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Rosqueando por un sueño

La rutina de precandidato del rey de la tele. Las reuniones con políticos y economistas. En la crisis del Gobierno y la sequía del peronismo operan los que lo ceban con encarnar el postmacrismo.

Por 02/06/2018 15:35

“Que se le cruce por la cabeza ser presidente no es una locura. Llegar es otro tema. Se tienen que alinear los planetas”. La frase de un dirigente político de trato frecuente con Marcelo Tinelli confirma que el conductor de Showmatch no sólo está a punto de regresar a la televisión. También está llegando al final de un ciclo, en el que no le quedan muchas cosas por hacer. Después de 30 años como fenómeno masivo, casi seis en la conducción de San Lorenzo y un intento frustrado de asumir la presidencia de la AFA, Tinelli tiene ganas de hacer más cosas y le sobran ofrecimientos.

El animador admitió que no descarta sumarse a la política en una entrevista con Luis Novaresio en América 24 y desató en poco tiempo reacciones de todo tipo. “Hoy no es el momento, pero no lo descarto. Siempre tengo una mirada para los de abajo. Que no se enojen los empresarios. Mi mirada es para los de abajo”, dijo en un tono de campaña que contrastó con el optimismo y los criterios de Mauricio Macri.


 

 

Ese día, lo llamaron políticos del oficialismo, como su amigo Horacio Rodríguez Larreta, y otros del amplio arco del peronismo, a los que conoce desde hace tiempo. También se activó una encuesta de Jorge Giacobbe que lo muestra entre las figuras con más rechazo social y una periodista de Jujuy le respondió con críticas fulminantes a sus comentarios sobre la pobreza en la provincia.


 

 

Impregnado como nunca por el pregón del papa Francisco, Tinelli llamó a romper con “la grieta que le sirve a cinco” y sugirió tres pilares para la economía que van a contramano de lo que hizo Macri desde que entró a la Casa Rosada: el consumo, las exportaciones y las inversiones genuinas.

No fue apenas la comodidad que sintió durante la entrevista con Novaresio, sino el resultado de un proceso que, según dijeron a Letra P fuentes de su entorno, viene llevando adelante desde hace tiempo. El casting político y los artefactos electorales, que durante décadas se conjugaron con su show, ahora lo ubican a él como un proto-político.


 

 

POSTMACRISMO. De diálogo fluido con el Presidente, Tinelli no sólo exhibe diferencias diametrales con el proyecto económico del macrismo. Tiene, además, discrepancias con el núcleo de acero que rodea a Macri -Marcos Peña en primer lugar- y una memoria que le impide olvidar la frustración de la AFA. Un dirigente del fútbol que lo acompañó en la aventura por heredar el sillón de Julio Grondona se lo confirmó a Letra P: “Más allá de los manejos y la votación, lo que le molesta a Marcelo es que Mauricio le dijo que vaya y después le hizo la vida imposible”.

Los que propagan las versiones de su candidatura afirman que hoy Tinelli es otro, en vías de superación de la pura celebridad que se apodera del rating y anestesia las almas cansinas de la sociedad que sólo quiere reírse a carcajadas, después de un día de trabajo. Habla con empresarios, gobernadores y sindicalistas y recibe información, como siempre. Según Clarín, está tomando clases de política internacional. Pero, además, lee, escucha y consulta economistas que no están entre los que convoca Nicolás Dujovne. Lo visitó, hace algunas semanas, uno de los que forma parte desde hace tiempo del equipo de Sergio Massa, el creador de la ancha avenida del medio, con el que Tinelli se lleva muy bien desde siempre.

 

Abril de 2017. Enojado por el affaire AFA, Tinelli chumba a Macri con una choriceada popular en Bolívar. El Presidente había denostado el chori en la política.

 

Esa es, dicen en el peronismo no kirchnerista, la novedad de los últimos dos meses. Tinelli se reúne una o dos veces por semana con armadores del PJ que andan, desde hace tiempo, en busca de un candidato que se ponga a la altura de Macri, María Eugenia Vidal y Cristina Kirchner, los políticos que son dueños de un núcleo duro de adhesiones. La caída del Presidente en las encuestas facilita la tarea del peronismo opositor, pero eso no impide que algunos piensen en Tinelli. Lo hace, de manera recurrente, Eduardo “Bali” Bucca, el diputado nacional que entró al Congreso el año pasado por la lista de Florencio Randazzo y tiene un dato fundamental en su currículum: nació en Bolívar y fue intendente entre 2011 y 2015.

Bucca suele recordar que Tinelli lo ayudó desde el primer momento, se puso a disposición y colaboró con obras como el mamógrafo para el hospital, el cine y la cancha de hockey sintético. Hoy tienen un vínculo cercano y personal.

El conductor de Showmatch también se lleva bien con Randazzo, con Sergio Uñac y con Juan Manuel Urtubey, con el que, casualmente, hace diez días chocó por el tema de las tarifas.


 

 

El gobernador de Salta le respondió con fuerza: “Desconoce el sistema republicano”, castigó desde Perfil. Lo mismo podría haberle dicho a Miguel Ángel Pichetto, el jefe del bloque de senadores que juntó los votos, coincidió en los hechos con CFK y obligó a Macri al veto.

Casualmente o no, Pichetto y Urtubey rompieron en los últimos días la alianza estratégica que parecían tener hacia 2019. Dos dirigentes del peronismo que se entusiasman con la posibilidad de que Tinelli se incorpore a la política le dijeron a Letra P que Marcelo y Miguel Angel tuvieron una reunión hace dos semanas, algo que fue desmentido al lado del señor gobernabilidad.


 

 

Como sea, el espacio que convoca al animador no parece ser el macrismo, como tampoco lo fue antes el kirchnerismo. Ya no lo promueve solo el veterano Eduardo Duhalde, el que lo fastidiaba cada vez que coincidía en promoverlo. El margen está definido y coincide con la zona por la que se mueven hoy dirigentes más jóvenes como Massa, Randazzo y un grupo de gobernadores que tienen terminal en Pichetto. Algo bastante diferente a lo que intentará en la ciudad su socio en el proyecto de San Lorenzo, Matías Lammens, egresado del Colegio Nacional Buenos Aires, con sensibilidad progresista y en busca de formatear un nuevo proyecto que ilusione a la centroizquierda. 

CRISIS Y OPORTUNIDAD. “La gente no tiene confianza en ningún dirigente, ni en la justicia ni en política ni en dirigentes deportivos”, le dijo Tinelli a Novaresio. “Como la política, lo más importante es tener la inteligencia emocional para entender los problemas de la gente, la necesidad de los más humildes”, agregó. No fueron tampoco declaraciones al pasar.

Aunque el animador se mueve sólo y, hasta donde se sabe, no contrató a nadie para que lo asesore, recibe algunas recomendaciones de consejeros recurrentes. Son los que le plantean que puede haber una oportunidad para un outsider en un marco de descrédito de la política que se renueva y acrecienta con las dificultades de la alianza Cambiemos. Aseguran que Tinelli está medido y a su altísimo nivel de popularidad se le suma una imagen positiva que crece a medida que las consultas se alejan de la Capital Federal y es muy buena en algunos bastiones del conurbano bonaerense.


 

 

En la tesis que circula en el peronismo “racional”, una candidatura de Tinelli sólo sería posible si los trastornos de la economía se profundizaran y Macri se encontrara en un callejón sin salida, con la necesidad de avanzar con un shock indigerible antes de que llegaran las elecciones. Sería en el marco de una Argentina federal y un esquema de concertación con base en el PJ, que le daría el plafón que hoy Marcelo no tiene ni está pensando en construir, por lo menos de cara a la aventura de 2019. Es temprano para todo, pero ya fantasean con esa hipótesis.

Pese a sus ganas indisimulables de participar en política, Tinelli todavía duda acerca del momento en que conviene profundizar sus apariciones televisivas. Letra P pudo saber que estuvo a punto de suspender su visita al programa de Novaresio después del cruce y la réplica lapidaria de Urtubey y había pensado, incluso, en no abundar demasiado en sus opiniones sobre el rumbo que toma el país con Macri presidente. No pudo o no quiso y lo castigaron con una artillería que le adelanta las dificultades que puede tener su nueva vocación. El conductor tiene pendiente una visita al programa de Mirtha Legrand, un ciclo al que fue una sola vez en los últimos cinco años y al que prometió volver ahora, con la excusa de su retorno a la pantalla de El Trece.


 

 

Mientras tanto, Showmatch regresará con algunas novedades, como la de recorrer la Argentina y hacer el programa en vivo en las provincias, con un marcado intento por potenciar su “perfil social”. El conductor habló en América 24 del trabajo que lleva adelante desde San Lorenzo y con la Iglesia en la villa del Bajo Flores. Además, de su vínculo con comunidades rurales e indígenas que están afectadas por la minería y se manifestó a favor de la igualdad entre hombres y mujeres que incluya no sólo la participación en su programa, sino también en los ingresos salariales. Lejos como todo, en su nueva etapa, hará lo posible por disipar las acusaciones de misoginia que desoyó durante años con los famosos cortes de pollera que hacían explotar el rating.  

Tinelli tiene otro atributo que contrasta con la Argentina de Macri y enamora en las buenas conciencias del peronismo: surgió de abajo.

Los más escépticos lo ven como un globo de ensayo. Dicen que Tinelli no existe políticamente y que sólo puede “ayudar a dañar” a un gobierno, como lo hizo con su ciclo pero no sólo - y por momentos- durante la era kirchnerista. Otros lo reducen a un nuevo ensayo surgido del laboratorio del Grupo Clarín, de apostar a un plan B, con un peronismo racional que necesita anabólicos para pelear en serio.

 

De Narváez lo tentó para ir por la presidencia en 2000. Después se convirtió en Alica-Alicate.

 

-Mirá, yo no sé si el Presidente termina o no termina, pero, como sea, para mí el país se va al carajo.

-Es posible.

-Entonces, éste es el momento para construir una alternativa. La gente quiere algo nuevo, otro liderazgo. Y estoy convencido de que vos podés llegar a ser presidente.

 

La charla entre Marcelo Tinelli y Francisco De Narváez fue en Barrio Parque en noviembre de 2000. El ex dueño de Casa Tía fue a ver al animador más popular de la televisión para ofrecerle que se convirtiera en su candidato, en el marco de la crisis de representación. Pero Tinelli respondió entonces con dos palabras: “Estás loco”. La anécdota, revelada por el mismo De Narváez en el libro “El o vos”, del periodista Andrés Fidanza, incluía poner a disposición 20 millones de dólares para que el creador de Showmatch se lanzara a la política.

Pasaron casi 18 años y el nombre de Marcelo Hugo vuelve a ser mencionado mientras Macri cae en picada en las encuestas, el FMI regresa con su auxilio y sus recetas y la economía camina hacia la recesión. En el medio, el empresario nacido en Colombia tuvo su cuarto de hora y llegó a la fama gracias a la invención de Alica-Alicate, fue y vino entre Macri, Massa y Daniel Scioli hasta refugiarse nuevamente en el sector privado.

Ya Tinelli no considera locos a los que se acercan para ofrecerle una candidatura.


 

 

A menos de un mes de su regreso a la televisión, la versión de un nuevo encuentro entre Tinelli y De Narváez, ahora con el neurocirujano Facundo Manes, reactivó las especulaciones sobre el destino político del hijo dilecto de Bolívar. El cónclave fue desmentido por Tinelli en la entrevista con Novaresio y por el propio Manes ante Letra P. Consultado para esta nota, De Narváez sólo dijo que prefiere no hacer declaraciones. Alguien hizo correr el rumor de una confluencia entre el trío de “enojados” con Macri, seguramente alguien dispuesto a invertir en nuevos proyectos políticos.

En el peronismo, todavía recuerdan el matrimonio frustrado entre Mauricio y Francisco, que sólo tuvo el éxito circunstancial del triunfo en la provincia de Buenos Aires en 2009. Las cartas manuscritas que iban y venían entre las mansiones de Barrio Parque, en las que el ex dueño de Casa Tïa hacía ofrecimientos y el hijo de Franco respondía en el mismo papel. Parte del anecdotario que nutre un intento persistente de sectores ligados al poder empresario en lucha contra el kirchnerismo y en busca de cambiar la “cultura política” argentina. La misión tuvo sus frutos finalmente y Macri fue tocado por la varita mágica. Sólo que ahora ese objetivo ambicioso también entra en zona de riesgo y se abre la cancha para nuevos experimentos.