03|1|2022

10 de diciembre de 2019

10 de diciembre de 2019

Con 35 años, preside la Cámara de Diputados. Hábil negociador y adicto al trabajo, le destacan su capacidad para tender puentes. El club Banfield, su hermandad con Insaurralde y sintonía con Máximo K.

La experiencia política que acumula no se condice tanto con su edad -35 años- como con sus habilidades para edificar vasos comunicantes entre partes, tender puentes, construir poder. El resto lo hace su adicción al trabajo. La combinación de esos factores lo catapultó de manera meteórica a la presidencia de la poderosa Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires. Federico Otermín –de él se escribe aquí– es dueño y artífice de su presente. Pero en la génesis de este dirigente un caso fortuito ligado al deporte le sumó un “hermano” y le abrió la puerta a un mundo que terminó poseyéndolo. Inquieto, dialoguista, rosquero y leal, lo describen quienes lo conocen con pelos y señales.

 


No hubo mandato familiar. Lejos de la medicina a la que se dedicó su padre Jorge y la docencia de su mamá Alicia, directora de una escuela especial para chicos no videntes, Otermín comenzó a desandar los caminos de la filosofía en la UBA y luego recaló en el periodismo, disciplina que en combinación con otros aspectos terminaría influyendo en un crecimiento político. Ni una ni la otra, lo suyo es la política.

 

Nació el 1 de diciembre de 1984, en Banfield. El arraigo a ese barrio del populoso distrito de Lomas de Zamora fue el primer eslabón de una cadena de casualidades que lo pusieron frente a la persona indicada en el momento justo: el intendente Martín Insaurralde, quien a la postre se transformaría en su padrino político y para quien Otermín terminaría poniendo a disposición dedicación y virtudes.

 

Ambos se conocieron en 2008, en un asado de hinchas del Club Atlético Banfield, del que Otermín es socio. La sintonía fue inmediata y poco tiempo después, cuando tomó el mando del municipio, Insaurralde lo convocó para que ocupara la dirección de Comunicación del distrito. Todavía estudiaba Filosofía y había tenido un paso laboral en el periodismo, en la productora Cuatro Cabezas que lideraba Mario Pergolini. Tenía 25 años.

 

 

Está en pareja con la flamante diputada nacional Daniela Vilar, tambien lomense. Vilar, licenciada en Ciencias Políticas, es una de las principales referentes de la nueva camada de dirigentes camporistas impulsados por Máximo Kirchner.


 

Rápidamente fue ubicado en la mesa chica y terminó siendo un dirigente clave en la consolidación de Insaurralde como jefe comunal de Lomas de Zamora, quien en las elecciones de 2011 arañó los 67 puntos porcentuales y en octubre pasado, luego de dos mandatos a los que accedió por el voto popular, cosechó casi el 60%.

 

JPK. Otermín se abrió camino en el peronismo local. Armó la juventud peronista kirchnerista de Lomas de Zamora. Era un espacio que tensaba con dirigentes del Partido Justicialista (PJ) oficial lomense más vinculado por ese entonces al ex presidente Eduardo Duhalde. Y, a la vez, con el justicialismo bonaerense que comandaba José Ottavis, de constante confrontación con intendentes y estrecho vínculo con Gabriel Mariotto, otro lomense que supo estar en cartel y con quien Insaurralde nunca hizo migas.

 

 


Máximo Kirchner y Otermín

 

Otermín se las ingenió para navegar en esas aguas turbulentas del peronismo lomense con referentes de diversos espacios y armar uno que reivindicara a su jefe político y al kichnerismo. Por esa época, un dirigente diez años mayor comenzaba a articular de manera silenciosa en la provincia de Buenos Aires por fuera del esquema de Ottavis. Era el hoy designado Ministro del Interior de la Nación, Eduardo “Wado” De Pedro, con quien rápidamente Otermín tendió puentes. Su pasado en el área de comunicación le allanó la relación con Rodrigo Rodríguez y Hernan Reibel, quienes por entonces eran la avanzada camporista en el área de comunicación de la Rosada. Su rol de constructor ya no tendría pausa.

 

LOMAS, EL TRAMPOLÍN. Otermín jugó un rol fundamental en el proceso de construcción por el cual en 2013 Insaurralde fue elegido primer candidato a diputado nacional por la fuerza que lideraba CFK. Así llego a conocer al hoy jefe de bloque de diputados del Frente de Todos en el Congreso, Máximo Kirchner. Otermín ya mostraba credenciales para aspirar a una diputación y su nombre se barajó en la mesa de negociaciones, pero en el marco de los acuerdos políticos generales y con Insaurralde primero en la nómina de los representantes nacionales finalmente quedó afuera. Cuatro años despúes asumía una banca en la Cámara baja de Buenos Aires por Unidad Ciudadana.

 

Actualmente, integra el Consejo del Partido Justicialista de la Provincia de Buenos Aires. Además, es congresal nacional del Partido Justicialista. En Lomas, fue el Secretario de Juventud del PJ.

La relación de “hermandad” –como la describe el propio jefe comunal– se afianzó al calor de una construcción política sin prisa pero sin pausa, aunque a juzgar por los resultados puede considerarse meteórica. Fue pieza política clave en la administración lomense.

 

Como secretario de Cultura, Comunicacion y Relaciones Institucionales, Otermín creó el programa “Cultura Lomas”, una comunidad de artistas y vecinos lomenses para impulsar la cultura local. Bajo su gestión se construyó el primer teatro municipal y cinco centros culturales. Sus logros, reconocidos por los vecinos lomenses, engordaron significativamente el capital político de Insaurralde.

 

OTRAS LIGAS. Desde finales de 2015, luego de la derrota del kichnerismo y con el desplazamiento de Máximo de Santa Cruz a Buenos Aires, Otermín consolidó su relación el jefe de La Cámpora. Fue uno de los operadores de la construccion de Unidad Ciudadana en la que la mayoría de los intendentes apoyaron a CFK. Insaurralde, junto con la intendenta de La Matanza y vicegobernadora electa, Verónica Magario, fueron los más relevantes.

 

Cuentan que, luego de que CFK decidiera que Axel Kicillof fuera el candidato para disputarle la gobernación a María Eugenia Vidal, a la par de la recorrida que el ex ministro de Economía arrancó en soledad en el publicitado Renault Clio junto a su amigo y futuro jefe de Gabinete Carlos Bianco, un equipo de campaña operó de manera no pública para apuntalar la postulación. Otermín fue uno de esos articuladores, que coordinaron cuestiones politicas, logísticas y de comunicación. En ese grupo estuvieron, además, la senadora y futura ministra de Gobierno bonaerense, Teresa García, el diputado Facundo Tignanelli, el massita Raúl Pérez, Cecilia Moreau, Jésica Rey e Ignacio Ramírez, entre otros.

 

 


Junto a Axel Kicillof

 


Dirigentes de la política bonarense coinciden en destacar que Otermín es valorado por sus buenos modos y su capacidad para hablar con todo el mundo, sin distinción de colores políticos. “Un excelente operador político, de los de manual, de esos que tienen la valentia de impulsar acciones tal vez incluso sin que su jefe esté de acuerdo pero que, luego, lo terminan beneficiando”, describió a este medio un conocedor de los pliegues de la política bonaerense.

 

La carrera política de Otermín puede tener varios destinos en el mediano plazo. Uno es la intendencia de Lomas de Zamora. Su conocimiento del territorio y la imposibilidad de Insaurralde de ir por otro mandato tributa en ese sentido. Con dos años más de mandato y con su nueva responsabilidad en Diputados, otro norte podría ser la continuación en la Cámara, o acompañando desde otro lugar el gobierno que Kicillof inicia este año.