El debate de la reforma electoral en el Senado, con Patricia Bullrich.
Por presión de Karina Milei, Patricia Bullrich aceptó comenzar el debate del proyecto de reforma política en las comisiones del Senado, aunque no desistió de su negociación con la oposición para buscar un dictamen consensuado con los aliados, que tal vez no sea del agrado de la secretaria general de la Presidencia.
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El bosquejo de la jefa de bloque libertaria es que, si sus socios permiten eliminar las PASO, al menos habiliten que no sean obligatorias ni abiertas. Serían restringidas a los afiliados inscriptos especialmente, similar al modelo de Estados Unidos.
Los Milei, por ahora, rechazan ese esquema y exigen eliminar o suspender las primarias. Bullrich plantea un esquema posible para que al menos no continúen un calendario electoral de hasta tres fechas nacionales de votación.
En el apartado Ficha limpia también hay un debate abierto. La UCR y el PRO exigen que se trate aparte de la reforma política, aun cuando está incluido en uno de sus capítulos. Se trata ni más ni menos que de la restricción a competir a quienes tengan condenas por corrupción. El Gobierno lo amplió el alcance en su proyecto a los delitos dolosos. Una alternativa que evalúa Bullrich es que se debata por separado, pero se vote junto a la reforma, en la misma sesión.
Otro aspecto del proyecto oficial que no pasa por el filtro de los aliados es eliminar el financiamiento del Estado en la publicidad oficial. Se mantendría una parte, aunque con los aportes privados liberados.
El plan de Patricia Bullrich
Bullrich esperará a fines de junio para que finalice el tratamiento de la reforma política para acercarle a Karina su propuesta, como la última y definitiva. Si se rechaza, el sistema político no tendrá cambios.
El debate de la reforma se inició este miércoles en la comisión de Asuntos Constitucionales del Senado, presidida por el fueguino Agustín Coto, de La Libertad Avanza. Tuvo la presencia de María Luz Alegría Landivar, asesora del Ministerio del Interior y extitular de la Dirección Nacional Electoral (DINE).
La reunión tuvo presencia de la diputada libertaria Gisele Castelnuvo, mano derecha de Lule Menem y redactora principal del proyecto. El tratamiento en el Senado continuará en las próximas semanas con debates entre senadores, para considerar otros proyectos presentados y evaluar un consenso.
Es que la discusión inicial confirmó que los aliados no están de acuerdo con la mayor parte del proyecto y, de mínima, quieren votación fragmentada. Bullrich ya planteó un esquema para llegar a un acuerdo con el objetivo de llevarlo al recinto.
Hubo planteos de potenciales aliados como Mariana Juri y Flavio Fama (UCR); y Alejandra Vigo (Provincias Unidas). La mendocina quiso detalles sobre la simultaneidad de los comicios locales y nacionales.
Es que la ley permite votar lista completa de un partido político, un truco de Milei para arrastrar la atracción de la lista violeta. La cordobesa Vigo planteó sus reclamos sobre el financiamiento de los partidos.
Negociación lejana
Fama preguntó sobre los proyectos presentados sobre reforma política y logró una respuesta de Coto que trajo ruido. “Sin duda alguna, en próximas reuniones se podrá trabajar en diferentes proyectos. No hay ninguna intención de tratar todo junto y bloquear algún tipo de discusión”, respondió.
El fueguino se refirió a la posibilidad de debatir todas las iniciativas de los senadores junto a la del Poder Ejecutivo para llegar a un acuerdo. Karina Milei no acepta ese esquema, pero Bullrich lo impondrá y tiene adeptos en el bloque.
Landivar no aportó demasiada predisposición al consenso. “De las 24 provincias, solo siete sostienen las PASO y cinco las suspendieron en 2025”, enumeró, para justificar la eliminación de esta contienda.
La funcionaria invitada recordó que las últimas primarias insumieron “$1240 millones en diez agrupaciones políticas y que entre todas ellas juntas no sumaron ni el 2% de los votos. Un solo espacio político recibió $131 millones de pesos y solo sacó 23.554 votos”.
Uno de los capítulos de la norma busca justamente endurecer los requisitos para tener un partido político. La discusión sigue abierta. Lejos de un consenso.