11|4|2021

Gray, el llanero cada vez más solitario  

17 de enero de 2021

17 de enero de 2021

Resiste el plan K de imponer al subcomandante Máximo en el PJ bonaerense antes del recambio de autoridades. Prédica legalista y renuncias sobre la mesa.

En los últimos meses de 2020, cuando los casos de coronavirus empezaban a descender, la rosca política volvía a latir. Un sector del Frente de Todos bonaerense empezó a diseñar una estrategia para que el presidente del bloque del Frente de Todos en la Cámara de Diputados de la Nación, Máximo Kirchner, se convierta en el titular del Partido Justicialista (PJ) de la provincia de Buenos Aires. Lo que empezó como un plan pergeñado a dos bandas por el ministro del Interior, Eduardo de Pedro, y el intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde, fue tomando volumen y adhesiones, menos de quien debería dejar su cargo para que el líder de La Cámpora asuma como autoridad partidaria. Así, el intendente de Esteban Echevarría y vicepresidente del PJ bonaerense, Fernando Gray, se convirtió en la resistencia a una sola trinchera. Sin aliados declarados se mueve en soledad para no perder territorio. En tiempo de descuento espera a febrero y marzo para decir qué hacer. 

 

La decisión de que Kirchner sea el presidente del PJ bonaerense es una novedad para el líder de La Cámpora. Arraigada en la estructura del Estado y a la potente figura de Néstor Kirchner primero y, sobre todo, de Cristina Fernández de Kirchner, la organización siempre relativizó el sello del histórico partido, que supo en estos últimos años estar bajo la órbita del intendentismo del conurbano bonaerense. Hoy, una parte de ese grupo de poder territorial que ungió a la dupla Gustavo Menéndez (Merlo)-Gray se mueve para que el hijo de CFK llegue a la presidencia partidaria antes de que venzan los actuales mandatos. 

 

No obstante, como contó Letra P, la conducción resiste aunque cada vez con menos apoyos, al menos en el terreno público. En lo formal, por ahora, los cambios en el PJ no aparecen. 

 

Gray se repliega en su distrito y desde allí lanza algunas señales de que, al menos por ahora, no tiene pensado dejar la conducción partidaria. Hoy es el vicepresidente del partido, pero en diciembre del año pasado debía asumir en el máximo cargo siguiendo la lógica de presidencias rotativas por un año que acordó con Menéndez cuando tomaron la llave del partido, en diciembre de 2017, tras evitar la interna con el actual intendente de La Matanza, Fernando Espinoza. Ahora, el matancero se inclinó por Kirchner, como también la vicegboernadora bonaerense, Verónica Magario. Incluso el presidente Alberto Fernández se pronunció también a favor. 

 

Gray resiste. Mandó una señal en clave fotográfica. “Yo me planto”, epigrafeó una foto para promocionar un plan de forestación local semanas atrás. El mensaje no fue para nada encriptado. 

 

La edificación de poder es el principal argumento para entender por qué se empuja la candidatura de Máximo Kirchner. La Cámpora quiere discutir -va ganando esa discusión- cómo avanzar en la construcción política en clave presente y futura. Fuentes cercanas a la actual conducción partidaria así lo entienden y hasta fines del año pasado prometían dar pelea. “Si quieren disputar territorio, bueno, lo haremos”, soltaba una fuente con asiento pejotista. Sin embargo, el desbalance de fuerzas es notorio. 

 

Del dicho al hecho

Menéndez mantiene el hermetismo, pero estuvo en el almuerzo en José C. Paz con el que el Presidente cerró el año 2020 junto a la dirigencia bonaerense. El hasta ahora jefe partidario escuchó, nuevamente, que el mandatario pidió que Máximo K. se haga cargo del PJ.  

 

Para que eso ocurra antes del fin del mandato de la dupla Menéndez-Gray, debe renunciar la mitad más uno de los consejeros. Por ahora no hay ninguna renuncia sobre la mesa y eso es lo que sostiene Gray para preservar su posición. Solo hay pronunciamiento en las redes sociales y de intendentes que en algunos casos no integran las consejerías.  

 

En el entorno del intendente, que, a priori, resiste en soledad, dicen que nadie va a renunciar a su cargo en el partido como para hacer una renovación total de las autoridades. Son 52 autoridades y en Esteban Echevarría empiezan a hacer llamados al interior bonaerense donde la figura de La Cámpora produce genera resistencia en los pejotas locales para conseguir que 25 integrantes del Consejo Directivo no den un paso al costado.

 

En ese órgano están, por ejemplo, el presidente de la Cámara de Diputados, Federico Otermín, que se mueve en tándem con Insaurralde, y su par Juan Gómez Parodi, que responde al intendente de Malvinas Argentinas, Leonardo Nardini. Magario y el intendente de Almirante Brown, Mariano Cascallares, son otras de las figuras que se pronunciaron a favor de Kirchner, integran el consejo partidario y deberían abdicar para avanzar en la renovación de autoridades.   

 

Cerca de Kirchner ya dan por hecho que su jefe será, más temprano que tarde, el nuevo presidente del PJ bonaerense. Explican, también, que por estas semanas la discusión quedó stand by ya que la agenda se corrió nuevamente a la administración de la pandemia de coronavirus en plena temporada veraniega

 

Acuartelado, Gray levanta la línea legalista para resistir. Cree que, si pierde el PJ a manos de La Cámpora, perderá también en el armado de listas, donde este año, por ejemplo, pone en juego la banca provincial de la diputada por la Tercera sección electoral Fabiana Bertino.