Arruina las buenas noticias de la economía aferrado a la mancha venenosa de Manuel Adorni. El enigma de la tolerancia al robo y una alianza que se desgrana.
Javier Milei (imagen generada con inteligencia artificial).
Javier Milei no tiene tregua ni siquiera cuando puede exhibir logros en materia económica que, más allá de los costos sociales y productivos del modelo, refuerzan la confianza del mercado en sus políticas. Es como si se trepara a un árbol para, de inmediato, serruchar la rama que lo sostiene con errores políticos garrafales.
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Las buenas nuevas le llegaron este jueves al Gobierno por el lado económico. La inflación de mayo –subestimada en el margen por la virtual intervención del INDEC– arrojó un número mejor que el esperado, en tanto el riesgo país se instaló unos cuantos escalones más abajo, hasta alcanzar su menor nivel en nada menos que ocho años. Sin embargo…
¿Por qué el Presidente sostiene –al menos hasta ver si las aguas esta vez bajan– a un funcionario al que describe como inocente cuando este mismo se asume culpable de unos cuantos delitos? ¿Es sostenible esa situación?
Si se observa que no hubo en esta ocasión tuit de respaldo, el tenor virulento de los editoriales de los periodistas amigos, la decisión de partidos aliados de –por fin– alzar la voz y hasta un movimiento en Diputados para forzar una interpelación y, acaso, un voto de censura, da la impresión de que el desenlace se acerca. El Presidente tiene la palabra final, pero cabe preguntarse qué costos asumió ya en esa causa perdida, en la que dejó expuesta la falla moral congénita de su administración.
Todo se trata de 2027. El voto de confianza del mercado, crucial para que al Gobierno no le falten divisas en el año electoral –cuando enfrenta vencimientos de deuda por 30.000 millones de dólares y se espera que la corrida al billete verde sea la gran cobertura contra la incertidumbre electoral–, podría tener patas cortas si Milei no dejara de conspirar políticamente contra sus chances de reelección.
Riesgo en baja, perspectivas en alza
La sensación térmica de la población y la realidad material de la economía doméstica marcan temperaturas frías: así lo indican los datos más recientes de industria, construcción, comercio y consumo.
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Con todo, como eso no les interesa a los tenedores de bonos de deuda, sino solamente las posibilidades de que el Tesoro pague lo que debe –así sea en base a un ajuste pernicioso e insustentable en el largo plazo–, la mejora de la calificación de la deuda soberana decidida por Standard & Poor’s desató una ola compradora.
S&P pasó la nota de la deuda nacional de CCC+ a B-, de "riesgo sustancial" a "especulativa", lo que habilita su compra por parte de ciertos fondos institucionales. A mayor demanda, mayor precio y menor rendimiento. Menor riesgo país, indicador que se derrumbó casi 12% en la rueda de este jueves y cerró a 443 puntos básicos, el menor desde 2018.
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Fuente: Ámbito.
Eso es muy bueno. Cuando el riesgo argentino caiga por debajo de los 400 puntos básicos –un objetivo que parece aproximarse–, Toto Caputo podría intentar el regreso al mercado de deuda a una tasa del orden del 8 al 9% anual.
Sería aún demasiado alta y poco recomendable para el mediano plazo, pero podría constituir un primer paso hacia una normalización financiera que permitiera refinanciar los vencimientos de intereses y, con eso, morigerar el ajuste que se realiza para pagar lo que los prestamistas no rollean.
El mercado festejó y las acciones nacionales que cotizan en Wall Street volaron hasta casi 15%. Los más bullish imaginan el inicio de un círculo virtuoso: mayor confianza, mayor financiamiento, ajuste menos draconiano y mejores chances electorales para Milei, que es lo que el mercado desea.
La inflación no será "cero coma…", pero…
El índice de inflación de mayo difundido por el INDEC, de 2,1%, no perforó el piso duro del 2% que rige desde hace ya nueve meses, u once si se meten en la bolsa los 1,9% borderline de julio y agosto del año pasado.
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Aun así fue la más baja desde septiembre último. Para mejor, la inflación núcleo, que señala tendencia por excluir precios estacionales y regulados, perforó ese umbral. A este ritmo, Milei no conseguirá que el IPC "empiece con cero", como pifió hace no mucho tiempo, pero podría conseguir que comenzara con uno, según la consultora Equilibra posiblemente desde este mismo mes, así sea a costa del asesinato del mercado doméstico.
La inflación seguiría siendo un problema, pero a Toto Caputo le costaría menos argumentar que el sacrificio social feroz e inequitativo que impone por lo menos conduce a algún lado.
Una mala: el rubro Alimentos y bebidas cerró en 2,5%, superando el promedio y complicando las condiciones de vida de los sectores más humildes de la población.
Con todo, mientras, el Gobierno consigue un aliciente que no se debe minimizar, especialmente en sus posibles consecuencias políticas.
Javier Milei y una llamativa tolerancia al robo
Todo en su medida: el riesgo país y la inflación bajan, pero la economía real es un desastre que no permite avizorar, por ahora, el optimismo de la voluntad del ministro de Economía, quien sueña con regalarnos el mejor año y medio de nuestras vidas.
Si la política ayudara, el Gobierno podría aspirar a algo al menos más cercano a esa visión en la previa del 27, pero Milei corta la rama a la que acaba de subirse.
La política oficial es una calamidad hecha de mala praxis, internas feroces, falta de conducción y la mancha de aceite de Adorni, en la que el jefe de Estado por ahora sigue chapoteando. Una vez más, entonces: ¿qué hilo inconfesable ata a Milei con el evasor?
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La declaración jurada 2025 del jefe de Gabinete que no lidera nada y del vocero sin voz expuso un patrimonio –declarado– de 944,5 millones de pesos, equivalentes a 659.000 dólares.
Neto de deudas –no olvidar a las dos jubiladas dadivosas, así como de otras almas generosas–, quedó en 627,2 millones de pesos –438.000 dólares–.
Si no hubiese rectificado la declaración jurada de 2024 –además de la de 2023– presentada ante la Oficina Anticorrupción –¡además de otras 20 en la ARCA!–, su patrimonio habría crecido en un año nada menos que 1445%. Según Adorni, por haber sido un evasor –un "héroe" en la escala de valores paleolibertaria–, no por corrupto. El hombre elige el modo de presentar su robo a la sociedad.
Manuel Adorni y una explicación que no explica
El detalle es que los dichos del miércoles a la noche en La Nación + contradicen declaraciones previas –una mentira canchera, descalificadora ante el correcto periodista Nicolás Gallardo y otra nada menos que en la Cámara de Diputados–. Por otro lado, para zafar de los cargos por enriquecimiento ilícito deberá probar que es un simple evasor.
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Manuel Adorni, aclarando y oscureciendo.
"Adorni omitió aclarar múltiples incógnitas durante la entrevista (…) e incurrió en inconsistencias, omisiones y afirmaciones que requerirán documentación fehaciente, trazable y verificable de manera independiente que deberá presentar ante la Justicia federal, la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) y la Oficina Anticorrupción (OA)", escribió en La Nación Hugo Alconada Mon, que entre esas lagunas mencionó:
Inconsistencias en la cronología de inversiones cripto que mencionó como base de su pequeña fortuna. Esto choca con videos que lo mostraban como un desconocedor de ese mundo en las fechas que designó en la entrevista como de inicio de sus inversiones "fuertes".
Ganancias con bitcoins que mencionó, pero que no acreditó mediante la trazabilidad de las operaciones, sino simplemente con capturas de pantalla de billeteras digitales.
Falta de identificación de las wallets utilizadas.
Origen indeterminado del fondeo inicial, esto es la plata negra que dice haber encontrado en la casa de su padre fallecido en 2002.
Falta de correlación entre liquidación de activos cripto y registros bancarios.
Inconsistencias en sus declaraciones patrimoniales.
Aun con el delito de evasión borrado por decisión de un gobierno que decidió habilitarles a sus funcionarios la autopista del blanqueo y la eventual corrupción permanentes, otras figuras penales acechan al jefe de Gabinete.
La primera, la del enriquecimiento ilícito, dista de estar despejada. Además, por propia confesión, se lo puede presumir incurso en omisión maliciosa y falsedad en declaraciones juradas; lavado de activos y violación de la ley de Ética Pública. Varias de esas figuras conllevan penas de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos. Aun así, por ahora, Milei lo sostiene.
¿Les alcanzará al señalado y al jefe de Estado con insistir en que evadir impuestos ha sido un modo de defenderse de la voracidad del Estado y fingir que eso no es robarle a toda la sociedad? Dependerá de las reacciones de la opinión pública y, eventualmente, del voto. Por eso, el alivio de la inflación y el rally de los bonos de deuda podrían ser pan para hoy y hambre para mañana.
Eso es así porque Milei es un líder político por obligación, pero no por vocación y que conducir le cuesta horrores.
Una alianza que se desmigaja
El PRO, que no deja de mostrar algunos gestos sugestivos de autonomía, presionó en el Senado para que Adorni vaya a dar las explicaciones que elude desde hace un año.
Además, impensable hasta hace poco –de hecho, guardó un larguísimo silencio sobre el escándalo– el partido de Mauricio Macri calificó lo de Adorni como "una falta grave" y volvió a ofrecerse para dar el "próximo paso" hacia el cambio.
Lo de Manuel Adorni es una falta grave. Un funcionario no puede decirles a los argentinos y al Congreso Nacional que no ocultó nada, y después admitir que sí lo hizo. Eso no tiene ninguna justificación posible.
En un momento histórico como este, en el que millones de argentinos…
Victoria Villarruel calificó de "una vergüenza" el "accionar" y las "explicaciones" del ministro coordinador y lo conminó a comparecer en la cámara alta este mismo mes y no en el próximo, como él había anticipado. La oposición de Diputados, por su lado, empuja de nuevo en pos de una interpelación y, acaso, de una censura.
En tanto, la rebelde con causa desconocidaPatricia Bullrich siguió jugando al misterio: reposteó, entre globos "duranbarbescos", el saludo de Milei por su cumpleaños 70 y rechazó, en diálogo con La Nación, la mirada autoindulgente que se dedicó el vocero.
"Esto es más que un error, esto es una omisión ética. Y nuestro gobierno tiene la moral como política de Estado", fingió. "Ahora será la Justicia la que tendrá que determinar" su futuro, agregó.
La inflación en baja, que debe sostenerse, y el riesgo país que entorna la puerta al regreso del Tesoro al mercado voluntario parecen acercar a Milei a la reelección. Sin embargo, su flagrante falta de liderazgo y su larga tolerancia al delito, la evasión confesada, la mentira repetida y, acaso, la lisa y llana corrupción le ponen una lápida a sus estándares morales y suscitan preguntas político-electorales picantes. Aun si cambiaria ahora de rumbo, su credibilidad ya quedó mancillada.
Con una interna que se muerde la cola cada vez con mayor fiereza e incapaz de hacer que la economía funcione para la gente, Milei deviene el peor enemigo de sí mismo.