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El expresidente dijo que sus funcionarios subestimaron la deuda y desató una ola de indignación y bronca en Juntos por el Cambio. Dujovne, Caputo y Prat Gay, en la mira. Lacunza: Yo, argentino.

Alejado del día a día, cubierto por la brisa fresca -pero veraniega- que rebota en la Bahía San Patricio y desde la comodidad del selecto Country Club Cumelén de Villa La Angostura, Mauricio Macri mantuvo inalterable su rutina vacacional, deportiva y familiar desde que dejó la Casa Rosada. Pero todo tiene un final y eligió romper esa paz cuando encabezó una reunión informal con referentes del PRO de Río Negro y Neuquén y soltó una bomba que sacudió a la nueva oposición, pero especialmente a sus asesores económicos, a quienes culpó por no dimensionar el poder de daño de la deuda argentina. En los equipos de Alfonso Prat Gay, Luis Caputo y Nicolás Dujovne no salen de su asombro por los dichos del expresidente y se reparten "culpas".

“Yo siempre les decía a mis funcionarios 'cuidado, que yo conozco los mercados, que un día no te dan más plata y nos vamos a la mierda. Y ellos me decían tranquilo'”, lanzó el exmandatario y generó una hecatombe entre los popes de Juntos por el Cambio, que se enteraron por los medios y por las redes sociales del reparto de culpas de Macri. El video tardó minutos en llegar a los distintos grupos de WhatsApp del exoficialismo. Generó risas y bromas, pero, fundamentalmente, bronca por la imagen de un expresidente corriéndose de la responsabilidad y delegando responsabilidades en torno al tamaño de la deuda pública que generó su administración; un proceso que culminó con un llamado al Fondo Monetario Internacional (FMI) para que otorgase el préstamo más grande en su historia.

 

 

En paralelo a la confesión de Macri, apareció en las distintas huestes del oficialismo una competencia por “adivinar” sobre qué funcionarios hablaba al expresidente. En esto no hay grieta. Los exministros Luis Caputo (Finanzas) y Nicolás Dujovne (Hacienda) encabezan el podio. Lo completa el primer titular de la cartera económica de la era amarilla, Alfonso Prat Gay, que en 2016 reconocía que la emisión era para "pagar deuda del gobierno anterior (por el kirchnerismo) y para poder tener una estrategia gradual de reducción del déficit". "La alternativa es hacer un ajuste fiscal, que no es lo que nosotros queremos hacer", marcaba, a comienzos de la gestión Cambiemos. Es un postulado que quedó enterrado por la historia: en 2018 Macri, reconoció que el acceso al crédito internacional estaba bloqueado y recurrió al FMI como última instancia.

En el medio del vendaval de reparto de responsabilidades, el equipo económico que acompañó al último ministro de Hacienda del macrismo, Hernán Lacunza, respiró aliviado por su nimia responsabilidad en la emisión de deuda del gobierno anterior. “Somos los que amarramos el barco golpeado que nos dieron”, destacan en su entorno. Mientras la tropa amarilla sacudía a Caputo y Dujovne, Lacunza zafó de la imputación de Macri.

 

 

Las palabras que lanzó Macri desde Villa La Angostura también reabrieron una herida interna que todavía no cicatrizó entre los exministros del gobierno de Cambiemos. Tiene que ver con Dujovne, el penúltimo titular del Ministerio de Hacienda, a quien algunos compañeros de gabinete lo acusan directamente de “traición”. Un exministro, tan cercano al radicalismo como al PRO, asegura a sus íntimos que el expanelista del programa Odisea Argentina se acercó al Frente de Todos para ofrecer información sobre el gobierno de Macri a cambio de que le garantizaran protección o, al menos, lo dejaran fuera de la línea de fuego.

ECONOMISTAS, AL ROJO VIVO. Al momento de negociar con el FMI, el equipo económico macrista se dividía entre paranoicos y confiados con respecto al acceso y la relación con los mercados. El abanderado del primer grupo era Caputo, que desde Finanzas alertaba a la Casa Rosada de que la situación era "extrema" y Dujovne retrucaba y le bajaba el tono. Todo, ante los oídos de Macri, que desde el round Prat Gay - Marcos Peña venía acumulando información cruzada y visiones contrapuestas sobre la marcha de su gobierno.

Con el primer acuerdo con el FMI bajo el brazo, la administración Macri jamás pudo tomar envión y la situación empeoró: las internas recrudecieron y Federico Sturzenegger se fue eyectado del Banco Central. Su lugar lo tomó "Toto" Caputo, que también desde el BCRA planteaba un escenario apocalíptico cuando, como titular de Finanzas, fue de los funcionarios económicos que más deuda contrajo.

 

 

Entre el primer acuerdo y la concreción del segundo con la entidad monetaria se potenció la riña entre Caputo y Dujovne, hoy, los más apuntados por el crecimiento de la deuda argentina. Dujovne le achacó a Toto el "apuro" por anunciar un segundo acuerdo que aún requería una última aprobación del board del FMI, que se lo hizo notar al gobierno de Macri cuando sus funcionarios viajaron a Washington a rubricar el nuevo préstamo.

Horas antes, Macri había anunciado la información de Caputo y anunció un acuerdo. Ese día vuela el dólar y, tiempo después, Caputo sale del BCRA. Festejaron Dujovne y el FMI, cuyos directores veían a Toto como un "obstáculo".

Desde la Jefatura de Gabinete, Peña y Mario Quintana metían cizaña a esa pelea: el primero defendía al economista recomendado por la UCR y lo sostuvo hasta que María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta lo invitaron a retirarse; el exvicejefe defendía a su amigo Toto, compañero de estudios en la UBA, donde también compartía apuntes con Larreta.