X

Lammens-Marziotta: las razones de la macrización K en el bastión del PRO

Para deskirchnerizarse, el PJ porteño apeló a un outsider cuyo perfil presenta llamativas simetrías con Macri. Y le sumó una figura de la tele. El laboratorio de la fórmula menos (pero más) pensada.
Por 28/06/2019 14:35

La fórmula Matías Lammens-Gisela Marziotta rompió el molde histórico del kirchnerismo y el peronismo porteños: el binomio que competirá por la Jefatura de Gobierno fue diseñado con el objetivo de “deskirchnerizar” la opción electoral en el bastión del macrismo tras años de insistir con las mismas caras. Este “Frankestein electoral” nace a instancias del Partido Justicialista de la Ciudad y toma impulso con la irrupción de Alberto Fernández en la mesa de decisiones del flamante Frente de Todos.

Una vez ungido como el candidato presidencial del kirchnerismo, Fernández fue recibido con los brazos abiertos por el peronismo capitalino. Pero especialmente por Víctor Santa María (presidente del PJ) y Juan Manuel Olmos, históricos caciques del peronismo metropolitano. Automáticamente, se generó una mesa  de debate y negociación que empezó a barajar candidatos para todas las categorías. La primera definición fue “traer un outsider”, una figura alejada del encasillamiento “peronista” o “kirchnerista” que tributase a esa búsqueda de ampliación y pudierse sumar votos en la Ciudad para quebrar la barrera de los 30 puntos del Frente para la Victoria (como se denominó el espacio hasta 2015) y llegar mejor posicionado al ballotage.

 

 

En la Ciudad de Buenos Aires, el camino a la deskirchnerización -que es, en su reverso, el sendero hacia cierta macrización- tuvo una parada clave y fundacional: la decisión de Cristina Fernández de Kirchner de convocar a Alberto Fernández, nominarlo y correrse a un segundo plano. Sin embargo, esa especie de renunciamiento se gesta únicamente en la esfera pública: la ex presidenta tuvo poder de veto en las listas de todo el país, definió los términos de la alianza del Frente de Todos y tuvo la palabra final en el “Plan Lammens”.

La figura del outsider va en línea con la búsqueda de nuevas caras y figuras surgidas fronteras afuera de la política. Es una receta que funcionó para el PRO desde su nacimiento. 

Aunque con la particularidad determinante de que la Ciudad es la cuna y el bastión del macrismo y sus votantes vienen eligiendo al PRO desde hace 12 años, la apelación a los outsiders tiene paraguas en una deskirchnerización más amplia. Al corrimiento público de CFK se suma el discurso pro mercado de los economistas de Alberto F. y hasta detalles más vanales como la identificación de los candidatos por sus nombres de pila ("Hoy desayunamos con Matías", cuenta Fernández en un tuit), una marca muy PRO.

En palabras de la directora del Banco Ciudad y primera candidata a legisladora porteña por el Frente de Todos, la peronista Claudia Neira: “La fórmula expresa la oportunidad de un proyecto nuevo en la Ciudad”.

La figura del outsider va en línea con la búsqueda de nuevas caras y figuras surgidas fronteras afuera de la política. Es una receta que funcionó para el PRO desde su nacimiento: los porteños eligieron a Mauricio Macri como jefe de Gobierno dos veces; la primera, tras un exitoso paso por la conducción del Club Atlético Boca Juniors.

Lammens lleva dos períodos consecutivos al frente de San Lorenzo, otro de los cinco grandes del fútbol argentino y uno de los tres con sede en la Capital Federal. Si bien la situación actual del club (en materia futbolística) no es buena, la gestión Lammens-Marcelo Tinelli logró la primera Copa Libertadores de América para el club azulgrana, incorporó una masa de socios inédita y avanzó más que ninguna en la mudanza del estadio al natal barrio de Boedo. Su buen vínculo con el PRO -Horacio Rodríguez Larreta suele destacar esa relación- le permitió el guiño del oficialismo a la denominada “vuelta a Boedo”, como contó Letra P.

Macri llegó a la Jefatura de Gobierno desde la presidencia de Boca. Lammens pretende replicar la experiencia desde San Lorenzo, otro de los grandes porteños del fútbol argentino.

El actual presidente de San Lorenzo tiene pensado pedir licencia para hacer campaña, pero lo hará luego del 1 de julio. Según la ley de restitución histórica, ésa es la fecha en la que el club tomará posesión del terreno de Avenida La Plata al 1700. Tras esa foto, el flamante candidato a jefe de Gobierno por el Frente de Todos pondrá primera en su carrera proselitista. Ese perfil de gestión encaja con la imagen de candidato que trazó Alberto Fernández.

Lammens saldrá a pescar en las costas a las que el kirchnerismo nunca pudo o quiso llegar. El votante porteño que es esquivo al PRO pero tampoco comulga con el lema “Vamos a volver”. A su electorado duro, el kirchnerismo le dará lo que busca: plazas llenas, vítores a CFK y una polarización extrema contra el macrismo.

Si bien ese origen futbolístico fue la marca distintiva de Macri en la Ciudad, Lammens, según el kirchnerismo, le agrega un componente "social" que la primera gestión de Macri "no tuvo".

Lammens guarda como un tesoro un análisis que le brindó un especialista en campañas políticas: su perfil de gestión cuenta con un "plus de sensibilidad social", producto de que su gestión está asociada a proyectos solidarios con, por ejemplo, la Villa 1-11-14, que linda con el Nuevo Gasómetro. Esa caracterización sobre su figura se la obsequió el catalán Antoni Gutiérrez Rubí en 2017, cuando el dirigente deportivo viajó a Barcelona y empezaba a imaginarse como candidato.

 

Santa María, Alberto Fernández y Olmos, claves de la incorporación de un binomio "outsider" a la fórmula PJ-K (FOTO: Prensa PJ)

 

TODOS DE ACUERDO TRIUNFAREMOS. También aceptó la condición de presentar un candidato outsider el jefe del bloque K de la Legislatura, Mariano Recalde, que finalmente competirá por ingresar al Senado. Fue el brazo de La Cámpora en esa instancia de discusión, aunque también se abrió el juego a los diputados camporistas. Esa mesa optó por un candidato fuera de la góndola K y empezó a sondear nombres, aunque la diputada Victoria Donda ya había confirmado su intención de competir por el sillón de Bolívar 1 (ahora Uspallata 3160). El convencimiento por un extranjero avanzó a pasos agigantados al consultar las mediciones de los candidatos en danza y su proyección en una hipotética segunda vuelta con Rodríguez Larreta.

Recalde lanzó su precandidatura a jefe de Gobierno con intenciones de ampliar la base y correrse ante un eventual candidato de consenso, al tiempo que se negociaba la presencia de La Cámpora en las listas porteñas. La opción Lammens latía desde hacía semanas en la versión local del Frente de Todos. Faltaba un mano a mano con Alberto F. para anunciar lo acordado.

 

 

LA PROFUNDIZACIÓN DEL MODELO (PRO). La segunda condición, con el presidente de San Lorenzo ya confirmado, era encontrar una mujer como compañera de fórmula. Esa determinación estaba envuelta en otra tercera condición: debía ser joven, con una clara postura a favor de la legalización del aborto y no tan identificada con el mundo K.

La elección de Marziotta como candidata a vicejefa de Gobierno cierra este plan de potenciar a los outsiders, aunque previamente hubo muchas consultas. La preferida de Lammens era la primera ministra de Salud de la gobernadora María Eugenia VidalZulma Ortiz, que no tomó la oferta aunque seguirá vinculada al presidente de San Lorenzo y participará de la campaña como pieza fundamental de los equipos técnicos. Alberto Fernández habló con Dolores Fonzi, referente del colectivo Actrices Argentinas que batalla por la legalización del aborto y contra la violencia machista, que tampoco aceptó. En el pelotón de candidatas para la vice también sonó la diputada porteña Victoria Montenegro, que contaba con el empuje de un grupo de sindicatos porteños.

 

Outsider x 2. Marziotta llega desde afuera de la política y desde los márgenes del kirchnerismo.

 

Marziotta, propuesta por Alberto Fernández, cumple con los requisitos que ideó la mesa del peronismo y el kirchnerismo porteños para definir candidatos. Además, en el búnker porteño del Frente de Todos destacan un origen similar a Lammens: hizo su propio camino y, pese a sus posturas políticas públicas, no es parte del aparato político del kirchnerismo. Un perfil "ciudadano" que CFK empezó a ensayar en 2017 y repite en 2019, pero con ella corrida de la escena, por lo menos de la primera plana de la campaña post kirchnerista.