LA QUINTA PATA

El Gran Milagro: cómo hizo China para ser la potencia que somete al capitalismo occidental

Donald Trump busca frenarla y Javier Milei lo sigue, pero no puede ni quiere contener su marea exportadora. Los colores del gato y las claves del sistema.

Cada uno de los países del mundo hace lo que puede frente a la emergencia de China, y sólo China parece hacer lo que quiere. Donald Trump trata de evitar que le arrebate la hegemonía a Estados Unidos, pero sus políticas (aranceles, intervenciones militares y acuerdos comerciales para disuadir alianzas con Pekín) son un arma que dispara por la culata.

Captura de pantalla 2026-02-06 a la(s) 9.39.49a. m.
China volvió a posicionarse el año pasado como principal socio comercial de la Argentina, mientras que Estados Unidos quedó relegado al cuarto lugar.

China volvió a posicionarse el año pasado como principal socio comercial de la Argentina, mientras que Estados Unidos quedó relegado al cuarto lugar.

¿Qué clase de animal económico es el modelo chino de desarrollo? ¿Es comunista, como descalifica la desorientada vulgata de la extrema derecha, o es capitalista? Sobre eso, ¿cómo ha evolucionado en los años recientes? ¿Sigue siendo el paraíso del trabajo esclavo y del dumping que tritura industrias en todo el mundo o se ha convertido en una clase de potencia diferente? ¿Hasta qué punto Trump y sus aliados internacionales podrán evitar lo que parece inevitable?

Embed - https://publish.x.com/oembed?url=https://x.com/Editor_76/status/2011502233863565395?s=20&partner=&hide_thread=false

La vía híbrida y veloz de China al desarrollo

La etiqueta que el Partido Comunista (PCCh) le ha aplicado a su sistema económico es la de "socialismo con características chinas", pero eso no dice demasiado en Occidente. ¿Qué dicen los argentinos que mejor lo conocen, capaces de describirlo desde diferentes espacios políticos y sin anteojeras ideológicas?

Diego Guelar fue embajador en Pekín entre 2015 y 2019. Según le dijo a Letra P, "el chino es un capitalismo de Estado, que permite la actividad privada. El 75% de la actividad económica está de hecho en manos privadas, pero el Partido Comunista prevalece por encima de ellas".

Otro exembajador, Sabino Vaca Narvaja (2021-2023), le comentó a este medio que "el sistema chino puede definirse como una economía de mercado socialista bajo un Estado-Partido desarrollista, en la que el mercado cumple un rol instrumental y no ordenador. La competencia, la inversión privada y la innovación son elementos centrales del dinamismo económico, pero están subordinados a objetivos políticos de largo plazo, como la modernización integral, la cohesión social, la estabilidad y la soberanía tecnológica".

Añadió que "China no encaja ni en el liberalismo clásico ni en la planificación soviética tradicional. Se trata de un capitalismo políticamente conducido, en el que la acumulación y la iniciativa privada son incentivadas, pero integradas a un proyecto nacional explícito, definido y orientado por el Estado-Partido como garante de la dirección estratégica del desarrollo".

Es lo que se ha definido como la "sinización del marxismo", una lectura si se quiere ortodoxa del llamado "socialismo científico" que no concibe la imposición del socialismo sino como etapa posterior a un despliegue total del capitalismo.

gettyimages-55754469-copy-1200x640
Deng Xiaoping, el líder que lanzó a China al desarrollo a fines de la década de 1970.

Deng Xiaoping, el líder que lanzó a China al desarrollo a fines de la década de 1970.

En ese raro híbrido de capitalismo planificado con sesgo desarrollista y fuertemente autoritario, inaugurado hace casi medio siglo por Deng Xiaoping en un país entonces muy pobre y sostenido hoy por Xi Jinping, conviven mercados competitivos, enormes conglomerados privados y una fuerte inserción en el capitalismo global, con un núcleo estratégico de empresas estatales que dominan sectores clave como energía, finanzas, telecomunicaciones y transporte, entre otras. Como señalaron los exembajadores, el rasgo distintivo no es la ausencia de mercado, sino su subordinación a objetivos de largo aliento en materia de acumulación de capital y avance tecnológico, todo, en un marco de estabilidad social impuesta en base a mecanismos muy férreos de control.

Estado y mercado en China

La clave del sistema es la peculiar articulación entre Estado y mercado.

Según Vaca Narvaja, "el Estado chino no actúa como árbitro neutral en el mercado, sino que diseña mercados, acelera procesos y disciplina a actores. Promueve al sector privado cuando contribuye a elevar la productividad, la innovación y el empleo, pero lo regula cuando aparecen riesgos financieros sistémicos, concentraciones improductivas o dependencias externas en sectores estratégicos".

"El mercado es un instrumento de desarrollo, no un fin en sí mismo", resumió.

En su mirada, "el capital privado funciona como un aliado condicional del desarrollo, no como un poder autónomo". En esto radica, probablemente, la principal diferencia con el sistema económico que prevalece en Estados Unidos en particular y en el Occidente desarrollado en general, al que Milei quiere subir a la Argentina.

"El criterio último no es la rentabilidad individual de corto plazo, sino la coherencia del proyecto nacional (de desarrollo) de largo plazo. No es casual que China esté transitando ya su 15º Plan Quinquenal y que, además, articule programas a 20 y 30 años", agregó.

Embed - https://publish.x.com/oembed?url=https://x.com/BRICSinfo/status/2017842930799587430?s=20&partner=&hide_thread=false

La idea, entonces, no es de ninguna manera el laissez faire, sino la promoción de la actividad bajo la atenta mirada estratégica del PCCh, que puede imponerles correcciones bruscas de rumbo a gigantes empresariales globales como Alibaba, BYD, Huawei y Tencent, entre muchos otros.

Una revolución de medio siglo

Hoy resulta natural hablar de multinacionales chinas y de ubicar a esas empresas como vanguardia de innovación, pero eso contrasta con la imagen relativamente reciente de que muchas copiaban y pirateaban propiedad intelectual occidental. Ya no.

Desde hace seis años, China es el país que más patentes tecnológicas registra en todo el mundo, además de acumular –vía graduación masiva de ingenieros y otros especialistas especialmente valorados– un capital humano probablemente sin parangón en la historia.

"No importa si el gato es blanco o negro. Mientras pueda cazar ratones, será un buen gato", dijo Deng Xiaoping, el líder del PCCh que estableció, a fines de la década de 1970 y principios de la de 1980, el rumbo al desarrollo que hoy se mantiene.

El abandono del marxismo maoísta tradicional y la introducción acelerada de elementos de mercado, siempre supervisados por el Partido, se sumó así a un rasgo estructural que muy pocos países –todos de Oriente– pueden replicar: la existencia de un inacabable "ejército industrial de reserva", en términos marxistas, cuya incorporación al sistema genera un largo círculo virtuoso de inversión, consumo y crecimiento.

Así, desde el hito de 1978 –el Tercer Plenario del XI Comité Central del PCCh, liderado por Deng–, el PBI chino se multiplicó por 40 gracias a un crecimiento del orden del 10% anual durante casi 30 años.

Semejante proeza permitió que más de 700 millones de personas salieran de la pobreza, que el país superara velozmente su estructura productiva predominantemente agraria y que se produjera un impresionante proceso de urbanización.

Hoy, la economía sigue creciendo, pero a un nivel crucero más "normal", del orden del 5% promedio. Segunda economía del mundo y líder descollante del grupo BRICS de países emergentes, ya es una potencia madura que busca ejercer un liderazgo político mayor, a tono con sus expectativas y posibilidades.

Embed - https://publish.x.com/oembed?url=https://x.com/somoscorta/status/2019375115029426374?s=20&partner=&hide_thread=false

China desafía viejos conceptos

"Ya no existe la 'mano de obra esclava' y, por el contrario, los salarios aumentan a un ritmo del 20% anual. Por eso, las empresas extranjeras se trasladan a Vietnam, Tailandia y a otros países del sudeste asiático", explicó Guelar acerca de un mito largamente instalado en Occidente, pero que atrasa sin remedio.

Según Vaca Narvaja, "esa imagen describe una fase pasada del desarrollo de China que ya no caracteriza el núcleo del modelo actual. China dejó de ser la plataforma laboral barata del mundo: los salarios crecieron, la urbanización avanzó y la estrategia productiva migró hacia la automatización, la calificación y la tecnología. El centro del modelo hoy es la productividad, no el bajo salario, lo que se refleja en la rápida robotización de las fábricas, la expansión de líneas totalmente automatizadas y la aparición de 'fábricas oscuras' que operan las 24 horas, con mínima intervención humana y gestión apoyada en inteligencia artificial".

Añadió que no sólo las empresas internacionales buscan salarios baratos, cuando los necesitan, en el sudeste asiático. También las chinas "como parte de una reorganización regional de cadenas de valor. Trasladan allí los segmentos intensivos en trabajo y conservan en su país los nodos de mayor valor agregado: ingeniería, maquinaria, estándares, plataformas digitales, datos y control del ecosistema productivo".

El atractivo de permanecer en China es el tamaño gigantesco de un mercado interno de consumo que se mueve al compás de 400 millones de personas de clase media. "El plan oficial es duplicar ese número hacia 2035. Esa escala convierte a China en un epicentro del consumo mundial, un factor decisivo para sostener la inversión, la innovación y la producción local", le contó Vaca Narvaja a Letra P.

Pekín, un imán para Occidente

"Industria" es un concepto para nada obsoleto cuando se trata de desarrollo, innovación, empleo y mejora de las condiciones sociales; teléfono para Milei. Sin embargo, la revolución tecnológica le impone un salto cualitativo de inversión. China pasó de copiar a convertirse en líder en innovación y a alcanzar la frontera en inteligencia artificial aplicada, telecomunicaciones, energías renovables y otros sectores cruciales.

"China toma la inteligencia artificial como auxiliar de su propia industria y ha puesto más énfasis en su eficiencia productiva para poder competir con Occidente. Ha sido extremadamente exitosa en esta materia", relató Guelar.

Para Vaca Narvaja, "el salto tecnológico chino es inseparable de una planificación sostenida y una inversión masiva en ciencia y tecnología. Investigación, industria, financiamiento y mercado evolucionan de manera coordinada. Esa arquitectura le otorga a China una ventaja temporal y sistémica: la capacidad de acortar drásticamente el ciclo que va de la decisión política a la ejecución industrial y al escalamiento masivo. El tiempo se convierte en un recurso estratégico del desarrollo".

Captura de pantalla 2026-02-06 a la(s) 10.39.11a. m.
Xi Jinping disfruta del creciente magnetismo de China, que atrae cada vez a más líderes occidentales que cambian su percepción del mundo debido a las políticas agresivas de Donald Trump.

Xi Jinping disfruta del creciente magnetismo de China, que atrae cada vez a más líderes occidentales que cambian su percepción del mundo debido a las políticas agresivas de Donald Trump.

Por los mandobles ciegos de Trump, hasta lo más granado de Occidente "la empieza a ver". Para furia del republicano, el británico Keir Starmer, el francés Emmanuel Macron, el alemán Olaf Scholz y el canadiense Mark Carney, entre otros líderes, pasaron recientemente por Pekín en busca de asociaciones estratégicas, dada la vocación del republicano de darle la espalda al mundo y de antagonizar con viejos aliados por sus ambiciones geopolíticas en el mal llamado "patio trasero" latinoamericano –esto, incluso con un bombardeo a Venezuela y con el secuestro de su dictador, Nicolás Maduro– y en Groenlandia.

China, paciente a lo largo de toda la historia, trabaja y espera. Sabe que, más temprano o más tarde, el mundo aterrizará en su mano.

Mientras tanto, Milei le declara la guerra a la industria nacional: la incluye en la casta que dice haber venido a vencer y la acusa de "ladrona" y "prebendaria", pero no hace nada para sacarle presión impositiva y proveerla de mejor infraestructura para hacerla más competitiva y empujarla al desarrollo. Al contrario, abre de par en par las compuertas a las importaciones.

A veces, los colores hacen al gato.

Donald Trump.
Javier Milei se inclina ante los Estados Unidos de Donald Trump.

Las Más Leídas

También te puede interesar