12|10|2021

Tras las renegociaciones, ¿son pagables las deudas provinciales?

01 de septiembre de 2021

01 de septiembre de 2021

La bonaerense acaba de ser objeto del acuerdo más sonado. ¿Horizonte despejado o descanso hacia otro default? Responsabilidad nacional y temas urgentes.

El anuncio del lunes del gobierno de la provincia de Buenos Aires acerca de la exitosa conclusión de la renegociación de su deuda era el más esperado por el mercado dado su volumen relativo, mayor que el de los otros distritos que ya cerraron o aún buscan acuerdos de ese tipo. Arreglados ya los vencimientos nacionales con los acreedores privados y con el Club de París y a la espera de un entendimiento con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el horizonte aparece hoy más despejado para las administraciones de todos los niveles. Sin embargo, los problemas que, pese a su recuperación pospandemia, sigue registrando la economía y un mercado voluntario que, contra esos avances, sigue cerrado al riesgo argentino plantean la pregunta de cuán sostenible es la nueva situación. En otras palabras, si la deuda poscanje de la Nación y las provincias es pagable o la Argentina y sus distritos se encaminan hacia una nueva recaída en su interminable racha histórica de defaults.

 

El gobierno de Axel Kicillof logró una aceptación a su propuesta del 98% de sus acreedores, lo que cumple largamente con las cláusulas de acción colectivas de los bonos entregados en canje y despeja el riesgo de litigios de holdouts y fondos buitres.

 

"En la puja con los acreedores, nunca abandonamos el camino del diálogo. Siempre planteamos lo mismo: que, a pesar de que la Provincia fue endeudada por un gobierno de otro signo político, íbamos a honrar las deudas", dijo el mandatario provincial el lunes durante el anuncio, poniendo fin a un proceso de 17 meses que demandó 20 extensiones de plazo.

 

Según su ministro de Hacienda y Finanzas, Pablo López, la reestructuración involucra compromisos por 7.148 millones millones de dólares, el 70% de la deuda bruta provincial, y una extensión de plazos que triplica los originales. Así, con las nuevas condiciones, habrá un alivio financiero de más de 4.600 millones de dólares hasta 2027, un ahorro del 23% en relación con el valor presente de la deuda vieja.

 

¿El futuro queda despejado para todos, entonces? No necesariamente.

 

En lo que va de 2021, varias provincias han logrado llegar a acuerdos de renegociación de sus deudas descomprimiendo la agenda de vencimientos de los próximos años.

 

Hasta el momento, las provincias que ya cerraron acuerdos de reprogramación son –además de Buenos Aires– Chubut, Río Negro, Mendoza y Neuquén. Otras, en tanto, siguen negociando.

 

En diálogo con Letra P, el economista Gustavo Reija repasó las condiciones de cada acuerdo y sus perspectivas.

 

"En todos los casos, las renegociaciones incluyen rebaja de tasas y alargamiento de los plazos. Chubut renegoció bonos por 650 millones de dólares y logró una extensión del pago hasta 2030. En este caso, los nuevos bonos a emitirse estarán respaldados con la garantía de las regalías de petróleo y gas de la provincia, valorizando su cotización poscanje en el mercado", dijo.

 

Río Negro acordó con sus acreedores una reestructuración de vencimientos por 300 millones de dólares y una extensión de los pagos al período 2024-2028 en nueve cuotas, siguió. Mendoza renegoció bonos por 590 millones de dólares y llevó la fecha de vencimiento de 2024 a 2029. Por su parte, Neuquén repactó el pago de 683 millones de dólares de sus bonos y trasladó su vencimiento a 2030.

 

Las tasas de interés poscanje fueron del 7,75% para Chubut, del 5,57% para Río Negro, del 2,75 al 4.25 y hasta el 5,75% para Mendoza y del 7,75% para Neuquén. Los rendimientos que vayan surgiendo de la cotización de los nuevos títulos en el mercado es otro cantar, claro.

 

"Es muy importante cerrar un proceso de renegociación de deuda y aliviar la agenda de pagos de los próximos años para asegurar el proceso de roll over (refinanciación en el mercado) y evitar el riesgo de default. Sin embargo, la pregunta es si los acuerdos aseguran la apertura del financiamiento futuro y, en ese sentido, la experiencia de renegociación de la deuda soberana no parece brindar un panorama muy alentador: a pesar de haberse cerrado el acuerdo, el nivel de riesgo país sigue muy alto, contracara del bajo valor de los bonos emitidos como consecuencia de la renegociación", explicó Reija.

 

Fuente: Rava Bursátil.

En efecto, un índice de riesgo del orden de los 1.500 puntos básicos indica que el Tesoro Nacional podría colocar o refinanciar deuda en el mercado internacional con una tasa en dólares de 15 puntos porcentuales por encima del rendimiento de los bonos estadounidenses. La hipótesis es un imposible total que, si se llevara a la práctica, dejaría en evidencia que el país sigue al filo de la cesación de pagos tanto como antes de la renegociación llevada a cabo por el ministro Martín Guzmán.

 

"El perfil de deuda soberana y el riesgo país pesan sobre todas las deudas subsoberanas (provinciales) y, mientras no se logre disminuir dicho riesgo, las condiciones de cualquier acuerdo serán frágiles por la imposibilidad de acceder a nuevo financiamiento internacional", indicó el economista.

 

Sin el recurso de la refinanciación de vencimientos en condiciones de mercado, evitar futuras cesaciones de pagos dependería del imposible de que cada distrito pagara el 100% de cada vencimiento de capital e intereses, algo que no forma parte de la lógica financiera en ningún lado.

 

Así las cosas, el próximo hito es el esperado cierre de le refinanciación de la deuda de 45.000 millones de dólares con el FMI, tema que concentrará la atención del mercado en paralelo al proceso electoral en curso y que podría servir como puente para que el Gobierno comience a ordenar la macroeconómica tras el –por ahora deseado– final de la pandemia.

 

El entendimiento deberá ser "cumplible para recuperar la confianza en nuestra economía, generando un crecimiento sostenible del mercado interno y las exportaciones, única e indispensable forma de que el fantasma del default no siga acechando a la vuelta de la esquina", dijo Reija.

 

Más allá del fuego artificial de las polémicas de campaña, la sociedad coincide por una vez en su interés con los acreedores y espera soluciones a problemas agudos y de larguísima data como –entre otros– el estancamiento productivo, una inflación que corre a una velocidad crucero de casi el 50% anual y ventas externas que no llegan a un nivel suficiente como para resolver la tradicional falta de divisas que estrangulan el crecimiento.

 

Alguna vez Argentina y default deberían dejar de ser lamentables sinónimos.