23|11|2021

Esperando a María Eugenia

21 de marzo de 2021

21 de marzo de 2021

Las tribus de JxC, a los codazos mientras aguardan la definición de Vidal. Opción CABA, intendentes en gateras y la interna radical que podría alterar el mapa.

La oposición es una olla a presión en Buenos Aires y Vidal, la Doña Petrona que tiene el poder de quitar la tapa para evitar que se queme ese puchero de tantos ingredientes. Su estratégica indefinición genera incertidumbre e incomoda a los diversos sectores internos que ya están a los codazos por sentarse en la cabecera de la mesa de Juntos por el Cambio bonaerense. Se sabe: las elecciones legislativas son la entrada del plato principal que se servirá en 2023, y el lugar que cada cual ocupe después de octubre de este año definirá, en buena medida, las chances de pelear por la gobernación.

 

El enigma es qué partido decidirá jugar la exgobernadora, detrás de quien todos se encolumnarían, más allá de las resistencias y las banderas que hayan plantado algunos. Tiene la opción de encabezar la lista de aspirantes a la Cámara de Diputados de la Nación por la provincia o disputar un lugar en el Congreso representando el terruño que gobierna su jefe político Rodríguez Larreta. Buenos Aires elegirá a 35 legisladores y por el territorio porteño se pondrán en juego 13 bancas.

 

“Vidal no necesita ser candidata”, repiten en su entorno con la intención de destacar el capital político que le reconocen propios y extraños pese a la derrota de 2019. Sin embargo, sopesan el costo de otros dos años sin cargo y reconocen la conveniencia de volver a sus orígenes porteños para pelear por la alcaldía, un sueño que Lousteau quiere transformar en pesadilla.

 

En estricto off, un importante dirigente del conurbano que se juega mucho lo dice así: “Hoy, la interna es un quilombo, porque mientras no tengamos su definición (la de Vidal), la muchachada avanza… una interna puede ser una carnicería”. En esa muchachada se recorta con nitidez la pelea del porteñismo con el intendentismo, que encarnan Diego Santilli y el Grupo Dorrego, respectivamente.

 

Si Vidal no es candidata por Buenos Aires, ¿quién encabezará la lista de aspirantes a diputados nacionales? En potentes despachos del conurbano no descartan que un jefe comunal deje su sillón para ocupar el primer lugar de la tira. Suenan dos: Jorge Macri y Néstor Grindetti.

 

Ya no crece el pasto en los senderos que abrió el vicejefe de Gobierno porteño de tanto ir y venir a la provincia, pese al alambrado que levantaron los jefes comunales para evitar intromisiones “foráneas”. Ambas partes saben, no obstante, que “el Colo mide bien”. Recientemente fue testeado en la Tercera, la sección considerada el corazón bonaerense con sus más de cuatro millones de electores; alta imagen positiva, baja negativa, “el promedio le da muy bien”. La disputa es también por el poder de la lapicera para la confección de las listas seccionales. Se pondrán en juego 46 bancas de la Cámara Baja y 23 del Senado.

 

Mientras avanza por todos los rincones de la provincia ampliando el dorreguismo que parieron Jorge M., Grindetti, Valenzuela y Garro (tras la demostración en Bahía Blanca, ya planifica otro cónclave en Junín para principios de abril), al correcaminos PRO le crecen enanos en el jardín: el vidalismo explícito lanzará este lunes La Territorial, una agrupación compuesta por exintendentes, exministros y legisladores, otro ingrediente a la olla del puchero en ebullición.

 

Mientra tanto, el PRO mira con suma atención la interna de la UCR. El resultado de la disputa de este domingo entre Abad y Posse trasciende largamente la conducción del comité bonaerense. En el campamento amarillo esperan un triunfo del diputado marplatense, lo que significaría la continuidad del oficialismo comandado por Daniel Salvador, con el que el macrismo infiere una relación más “amable”.

 

Un triunfo del sanisidrense impactaría de lleno en la Legislatura, donde el bloque Cambio Federal, en el que confluyen el intendente y el monzoísmo, ganaría musculatura para sentarse a negociar la vuelta a Cambiemos que todas las partes necesitan. Y Posse (también Monzó) se perfilaría como el candidato radical para la gobernación. Ganaría, además, el líder de Evolución, que tiene entre ceja y ceja la gobernación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

 

Aunque en sepia dentro del paisaje multicolor, no debe descartarse a Carrió. Se fue de la política, pero volvió con grandes anuncios. Dijo que iba a ser candidata a diputada por Buenos Aires y a gobernadora en 2023. Aunque con Lilita nunca se sabe.

 

Una taza de dorreguismo, una porción de cada cepa de UCR, larretismo colorado y vidalismo puro; una cucharada de peronismo PRO y una pizca de lilismo. Todo a la olla y a fuego constante. Que salga un buen puchero o se queme la comida parece depender de María Eugenia, la Doña Petrona de Juntos por el Cambio.