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El intendente electo de Rosario y el camporista Cleri acordaron gobernabilidad pero no incluyeron a todo el PJ. Se atomiza el peronismo en el Concejo. Una orden de arriba puede acomodar los tantos.

Por 06/12/2019 14:21

La Cámpora decidió darle apoyo al intendente electo de Rosario, Pablo Javkin, en el inicio de su gestión al sumarse a un acuerdo político que le otorgó la presidencia del Concejo municipal a su espacio y promete gobernabilidad. Esto detonó el vínculo con el resto del peronismo, que terminó anunciando un espacio propio con la posterior fragmentación del justicialismo. Pero un posible ordenamiento de Omar Perotti podría zanjar las diferencias en el futuro.

Ni bien Javkin supo que sería intendente, por el mes de junio, comenzó a tener contactos con el diputado nacional Marcos Cleri, referente de La Cámpora a nivel provincial y de cercanía a Máximo Kirchner, como forma de aceitar vínculos. El intendente electo avisó que buscaría ampliar sus aliados como forma de lograr gobernabilidad, al menos para los dificultosos primeros meses, y terminó encontrando en los camporistas un respaldo.

La materialización de estas charlas se dio el pasado miércoles, cuando se eligió a la socia política de Javkin, María Eugenia Schmuck, para presidir el cuerpo. Sin embargo, el preciado cargo requirió de una ingeniería que tocó diferentes puertas, incluidas a parte del PRO, la centroizquierda y los concejales de La Cámpora. Este abigarrado acuerdo tuvo fuerte implicancias en el PJ como en el PRO, con fuertes acusaciones.

“Cuando se habla de traiciones y emociones como si fuera un teatro o show, nos olvidamos que votamos en función de un esquema de gobernabilidad que le permita a un intendente electo coordinar políticas públicas con un gobernador y un presidente electo para resolver los problemas de Rosario, que no son menores”, sostuvo Marina Magnani para fundamentar su voto a la candidata oficial. La acompañó el también camporista Andrés Giménez, y se sumaron la justicialista Fernanda Gigliani y Ariel Cozzoni, quien ingresó por el espacio provida pero enfiló al PJ, ambos con bloque propio.

 

 

Según Magnani, al asumir el intendente se va a encontrar con “un déficit enorme y va a necesitar ordenanzas que muchas serán adecuaciones de leyes provinciales y nacionales”. Estas palabras no alcanzaron para sus compañeros del interbloque peronista que pretendían la presidencia del cuerpo o, al menos, la vicepresidencia primera, que quedó para el macrista Roy López Molina. Esto terminó de desencajarlos.

Eduardo Toniolli, del Movimiento Evita; los kirchneristas Norma López y Roberto Sukerman, más quien reemplazará a éste cuando asuma el ministerio de Trabajo, Alejandra Gómez, buscaban aplicar el criterio tácito por el cual la fuerza ganadora se queda con la presidencia y la segunda más votada, la vicepresidencia primera.

Rápidamente se despegaron de los otros concejales y se unificaron bajo el bloque del Frente de Todos. La idea de un superbloque con los siete diputados unidos que hasta hace semanas se barajaba, quedó hecha añicos. En lo inmediato no se proyecta un interbloque tal como venían trabajando todos juntos. Sin embargo, un ordenamiento que privilegie la unión que pueda bajar desde las estructuras del PJ pueda influir en ello. Más aún si sigue la sintonía fina entre Perotti y Javkin.

 

 

“Excepto la elección genuina de Schmuck, lo demás fueron acuerdos para desplazar al peronismo en Rosario. Y compañeros le garantizaron poder al Sr de Zapatos (Roy López Molina, NdR) con los que comían varias familias. Todo muy nac&pop”, escribió en un tweet Norma López, quien era candidata a la presidencia.