23|6|2021

Larreta 100%: el fundamentalismo de la moderación

01 de marzo de 2021

01 de marzo de 2021

El jefe porteño se diferenció de la plaza de las bolsas negras y se ofreció para liquidar la grieta a puro diálogo. Reclamo con guantes de seda a la Nación.

Horacio Rodríguez Larreta cumplió a rajatabla lo que milita ante sus ministros y ministras: "Moderación hasta el absurdo". Ese lema salió de boca del propio alcalde en el marco de una reunión de gabinete durante la etapa de fuego cruzado con el gobierno de Alberto Fernández por el recorte de la coparticipación que recibe la Ciudad de Buenos Aires, allá por septiembre de 2020. Lo que para el sector duro del PRO, que animan Mauricio Macri y Patricia Bullrich, es una pérdida de tiempo, para el larretismo es una bandera inclaudicable. El discurso inaugural de la apertura de sesiones ordinarias 2021 de la Legislatura porteña reconfirmó esa postura, tan narrativa como política. En un momento de choque constante con la Casa Rosada por el operativo de vacunación, el jefe de Gobierno no alteró su estrategia: municipalizó todo lo que pudo su alocución y reservó algunos pasajes para inmiscuirse en temas nacionales. La carrera proselitista de Rodríguez Larreta, como la procesión, va por dentro.

 

Entre los halcones de Juntos por el Cambio (JxC) se hicieron apuestas en torno a si el jefe del pago chico PRO iba a cuestionar a Fernández por el vacunatorio VIP. La incorporación o no de ese mensaje se discutió en la intimidad larretista hasta altas horas del domingo 28 de febrero, como también la logística en torno al operativo en la Legislatura. La decisión fue deslizarlo livianamente y que Rodríguez Larreta presidiera la sesión de forma remota por el aislamiento debido al viaje familiar relámpago hacia Brasil. El jefe de Gobierno no dijo ni una palabra sobre el escándalo que motivó la renuncia de Ginés González García del Ministerio de Salud y optó por un discurso antigrieta, horas después de que buena parte de la oposición participara de la marcha para protestar por ese hecho en la que sobresalió la disposición de bolsas mortuorias, una práctica aberrante que choca de frente con el consenso democrático.

 

No hizo mención al vacunatorio VIP, al menos no directamente. La alusión fue encubierto, fiel a su estilo. "Durante los últimos días se difundieron falsas acusaciones sobre la vacunación en la Ciudad, que atentan contra la tranquilidad de la gente y contra la esperanza que representa para todos la vacuna después de un año tan duro. En la Ciudad, hace 30 años que las obras sociales y los hospitales de comunidad -como el Italiano, el Británico o el Alemán- participan de las campañas de vacunación. Y nunca nadie lo cuestionó", devolvió ante la demanda por "privatizar" el sistema de inmunización en la Ciudad.

 

Por ahí, velado, pasó la crítica al Gobierno. Rodríguez Larreta utiliza el recurso de la antítesis: "Yo soy esto", dice, y de esa manera confronta. Esa fue la táctica para referirse al vacunatorio VIP sin nombrarlo. Una herramienta discursiva que el alcalde PRO empleada cada vez que interviene públicamente y quiere enviar un mensaje. En esa línea, también, fue la entronización a Quirós, el único ministro nombrado en la alocución. "Estamos desarrollando un operativo serio y transparente de vacunación", cerró.

 

Letra P adelantó que el jefe de Gobierno acotaría a la bilateral Nación-Ciudad las críticas hacia el oficialismo. Las referencias fueron únicamente hacia la quita de la coparticipación. Como era previsible, hubo un repaso exhaustivo sobre la gestión de la pandemia a lo largo de 2020, con énfasis en la gestión para el regreso a clases presenciales.

 

Por otra parte, Rodríguez Larreta debió reservar los primeros minutos de su discurso para explicar su viaje familiar a Brasil en un vuelo privado, revelado por el periodista Iván Schargrodsky en la tarde del jueves 25 de febrero. "Para mí fue por lejos el año más duro de mi vida. Como Jefe de Gobierno, tuve la dificilísima responsabilidad de enfrentar algo completamente desconocido y devastador como la pandemia. Y desde lo personal, algo en lo que nunca entro en detalles, fue un año de mucho dolor para mí y para mi familia", admitió el alcalde y sostuvo que, al haber dado positivo de Covid-19 en su estadía en Pinamar en enero, debió suspender las vacaciones.

 

"Por eso, a pesar de que teníamos previsto tomarnos la segunda semana de enero, lo suspendimos, y recién pudimos coordinar unos días en familia para los últimos días de febrero porque después mi hija empieza la facultad. Este año más que nunca necesitaba unos días con ellas. Esos fueron los cinco días que estuvimos afuera", detalló. Además, explicó que producto del viaje debe permanecer aislado diez días. Cerrada la etapa de explicaciones, avanzó con su discurso, marcado por la gestión porteña y confrontó "soft" con el Gobierno y el Frente de Todos (FdT).

 

Los ejes temáticos de la gestión porteña fueron los habituales: Seguridad, Salud y Educación, los prioritarios; también, machacó con los objetivos en áreas como Cultura, Género, Tercera Edad, Ambiente y Espacio Público.

 

El mensaje nacional fue el cantado: "Yo siempre voy a estar para terminar con la grieta". Rodríguez Larreta vuelve a la carga con su perfil moderado, bajo dos objetivos: confrontar automáticamente, aunque sin alusiones, con el modelo opositor que teje el tándem Macri-Bullrich y poner la otra mejilla cada vez que la Casa Rosada y el Frente de Todos miran a la Ciudad de Buenos Aires.