30|11|2021

Negri, dueño de la llave de la unidad cordobesa en Juntos por el Cambio

06 de julio de 2021

06 de julio de 2021

Busca aglutinar a la UCR para pelear por una banca en el Senado contra el PRO, que le pide que se baje y evite la interna. Lista amplia o riesgo de garrochazos.

“Mario quiere ser candidato a senador, pero con el radicalismo unido”. La frase alude a Mario Negri y surge de la reunión que el lunes mantuvieron representantes de todos los núcleos internos de la UCR Córdoba. La decisión final empezará a tomar su rumbo el fin de semana, cuando el congreso partidario defina su estrategia electoral y siente las bases para negociar o para confrontar con sus socios políticos de Juntos por el Cambio (JxC).

 

La condición de la unidad del radicalismo cordobés aparece como requisito para plantarse en la interna de la coalición opositora. El acuerdo entre Luis Juez (Frente Cívico) y Gustavo Santos (PRO) parece haber precipitado aún más la necesidad de la UCR en pos de avanzar en una propuesta alternativa hacia dentro del espacio opositor. La victoria de Gerardo Morales en Jujuy y el lanzamiento de Facundo Manes en Buenos Aires animan a la UCR mediterránea a redoblar su apuesta por ser la fuerza referencial de JxC, pero deberá cuidarse de no dejar cabos sueltos que terminen cruzando de vereda si el sol no los alcanza. 

 

Al mismo tiempo, arrecian las voces para que Negri decline sus aspiraciones en pos de evitar las primarias y se convierta en la bisagra de la unidad de JxC. “No puedo bajarme de donde nunca me subí”, cintureó el jefe del interbloque de diputados cambiemistas en el Congreso. Unidad sin encabezar ninguna de las dos nóminas es un negocio chino para la UCR.

 

Pese a las versiones que se echan a rodar semana a semana, nadie en el radicalismo está pensando repetir el paso en falso de 2015 que significó abrirse del armado de Juntos por el Cambio y solo sirvió para convertir a Juan Schiaretti en el gobernador más votado de la historia de Córdoba. 

 

Aquellas diferencias que pusieron a Negri y al exintendente Ramón Mestre compitiendo en dos listas distintas comenzaron a zanjarse con las elecciones partidarias que reconvirtieron al radicalismo cordobés. Los otrora adversarios unieron fuerzas para imponerse a un sector que se referenció en el extitular de ARSAT y actual concejal capitalino Rodrigo De Loredo que, tras la bandera de la renovación, prácticamente empardó fuerzas con la coalición que resultó victoriosa y hoy pide pista.

 

Para repotenciar su protagonismo en el radicalismo cordobés, Negri ubicó a un hombre suyo al frente de Comité Provincia, Marcos Carasso. Por su parte, Mestre ganó la conducción de todos los demás espacios institucionales del partido. Así comenzó a exponerse la jugada con la que el diputado que transita su sexto mandato en la Cámara baja buscará llegar por primera vez al Senado de la Nación. 

 

Lo conseguirá si logra vencer en las primarias o si hace volver sobre sus pasos a Juez, a Santos y, lo que parece ser más importante, a los mentores de la dupla, Mauricio Macri y Horacio Rodríguez Larreta; que tras la declinación de Patricia Bullrich en la Ciudad presionan para que Negri protagonice un movimiento similar para alcanzar la unidad de JxC. 

 

Demasiados nombres

Sin disputa por cargos ejecutivos, las elecciones legislativas ofrecen menos margen para el reparto de espacios en las listas. A los deseos de Negri se suman al menos otros tres sectores que buscan llegar a noviembre ocupando algún lugar expectante entre quienes pretenden llegar al Congreso. 

 

Detrás del hashtag #RamonAlCongreso, la militancia mestrista empezó a presionar públicamente para que el exintendente de Córdoba encabece la lista de aspirantes a la Cámara baja en la boleta de JxC. Primero, claro, deberá resolver el acuerdo hacia adentro del partido, donde dirimirá suerte con otras figuras con ambiciones. 

 

El principal es De Loredo, que el pasado sábado se lanzó oficialmente “para encabezar las listas al Congreso de la Nación”. Con un video que suma a referentes del interior provincial y al senador nacional Martín Lousteau, el excandidato a intendente no define si su aspiración es disputar con Negri o encabezar la boleta para la Cámara baja, pero deja sentada una postura. 

 

“La idea original era que Rodrigo fuera el candidato a senador, pero es muy difícil que Juez decline una posición que, encima, tiene el aval de Macri, de Rodríguez Larreta y de Bullrich. Por eso decidimos ir por encabezar un objetivo más factible de alcanzar: un lugar en el Congreso”, explican desde Sumar, la escudería de De Loredo, donde la posibilidad de una lista exclusivamente radical no termina de convencer del todo. “En una estrategia aliancista, es difícil pensar en el radicalismo liderando los dos tramos de la boleta. Casi que va en contra del propio espíritu del espacio”, advierten. 

 

“Está claro que no vamos a formar parte de un espacio que no nos garantice un lugar expectable a la hora de competir en unas PASO”, dice a Letra P un vocero del tercer sector que pugna en el radicalismo, referenciado en el legislador Dante Rossi y en el titular de la Convención nacional, Jorge Sappia. “Eso significa que tenemos que estar contemplados entre los primeros tres lugares de la lista”, señalan, apuntando claramente a Diputados. 

 

Tampoco escapa a la estrategia analizada por los radicales lo que será el camino hacia 2023, casi una constante en todos los armados que se ponen en juego en las legislativas. Con Schiaretti sin chances de ser reelegido y con una victoria de JxC descontada en la contienda de noviembre, el espacio opositor se proyecta con creciente confianza. “Negri, Mestre y De Loredo haciéndose cargo de un triunfo electoral, casi que proyectan un problema hacia el futuro, sobre todo si tenemos en cuenta lo que pasó en la elección pasada”, advierte un referente del radicalismo de los más escépticos a la hora de pensar en una primaria para resolver las candidaturas. No lo dice, pero lo insinúa: alguien se tiene que bajar. 

 

En las próximas horas, el radicalismo también deberá definir cómo se repartirán los cargos tras los resultados de una (cada vez más probable) interna de Juntos por el Cambio.