Axel Kicillof acelera en la construcción de su armado federal
Gobernador Axel Kicillof
Desde que resistió las presiones para ser el candidato a presidente de Unión por la Patria en 2023, se reactivó una grieta entre Axel Kicillof y el universo kirchnerista que nunca más se reparó. No hubo silicona suficiente para sellar un distanciamiento que con el paso del tiempo demostró su esencia: la disputa por la conducción del peronismo.
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El consenso interno para que el gobernador tome el mando del PJ bonaerense -cuya formalización es inminente, con él en la silla central y secundado por Verónica Magario, como terminaba de cocinarse aste sábado al cierre de esta nota-, no solo no mengua las diferencias sino que las exhibe en vitrina: Kicillof se queda con el control del partido en Buenos Aires que, desde que el kirchnerismo asumió el poder en 2003, fue presidido por intendentes o dirigentes con la anuencia del espacio, incluyendo el propio Máximo Kirchner en diciembre de 2021 hasta hoy.
Es, desde esa óptica, el movimiento más fuerte de todos los que el gobernador ensayó en el marco de la disputa política con La Cámpora, uno de los sectores del peronismo con el que compartió posiciones programáticas en el pasado, pero que ya no tiene ninguna terminal en el plan de articulación del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) con intendentes, legisladores y exfuncionarios del peronismo que, desde la Patagonia al litoral, ya trabajan en su candidatura presidencial.
Axel Kicillof, constructor de su propia autonomía
Aunque sin estridencias, Kicillof fue sumando espacios de autonomía hasta llegar a la disputa mayor, que se empezó a gestar a mediados de diciembre último con la convocatoria del hijo de la expresidenta a una reunión del Consejo del PJ bonaerense para definir una fecha de elección de autoridades.
El gran paso del gobernador hacia el desplazamiento kirchnerista de la conducción del partido en Buenos Aires tiene, al menos, dos antecedentes bien definidos. Uno, a fines de octubre de 2024, cuando evitó pronunciarse a favor de la candidatura de Cristina Fernández de Kirchner para la conducción del PJ, que también era disputada por el riojano Ricardo Quintela, con menos avales que deseo de renovar el ropaje del peronismo.
En un extenso documento publicado horas antes del cierre de listas, Kicillof convocaba a construir la unidad del peronismo. Pero, además, dejaba una pista política innominada, aunque teledirigida: “La lógica del sometido o traidor es una lógica que entró en crisis y que viene causando malos resultados”. Casi un anticipo de lo que vendría.
Construir un escudo y una alternativa: para eso, unidad.
Argentina atraviesa una situación muy grave, nuestro pueblo está siendo agredido por un Gobierno Nacional desertor que ataca a la Universidad Pública, destruye los derechos, favorece el saqueo de nuestros recursos, fomenta…
El segundo antecedente fue el enfrentamiento que sostuvo con el cristinismo durante buena parte de la primera mitad de 2025 por la estrategia de desdoblar los comicios bonaerenses de los nacionales, que la expresidenta desaconsejaba. El resultado le dio la razón: Fuerza Patria le sacó 13 puntos a La Libertad Avanza el 7 de septiembre, y el peronismo quedó con cuórum propio en el Senado bonaerense.
La disputa del PJ bonaerense o el control de las decisiones
A catorce años de que Hugo Moyano tildara el partido de "cáscara vacía", y casi un año y medio después de haber manifestado que no le interesaba disputar la interna partidaria “ni directa ni indirectamente”, Kicillof se ocupa de la vida institucional del PJ bonaerense tanto como de sus aspiraciones para 2027. Incluso, si es directamente él quien deba sentarse en el sillón de presidente, a pesar de que es sabida su preferencia porque lo ocupe alguien de su espacio.
Es que la disputa es mucho más que nominal: supone tomar el control de las herramientas partidarias, como el Congreso y el Consejo, que permiten establecer las estrategias electorales (frentes y candidaturas) y la supervisión del padrón en el distrito con más electores del país. Es decir, ejercer el pleno liderazgo del partido para definir la estrategia de cara a 2027 y no quedar condicionado por decisiones ajenas a sus propios intereses como candidato.
Axel Kicillof y Máximo Kirchner
Axel Kicillof y Máximo Kirchner, en disputa
Por eso, un aspecto clave en la negociación pasa por la distribución de lugares en el Consejo provincial, un organismo compuesto por 32 consejeros titulares y 16 suplentes -cuatro titulares y dos suplentes por cada sección electoral- y por 15 consejeros titulares y nueve suplentes adicionales. El MDF quiere que si el propio gobernador asume el mando del partido, más del 50% de las sillas sean para ese sector.
Unidad con definición abierta
Aun con la fractura que sujetan con vendas, todos los sectores del peronismo de la provincia de Buenos Aires tienen claro que el internismo constante erosiona al conjunto, y también a los objetivos de cada sector. “Nos cierra a todos”, había adelantado un miembro de la mesa chica de Kicillof a Letra P, respecto de si el gobernador debía asumir el mando del partido, o no.
Sin embargo, pese al acuerdo general y al inicio de la cuenta regresiva para el cierre de presentación de candidatos fijado para este domingo, la definición seguía abierta. Uno de los problemas: cómo salir fortalecido de una negociación que cambió el rumbo cuando Máximo Kirchner puso sobre la mesa la postulación del propio Kicillof como presidente del PJ bonaerense.
Objetivo clamor
“Falta que todos los sectores que integran el peronismo de la provincia de Buenos Aires estén de acuerdo, hasta que no haya un consenso generalizado, o lo más posible, no hay resolución”, adujeron el viernes en el entorno del gobernador. Allí podrían ubicarse algunos gremios y organizaciones sociales, de quienes también espera el gobernador recibir un respaldo pese a no tener una profunda gravitación en la decisión final.
Una suerte de objetivo clamor, que empezó este jueves cuando el MDF de Quilmes -los pagos de la camporista Mayra Mendoza- expresó en un comunicado la propuesta de que sea “Axel -o quien él designe- el próximo presidente del Partido Justicialista bonaerense”.
No es lo mismo ser el presidente del PJ bonaerense a propuesta de La Cámpora que tomar el control aclamado por todos. Solo así, con el partido alineado a la gestión y la pregunta por la conducción despejada, Kicillof le pondrá cuerpo a la agenda federal que le espera a partir de marzo.