17|6|2022

El mapa de las lapiceras de JxC en Buenos Aires

14 de marzo de 2021

14 de marzo de 2021

Juegan fuerte para controlar las listas. Peso territorial, poder de votos y emergentes, en tensión. La unidad para llegar a 2023.

(Producción: María Eugenia Suárez, Facundo Cottet, Pablo Lapuente y Damián Belastegui)

La derrota electoral de 2019 desdibujó los principales liderazgos en Juntos por el Cambio en la provincia de Buenos Aires, puso en tensión a las bases que reportaban a distintos partidos y abrió frentes de batallas en buena parte de la provincia de Buenos Aires. Así, la pirámide de mando se horizontalizó y nuevos actores se sentaron a la mesa de decisiones. Hoy, toda esa dirigencia trabaja para influir en la conformación de las listas para las elecciones en las que se ponen en juego 46 bancas de la Cámara de Diputados y 26 del Senado, sea con el peso territorial de sus distritos. ¿Quiénes disputan el poder de la lapicera en Juntos por el Cambio en cada una de las ocho secciones electorales de Buenos Aires?

 

Primera

Con 24 distritos y más de cuatro millones seiscientos mil electores, esta región bonaerense es decisiva en cualquier elección y un mapa clave en Juntos por el Cambio. Este año, la alianza opositora pone en juego cinco bancas en la Cámara baja y una buena elección le permitiría mantener el volumen del poder territorial de sus dos principales socios en esa zona norte de la provincia que reparte ocho sillas en total, Jorge Macri (Vicente López) y Gustavo Posse (San Isidro), una alianza histórica que convive con tensiones ante la necesidad de construir una alternativa de gobierno para 2023.

 

No son los únicos que detentan la lapicera en la sección. La exgobernadora María Eugenia Vidal tiene buena parte de su estructura en estos distritos. El diputado Alex Campbell, de San Fernando, y la diputada Noelia Ruiz, de Morón, son un ejemplo de ello. El primero es su principal espada legislativa y la segunda, su voz en la mesa directiva del PRO en la provincia de Buenos Aires, a la que sólo se sientan siete personas.

 

Segunda

Con tan sólo 596.447 electores habilitados para votar en 1.770 mesas, la Segunda sección electoral elegirá 11 bancas en la Cámara de Diputados. Sobrerrepresentada en comparación con otras regiones con mayor densidad poblacional, los principales partidos de la oposición apuestan a repetir los buenos resultados de 2017, los que le permitieron ganar seis escaños en esa zona. La unión entre los componentes del frente electoral para la confección de las listas esconde un problema a resolver: la familia Passaglia. De raíz peronista, el diputado oriundo de San Nicolás, Ismael Passaglia, podría encabezar la lista de Cambiemos, pero está instalada la controversia entre el PRO y la UCR respecto de su pertenencia política. Para el radicalismo, el hijo del líder del clan que gobierna el distrito es macrista, por lo que su inclusión en la tira de candidatos implicaría tachar un casillero correspondiente a los amarillos.

 

La sección muestra otros nodos de desencuentro entre algunos de los integrantes del Grupo Dorrego, sobre todo su principal exponente en la Segunda, Javier Martínez (Pergamino), y el presidente del bloque de diputados nacionales del PRO, Cristian Ritondo, atento a un desplazamiento de lo que aún le queda de estructura en estas ciudades, y sus intenciones de pedir la renovación de su principal dirigente, el diputado Matías Ranzini

 

Tercera

Bastión histórico del peronismo, la Tercera siempre fue, con sus 19 distritos y cerca de 4,2 millones de electores, el mayor sueño de conquista política de todo aquel que piense en un proyecto nacional. Por esta sección, Juntos por el Cambio arriesgará cuatro bancas, mientras observa de cerca otras tres que perdió en diciembre de 2019, tras la fuga de un grupo de diputados y diputadas que responden a Posse y el expresidente de la Cámara de Diputados de la Nación durante el macrismo, Emilio Monzó.

 

Una performance similar a la de aquel año o a la de 2017 le permitiría a Néstor Grindetti (Lanús) retener el control político sobre el sur y tener incidencia directa en el armado bonaerense, ante una Unión Cívica Radical franqueada por una interna prevista para el 21 de marzo, que aún no anticipa un ganador seguro, y una Coalición Cívica moderada que pretende sostener el lugar que hoy le corresponde a Maricel Etchecoin Moro. El intendente de Lanús empuña hoy la lapicera principal de la oposición.

 

Cuarta

Al igual que en la Segunda sección electoral, en la Cuarta la oposición apuesta a reeditar la performance electoral de 2017, cuando la ola amarilla estaba en su máximo esplendor y casi no había indicios de la vuelta del peronismo al poder. De las siete bancas de senadores y senadoras que pondrán en juego este año, la oposición tiene cinco. No le será fácil alcanzar el objetivo, antes, deberá lograr unidad de criterio en una alianza dominada por el PRO y la UCR, como en buena parte de la provincia, que tiene al monzoismo resistido, acaso por la tensión de un bloque partido en la Legislatura.

 

El partido amarillo tiene a Pablo Petrecca (Junín) y a Mariano Barroso (9 de Julio) como principales figuras en la sección. Controlan buena parte de la política de la región, acomodan candidatos y candidatas, y trabajan en fortalecer el denominado “PRO puro” que conduce el intendente de Vicente López, quien busca ser candidato a gobernador en 2023. Al otro lado de la grieta interna están los jefes comunales del radicalismo, como Franco Flexas (General Viamonte) y Miguel Fernández (Trenque Lauquen), quienes aguardan el resultado de la elección en la UCR bonaerense en la que se enfrentarán Posse y el presidente del bloque de Juntos por el Cambio en la Cámara de Diputados, Maximiliano Abad. De ese resultado dependerá, en buena medida, la estrategia, el curso de los armados y los objetivos en el corazón de la patria sojera. 

 

Quinta

En la Quinta, se observan espacios referenciados con dos intendentes de marcada tonalidad amarilla, como Guillermo Montenegro y Martín Yeza. El primero, comanda el distrito con mayor volumen en términos de electorado de la jurisdicción y, pese a su reciente jefatura, mucho lo ven como determinante a la hora de la confección de las listas; el segundo, viene con una construcción y visibilidad ascendentes, tanto en medios de comunicación y redes sociales como en fotografías junto a los principales dirigentes del espacio como el propio expresidente de la Nación Mauricio Macri. Dueño de la banca principal del bloque de Diputados, Abad es otro con poder de lapicera. Sus acciones pueden crecer o decrecer según el resultado de la contienda interna del radicalismo.

 

Además, entran en juego dirigentes de extracción vidalista que acentúan sus recorridas, entre ellos, quien supo encabezar la lista de 2017, Franco Bagnato, que reporta a Jorge Macri. A la vez, cerca de Larreta y mostrando fuerte actividad, asoma otro jugador con ganas de renovar su banca en el Senado: Lucas Fiorini, quien junto al presidente de su bloque, Roberto Costa, están detrás de un nuevo armado llamado Unidos, que pretende ampliar los márgenes de influencia de juntos por el Cambio, atraer nuevos dirigentes y sentarse desde ahí como representantes de una nueva pata en Juntos por el Cambio.  

 

Sexta

La principal dificultad en la alianza opositora para ordenar las listas de candidatos a diputados en 2021 por la Sexta sección electoral es alcanzar el consenso entre el PRO y la UCR, que se reparten el poder, un modelo que se repite en buena parte de otros puntos de la provincia. Similar a lo que sucede en la Sétima, la pelea es territorio vs votos: el radicalismo dobla en cantidad de jefaturas comunales a sus socios amarillos, pero el macrismo gobierna la perla del sur, Bahía Blanca, que, sola, triplica en cantidad de votantes la suma de los seis distritos bajo la conducción del centenario partido. Con ese panorama, en estas elecciones se ponen en juego las once bancas que el distrito conformado por 22 intendencias aporta a la Cámara baja.

 

Las ciudades de mayor peso electoral, Bahía Blanca y Coronel Rosales, están conducidas por intendentes macristas: Héctor Gay y Mariano Uset. El tercer distrito PRO es Patagones, conducido por José Zara, aunque el municipio tiene menos habitantes que Tres Arroyos (gobernado por el vecinalista Carlos Sánchez) y que Coronel Suárez (conducido por el peronista Ricardo Móccero). El poder del histórico partido radica en poder sentar a la mesa de decisiones, y eventualmente a la que define candidatos y candidatas, a seis intendentes. Pero, lo dicho: con solo la mitad (tres), los amarillos tienen más espalda por gobernar municipios grandes. Los números de la Junta Electoral son elocuentes: las comunas radicales suman 75.863 electores, mientras que las del PRO superan los 333.000 (Bahía Blanca tiene 255.525), lo que da un parámetro claro de cómo se disputarán los lugares en el cierre de listas.

 

Séptima

Emplazada en el centro de la provincia, esta sección es uno de los sostenes de la superioridad de Juntos por el Cambio en el Senado bonaerense. Como fuerza opositora, el objetivo de JxC de retener las tres bancas en juego en la Cámara alta asoma complejo.  

 

En los dos distritos más voluminosos en términos electorales, Olavarría y Azul, los intendentes Ezequiel Galli y Hernán Bertellys buscan hacer valer el peso del padrón de sus comunas para definir los primeros dos nombres de la lista seccional. Pero a esto se enfrentan las aspiraciones de un radicalismo que en la sección pisa con fuerza y que anticipa que no piensa relegarse a un tercer lugar. La pelea es padrón versus territorio. En ese estado de situación, los socios mayoritarios de la alianza no le hacen demasiado lugar a la Coalición Cívica, que hace cuatro años colocó a la exconsejera escolar de 25 de Mayo Carolina Tironi, una amiga personal de Elisa Carrió que ya se anotó en la pelea por conducir su distrito.  

 

Octava

Al igual que en la Tercera, la región capital también representa el poder en ascenso de los intendentes PRO, de la mano de Julio Garro, a partir de la resistencia que hicieron de la ola peronista y la protección de sus distritos. El intendente empuña la lapicera en la Región Capital, aunque no es el único. En la estructura seccional hay otras patas con distinto peso y la dirigencia local sabe que parte de lo que suceda dependerá de los acuerdos que se hagan en la superestructura de la alianza cambiemista, habitada por Horacio Rodríguez Larreta, Vidal, el radicalismo y, aunque en menor grado, el monzoísmo. Volver a obtener cuatro de las seis bancas que se pondrán en juego en la Cámara de Diputados este año será el principal objetivo.