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Dos candidatos al directorio del banco de Rosario hicieron tambalear el pacto de convivencia con la oposición. El intendente intercedió para atar cabos sueltos.

Por 02/07/2020 17:50

El pacto de gobernabilidad que selló el intendente de Rosario, Pablo Javkin, en el Concejo municipal con fuerzas políticas de diversa raíz ideológica se puso a prueba a fondo con el tratamiento del pliego con los candidatos para ocupar el directorio del Banco Municipal de Rosario. Lo que en un principio asomaba como un trámite sin mayores obstáculos, en los últimos días despertó planteos de la oposición y hasta tensionó el vínculo con aliados por dos nombres propuestos, de perfil liberal y de una cuestionable línea con el Banco Nación y Vicentin, lo que obligó a Javkin a, personalmente, salir a contener para no tener un duro revés. 

Los cerca de 20 votos de 28 bancas que juntó el intendente los terminó de cerrar recién este jueves, a horas de la votación. Fue compleja resolución que dejó expuestos los recelos y las divisiones profundas que generó el acuerdo de convivencia logrado en diciembre pasado con el kirchnerismo, la centroizquierda, el socialismo y parte del macrismo. En el tránsito hacia la definición hubo encrucijadas para todos los gustos, tanto para quienes acompañan al oficialismo, como en la oposición. Es que de los tres nombres propuestos, sólo tuvo consenso pleno la exconcejal radical y de extensa trayectoria en la banca privada, Patricia Cosgrave. Con el resto hubo reparos. 

 

 

Por un lado, el elegido para para presidente de la entidad, Adrián Giacchino, recibió cuestionamientos por haber sido designado por el gobierno de Mauricio Macri en el del Banco Nación, directorio que luego terminó salpicado por presuntas irregularidades en los préstamos a la cerealera Vicentin. Llegó al directorio en marzo de 2017, a un mes de asumir la presidencia Javier González Fraga, y le aceptaron la renuncia en noviembre de 2018, antes del escándalo político. Allí compartió silla con Carlos Castellani, un empresario de maquinarias agrícolas señalado como puente entre Vicentin y el banco

También, para algunos bloques, empaña su candidatura haber sido el elegido para dirigir el proyecto de la Bolsa de Comercio de Rosario de crear una entidad financiera, impulsada por Alberto Padoán, ex presidente de la Bolsa y dueño de Vicentin. Según trascendió, cuando hace semanas vio crecer los cuestionamientos, prefirió dar un paso al costado pero no hubo aceptación. El otro candidato de la discordia es el abogado Sebastián Azerrad, del estudio Azerrad & Blank e integrante del directorio de Rosental Inversiones, una de las principales financieras de Rosario.

 


Adrián Giacchino cosecha resistencias para la presidencia del Banco Municipal.

 

La encerrona de quienes adhirieron al acuerdo político tomó espesor el día previo a la elección. Al kirchnerismo y la centroizquierda de Ciudad Futura, así como al socialismo y otros integrantes del oficialismo del Frente Progresista, no les cerró nunca votar el perfil liberal de los candidatos a presidente y vice, pero sabían que un eventual rechazo haría un fuerte ruido interno en el compromiso que se tejió con el intendente en su momento. 

Más allá de que Javkin siempre tuvo a mano la aprobación, trató de reducir los daños para evitar que el tema trajera cola, aunque no fue sencillo desactivar la situación. Tuvo que intervenir personalmente en varios frentes. Por ejemplo, para “evacuar algunas dudas” a concejalas del Frente Progresista que se opusieron fuerte. Una de ellas fue la socialista Verónica Irizar, competidora de Javkin en la interna a intendente con quien mantuvo una acalorada discusión. “Se hizo un esfuerzo con mucha conversación de intensidad para coordinar una postura del interbloque”, le dijo a Letra P Susana Rueda del bloque Rosario Progresista del Frente Progresista, otra de a las que no las convencía la nómina.

Otro ejemplo del calor de las negociaciones llegó desde Unidad Ciudadana, bloque que iba a abstenerse por no aprobar el perfil de los nominados. Esas abstenciones, en el poroteo, ponían cierta dudas, pero finalmente acompañarán. La concejala Marina Magnani argumentó que la promesa de créditos para sectores sociales y barrios fue determinante, pero lo clave fue una conversación entre el intendente y el líder de La Cámpora en Santa Fe, el diputado nacional Marcos Cleri, que tornó lo neutro en acompañamiento y le dio solidez al acuerdo. La centroizquierda, Ciudad Futura, también terminó acompañando el perfil liberal de los candidatos que en principio no convalidaba.

 

 

Este cambio de postura del kirchnerismo, en parte, incidió en la decisión del bloque justicialista, el Frente de Todos, de rechazar totalmente las designaciones y no surcar una abstención. Jugó el efecto contraste entre los peronistas que se dividieron por el mencionado acuerdo que el kirchnerismo abrochó con el oficialismo. Javkin conversó en dos oportunidades con el bloque, para saber el tenor del rechazo. De nuevo: el intendente buscó todo el tiempo evitar que el ruido escale, algo que ha sucedido más de una vez en el Concejo. "Nosotros no tenemos esos banqueros, teníamos empleados bancarios de carrera para aportar al directorio", ironizaron desde el justicialismo. 

Una partida aparte juega el macrismo. El ala compuesta por ediles ligados al vicepresidente del PRO, Federico Angelini, la que no cerró el acuerdo en diciembre con el intendente, también se vio en una encerrona. Es que si bien no se oponen a las designaciones, los espanta el armado que tomó forma de la mano de su ahora rival interno en el macrismo, Roy López Molina. Éste fue el artífice del acuerdo global con el oficialismo, lo que le dio el golpe final al bloque macrista en el Concejo y terminó dividiéndose en dos.

“Lo que molesta es el paquete cerrado y la sorpresa sin confirmar de quién ocupará la Fundación del Banco Municipal”, sostuvieron desde Juntos por el cambio. Según pudo saber Letra P, López Molina reclamó a Javkin un lugar en el armado del directorio pero, ante la negativa, terminó pidiendo a un dirigente de confianza en la Fundación. El nombre es el de el exdiputado Sergio Más Varela. Esto hizo ruido, no sólo en el angelinismo, sino en el resto de los bloques, incluso en el propio.