formal, no logran unificar criterios en temas cruciales como, por ejemplo, el acuerdo Unión Europea- Mercosur. Esta semana, la bancada intentó cerrar filas sobre el proyecto de reforma laboral después de un primer momento de tensión por el proyecto que presentó, por su cuenta, la exministra Kelly Olmos.
Varios legisladores ya están alineados con el proyecto presidencial de Kicillof. El gobernador se animó a dar la pelea interna. Desdobló y ganó elecciones y se plantó en su decisión de avanzar en el armado de su candidatura sin la venia de su mentora. Este fin de semana, el mandatario provincial terminó de sellar el triunfo al quedarse con el control del PJ bonaerense, hasta ahora encabezado por Máximo Kirchner.
El hijo de la expresidenta fue quien presentó la propuesta para la nueva conducción. Kicillof siente que la tiene por derecho propio. Todos los gobernadores presiden el partido en sus distritos. “Me vienen a ofrecer lo que ya tengo”, respondió. La pelea real fue por el control del armado.
La relación Cristina-Kicillof no tiene marcha atrás. Se vieron por última vez el 1 de octubre, en una reunión durísima. Desde entonces, al exministro de Economía cristinista le llegan noticias de todos los colores sobre cómo se refiere a él la expresidenta. En el kicillofismo dicen que ella cambia la versión según el interlocutor: es más amable cuando habla con los más cercanos al gobernador o lo califica como traidor cuando conversa con dirigentes menor afines. Como sea, considera que el tema está “cerrado” y trabaja en su proyecto, aunque siempre aclara que nunca hará nada que pueda perjudicar a CFK.
Ayer por la mañana el chirrido de un freno, el ruido seco de un impacto y gritos entran por los balcones de San José 1111.
Un choque, dije, y veo que Diego sale corriendo escaleras abajo. Me asomo a uno de los ventanales y veo un taxi incrustado contra la persiana del bar de…
Por lo pronto, la expresidenta fue la que dio luz verde al acuerdo por el PJ bonaerense. Dio instrucciones precisas sobre el tema a Máximo, Teresa García, Facundo Tignanelli y el intendente de Lomas de Zamora, Federico Otermin, un interlocutor de los dos sectores. Kirchner y Kicillof tampoco hablan ya directamente.
Pese a las desconfianzas, en el entorno de Cristina dicen que la negociación no tiene dobleces y que el cristinismo no jugará en contra de Kicillof si tiene chances de llegar a la Casa Rosada. “Por supuesto que ella va a querer que gane un candidato peronista. Trabaja para eso. Con Milei terminó presa y encerrada. Su voluntad de victoria es también su voluntad de vida”, apunta un dirigente que dialoga con la expresidenta.
La reaparición de CFK
A principios de enero, la Sala de Feria de la Cámara Federal de Casación rechazó el recurso que los abogados de Cristina presentaron para flexibilizar las restricciones. La expresidenta recién había recibido el alta tras dos semanas de internación en el Sanatorio Otamendi. Los camaristas Guillermo Yacobucci y Ángela Ledesma descartaron el planteo.
Fue curioso para el cristinismo que fuera el juez Mariano Borinsky, compañero de tenis de Mauricio Macri, quien votara en sentido contrario. El magistrado reconoció públicamente en una entrevista que sobre Cristina pesan restricciones que no tienen otros condenados. “Si una persona va a visitar a alguien privado de su libertad en el Servicio Penitenciario no tiene que explicar los motivos por los cuales se tiene que encontrar con esa persona. Basta con que lo pida y se presente. Entonces, no podría estar en una situación más gravosa alguien que está en prisión domiciliaria, porque el único objetivo es que no pueda caminar por la calle. No limitar lo que hace en su casa”, explicó.
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Pese a que entiende su situación como injusta y espera que la Justicia la revierta en breve, la expresidenta cumple las restricciones a rajatabla. Ni siquiera su equipo de trabajo más cercano volvió a verla desde que la Justicia dictó las nuevas reglas.
Ya respuesta de la peritonitis, la expresidenta retomó su rutina de gimnasia y caminatas en la cinta, al tiempo que dedica tiempo a la lectura y a seguir las audiencias por la causa Cuadernos. El abogado Carlos Beraldi pidió esta semana la nulidad absoluta del proceso, al señalar que la investigación nació viciada y está contaminada por “maniobras de espionaje ilegal, direccionamiento judicial y un engaño de origen”, además de extorsiones a los arrepentidos.
Aunque juega a la distancia, Cristina estuvo en contacto el último tiempo con diputados sindicales para trabajar en el proyecto de reforma laboral alternativa que presentará el peronismo para discutirle a Milei. Es posible que la expresidenta se exprese públicamente cuando sea el momento del debate, una vez cerrado el capítulo del PJ bonaerense. Procurará que su opinión pública no genere más grietas internas.