12|4|2021

Las razones en las sombras de Gray

04 de abril de 2021

04 de abril de 2021

Defiende a capa y espada la conducción del PJ ante el avance de MK. El verdadero botín y el apoyo silencioso de los cómodos. Alta en el cielo, la bandera.

Como un arqueólogo, el intendente Fernando Gray estudia las huellas del pasado inmediato en la versión bonaerense del PJ y arriba a una conclusión: sin un muro que frene la ventolina que sopla del sur, más temprano que tarde no quedará nada. Su problema es que está solo en el rancho peronista al que ya se le vuelan las chapas. Otros prefirieron la retirada y acovacharse antes de que el Máximo huracán se los lleve puesto. Aferrado a la presidencia que comparte con Gustavo Menéndez, el de Esteban Echeverría se arriesga porque sabe -como saben los otros- que lo que está en juego es mucho más que un sello. Es el poder real, es el ticket para el juego grande de 2023.

 

 

PLAY. Con su dictamen, el fiscal Guillermo Ferrara alimentó la esperanza del llanero solitario, quien horas atrás difundió un video que lo muestra blandiendo la bandera del PJ en la terraza del edificio que reúne a los ministerios de Salud y Desarrollo Social, a cargo de Daniel Arroyo y Carla Vizzotti (¿quién le abrió la puerta para grabar el clip? Para la respuesta, hacer click aquí ). Fue contundente: dijo que los argumentos esgrimidos para llamar a elecciones anticipadas son “irrazonables y arbitrarios” y le pidió al juez Ramos Padilla que declare “la nulidad” de la convocatoria.

 

La excusa para la resistencia es la institucionalidad pisoteada, pero la razón subyacente es la disputa por el poder para confeccionar las listas legislativas de este año. Quien maneje el PJ se quedará con la Junta Electoral partidaria y tendrá mayor incidencia sobre las nóminas de aspirantes. Hoy, el intendente Leonardo Nardini preside ese órgano, secundado por Juan Zabaleta, ambos alineados (al menos públicamente) a la estrategia del desembarco de Máximo K.

 

El mapa de las lapiceras del Frente de Todos publicado por Letra P es una radiografía que muestra los tres actores repetidos que se sentarían a la mesa para discutir quiénes competirán en representación del oficialismo en las ocho secciones electorales de Buenos Aires y quiénes, por lugares en el Congreso. La Cámpora, el massismo y el PJ. Gray está convencido de que le están cortando esa tercera pata a la mesa, la del lado de los jefes comunales. Son dos las manos que empuñan el serrucho, una sociedad comandita por acciones con domicilio legal en la Cámara de Diputados de la Nación que viaja hacia lo más alto del poder.

 

REWIND. Las sospechas de Gray no surgen de un sueño perturbador sino, simplemente, de revisar la historia reciente. Dirigentes con los que habló este medio -algunos cercanos al intendente de la resistencia y otros, de trincheras pro K- mandan ver las listas de 2019.

 

Puede resultar engorrosa la enumeración, pero la rigurosidad de los datos desnuda cualquier interpretación errónea. Conviene primero echar un vistazo a las listas de 2017. En la antesala de aquella elección, que a la postre decretaría la ola amarilla, cuando el peronismo fue partido en tres con el sello Unidad Ciudadana (UC) de CFK, el Frente Cumplir del reaparecido Randazzo (que ahora junta viudos de Massa varados en la avenida del medio) y 1País del tigrense, los intendentes tuvieron la lapicera. Mandaron en las dos secciones más importantes, la Primera y la Tercera, que, juntas, amontonan más de ocho millones y medio de electores. Para muestra sobra rever los primeros casilleros de las nóminas de aspirantes de UC: por el distrito del conurbano norte, que elegía senadores, fueron inscriptos Gustavo Soos (Menéndez), Teresa García (pedida por CFK, hoy ministra de Gobierno), Luis Vivona (Nardini), Marta Pérez (Descalzo) y el exintendente de General Rodríguez Juan Pablo Anghelieri; por el distrito del conurbano sur, que elegía diputados, fueron nominados Laura Ramírez (Espinoza), Julio Pereyra (por entonces jefe comunal de Florencio Varela) Fabiana Bertino (Gray) y Federico Otermín (Insaurralde).

 

Todo fue distinto en 2019, con el tablero del peronismo reconfigurado por el gambito de dama de CFK que se tradujo en la sociedad entre el massismo y el kirchnerismo. En la Primera, que eligió diputados, La Cámpora y el Frente Renovador (FR) se repartieron siete de los nueve lugares. En la Tercera, que eligió senadores, de los cinco primeros espacios se quedaron con tres. Emmanuel González Santalla, referente de la segunda generación de la agrupación que lidera el hijo de la expresidenta, encabezó la tira.

 

Los dueños del territorio tampoco pudieron imponer candidatos a la Cámara de Diputados de la Nación. La Cámpora se quedó con seis de los 12 lugares por Buenos Aires y avanzó el massismo, en una repartija que tuvo como vencedora a la fórmula M&M.

 

La decisión de desarmar las internas que debían enfrentar los jefes comunales que buscaban la reelección funcionó como vacuna antiberrinches y la ambulancia de Fernández que levantó a la tropa herida de Kicillof fue un sana sana a las lesiones abiertas. “Ni uno en el gabinete bonaerense”, siguen quejándose 15 meses después.

 

PLAY. El de Esteban Echeverría no es el único a quien el viento del sur le da en la cara. “Por miedo, aprietes, comodidad o ilusión”, arguyen en el campamento de la resistencia cuando se los consulta acerca de las razones por las que la mayoría eligió entregar la casona del PJ y guarecerse en otro lugar. Temor “al vuelto” y a quedarse parado en el andén mientras pasa el tren camporista o debido al sueño de ser verdaderamente integrados, acusan o reconocen, según la fuente que responda.

 

La movida sacudió la unidad resquebrajada de los jefes comunales, que quedaron parados de un lado u otro de la cancha. Mientras, hay quienes -no pocos- aguardan el desenlace judicial con la certeza de sentirse ganadores salga pato o gallareta. Algún otro, por convicción o interés, defiende la cruzada MK como propia. “La Cámpora es la Juventud Peronista de hoy”, dijo a este medio un dirigente de peso del conurbano tras desandar el recorrido territorial de la agrupación durante más de una década.

 

Dicen por ahí que a cambio de voluntades el kirchnerismo puso sobre la mesa la inclusión de lugares importantes en la conformación del nuevo Partido y, lo más importante, una negociación con la oposición para gambetear la ley que prohíbe las reelecciones indefinidas. La norma con ADN vidalista-massista golpea de lleno a los intendentes y sus armados distritales al tiempo que beneficia al camporismo, que avanza como una mancha voraz en todos los rincones de Buenos Aires y ya tiene jefaturas comunales.

 

FF. El futuro parece haber llegado si se mira qué tiene cada uno para esta contienda. Por la Primera sección, una de las cuatro batallas clave de la guerra por el Senado, se podrán en juego ocho bancas. El FdT ocupa tres. Nardini y Menéndez, subidos al tren de Máximo, pedirán retener sus espacios. Pedirán pista Zabaleta, Katopodis y Sujarchuk, que no tienen representación directa en la Legislatura. Pero la sociedad M&M tiene con qué pelear. Pese a su riña con Zamora, Massa pisa fuerte en Tigre, en San Fernando (con los Andreotti) y en Las Heras (con Osuna, mudado a Aubasa). La Cámpora tiene dirigentes de peso: cuenta con Lucía Portos, que reporta a Andrés Larroque, y gobierna Mercedes vía Juan Ustarroz. Santiago Révora, también mercedino, dejó la banca en la Cámara baja para mudarse al gabinete de Kicillof.

 

En la Tercera, se descarta que busquen otro mandato el presidente de la Cámara de Diputados, Otermín, y el presidente del bloque del FdT en ese recinto y referente camporista, Tignanelli. Además, de mínima, el tándem Massa-Máximo exigirá los lugares que hoy ocupan D’Onofrio, Mariana Larroque y Nicolás Russo.

 

PLAY. “Cuando hay elecciones, las lapiceras están en La Cámpora”, dice Gray sin eufemismos mientras blande la bandera del PJ en las alturas del emblemático edificio que exhibe el mural de Evita y tuerce la avenida 9 de Julio. Esa es la disputa. El poder para armar las listas para las elecciones de medio término que, puede repetirse sin temor a ser redundante, son el trampolín para la pelea grande por los cargos ejecutivos en 2023.