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La tensión Carrió-Bullrich hace crujir la marquesina de los coprotagonistas

La agenda proselitista de Cambiemos tendrá, además de las tres cabezas de Macri, Vidal y Larreta, un cuarto mosquetero móvil. El plan vicepresidencial de La Piba que resiste Lilita. ¿Vuelve Marcos?
Por 10/02/2019 11:56

Aunque forma parte de uno de los debates irresueltos dentro de la Casa Rosada, el equipo de campaña electoral de Cambiemos ordenará su hoja de ruta proselitista bajo una definición operativa. Está basada en la “complementación” de los tres principales candidatos del PRO frente a dos escenarios: los territorios que buscarán retener en las próximas elecciones y los medios que elegirán para mostrarse. Con esa premisa, el presidente Mauricio Macri, la gobernadora María Eugenia Vidal y el jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta se intercalarán en los actos de campaña del oficialismo, con eje en la búsqueda de sus respectivas reelecciones. No estarán solos en esa misión. Contarán con una lista corta de “cuatro mosqueteros” integrada por la diputada y jefa de la Coalición Cívica, Elisa Carrió; la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y su par de Desarrollo Social y Salud, Carolina Stanley.

Esa escudería provisoria podría incluir al jefe de Gabinete, Marcos Peña, que concluiría con seis meses de bajo perfil y lo obligaría a combinar su exposición con su rol de coordinador de la campaña. También podrían ser de la partida el titular de la cartera de Interior, Rogelio Frigerio y el de Transporte, Guillermo Dietrich, aunque su perfil construido con obras de movilidad (como el Metrobús) se diluye ante el impacto negativo de los aumentos "escalonados", pero sin pausa, en el costo del boleto.

 

 

El rol de Stanley en los despliegues de marketing político apuntará a capitalizar el discurso oficial respecto a la "histórica" ayuda social que ejecuta. Su utilidad, estiman en la Casa Rosada, es clave durante la recesión y el incremento de la pobreza, que contradice en forma tajante la promesa electoral de 2015 de "pobreza cero". Un eventual buen desempeño también podría posicionarla en un lugar expectante, aunque la funcionaria ya hizo saber a sus íntimos que sólo aceptaría una candidatura a pedido del Presidente, pero que la idea no la convence.

Pero en ese cúmulo de acompañantes se contraponen ambiciones políticas que podrían poner en crisis la logística de ese armado, que se construirá al calor de inauguraciones y anuncios vinculados a la gestión. Es el caso del rol de Bullrich, que desde la semana pasada comenzó a sumar minutos en los medios y en las apariciones junto al Presidente para capitalizar el discurso de mano dura contra la delincuencia. Su entusiasmo para mostrarse como la principal referente del Gobierno en esa materia despertó sensibilidades en la Casa Rosada, que también son compartidas por Carrió: otra “mosquetera” y ex amiga y compañera de bancada de la ministra. 
 

 

“Patricia realmente cree que puede ser compañera de fórmula de Mauricio. No va solamente como acompañante, sino con esa certeza, por eso está tan hiperactiva”, explicó un funcionario de Cambiemos que combina sus horas entre la gestión y la pre campaña.

No es una lectura fortuita. También tiene como adherente a Carrió, que mantiene una relación distante con su ex amiga desde el año pasado y que ratificó sus críticas la semana pasada en un reportaje televisivo. “El problema de Patricia es que no puede parar, se cree (el presidente de Brasil, JairBolsonaro y nosotros no vamos a ser Bolsonaro. General prusiana no va a ser", disparó la chaqueña durante un reportaje concedido al canal de cable LN+

En Balcarce 50 interpretan la reedición de la novela de Carrió con Bullrich, porque “ella se opone abiertamente a que sea compañera de fórmula, pero difícilmente llegue a decirlo, porque sería un mensaje que condicionaría al Presidente”, confió una fuente que, al igual que en La Plata, ratifica que la socia menor de Cambiemos tiene una imagen positiva del 50% en la provincia de Buenos Aires, una performance similar a la que tiene Vidal.

 

 

Aunque Bullrich evita contestar los reveses discursivos de Carrió, la ministra tomó el guante en otro reportaje donde negó que estuviera pensando en alguna candidatura. "A nadie le gusta que un dirigente de la talla de Carrió diga lo que diga, pero no creo que lo que dice ella sea lo que está pasando. No hablo porque si ella quisiera hacerme sus comentarios me puede llamar por teléfono, venir al ministerio, puedo ir a su casa. Ahora, enterarme de lo que piensa ella por televisión no me parece", contestó.

El cruce despertó incomodidad en los operadores del equipo de campaña que encabeza Peña, aunque evaluaron que es preferible que “el debate suceda dentro de Cambiemos y no afuera”. A pesar de la lectura paliativa, el contrapunto entre ambas refleja las dificultades del oficialismo para aplicar la “complementación” que busca desarrollar Cambiemos para transmitir la idea del equipo.

Con un calendario electoral que recién comienza, parte de las especulaciones fueron desatadas a partir de una incógnita: quién acompañará a Macri como aspirante a vice. Cerca de Peña, y a partir de una insistencia del consultor ecuatoriano Jaime Durán Barba, ese lugar lo debe ocupar una mujer. El nombre posiblemente sea definido en base a la lectura de las demandas cuando haya comenzado la etapa más caliente de la campaña, pero su origen anticipará cómo continuará la convivencia del PRO con la UCR y la Coalición Cívica dentro de Cambiemos

 

 

“Una cosa es que debatan como voceras del Gobierno sobre temas divergentes. Estamos en pre campaña. El problema es controlar estas cosas cuando entremos en la etapa caliente de la campaña”, aseguró una fuente bonaerense que ratificó la estrategia inicial. Aunque “la sintonía fina no está definida” sobre la estética discursiva, el elenco inicial de “cuartos mosqueteros” ya fue delineado y su rol estará concentrado en cumplir con una máxima combinada: contener votantes ante la erosión generada por la crisis económica, recuperarlos en los distritos donde sea necesario y apuntar a incrementar las performances en las encuestas, con temas que permitan profundizar el escenario de “hiperpolarización” con la oposición que busca instalar el Gobierno.

La tensión Carrió-Bullrich hace crujir la marquesina de los coprotagonistas

La agenda proselitista de Cambiemos tendrá, además de las tres cabezas de Macri, Vidal y Larreta, un cuarto mosquetero móvil. El plan vicepresidencial de La Piba que resiste Lilita. ¿Vuelve Marcos?

Aunque forma parte de uno de los debates irresueltos dentro de la Casa Rosada, el equipo de campaña electoral de Cambiemos ordenará su hoja de ruta proselitista bajo una definición operativa. Está basada en la “complementación” de los tres principales candidatos del PRO frente a dos escenarios: los territorios que buscarán retener en las próximas elecciones y los medios que elegirán para mostrarse. Con esa premisa, el presidente Mauricio Macri, la gobernadora María Eugenia Vidal y el jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta se intercalarán en los actos de campaña del oficialismo, con eje en la búsqueda de sus respectivas reelecciones. No estarán solos en esa misión. Contarán con una lista corta de “cuatro mosqueteros” integrada por la diputada y jefa de la Coalición Cívica, Elisa Carrió; la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y su par de Desarrollo Social y Salud, Carolina Stanley.

Esa escudería provisoria podría incluir al jefe de Gabinete, Marcos Peña, que concluiría con seis meses de bajo perfil y lo obligaría a combinar su exposición con su rol de coordinador de la campaña. También podrían ser de la partida el titular de la cartera de Interior, Rogelio Frigerio y el de Transporte, Guillermo Dietrich, aunque su perfil construido con obras de movilidad (como el Metrobús) se diluye ante el impacto negativo de los aumentos "escalonados", pero sin pausa, en el costo del boleto.

 

 

El rol de Stanley en los despliegues de marketing político apuntará a capitalizar el discurso oficial respecto a la "histórica" ayuda social que ejecuta. Su utilidad, estiman en la Casa Rosada, es clave durante la recesión y el incremento de la pobreza, que contradice en forma tajante la promesa electoral de 2015 de "pobreza cero". Un eventual buen desempeño también podría posicionarla en un lugar expectante, aunque la funcionaria ya hizo saber a sus íntimos que sólo aceptaría una candidatura a pedido del Presidente, pero que la idea no la convence.

Pero en ese cúmulo de acompañantes se contraponen ambiciones políticas que podrían poner en crisis la logística de ese armado, que se construirá al calor de inauguraciones y anuncios vinculados a la gestión. Es el caso del rol de Bullrich, que desde la semana pasada comenzó a sumar minutos en los medios y en las apariciones junto al Presidente para capitalizar el discurso de mano dura contra la delincuencia. Su entusiasmo para mostrarse como la principal referente del Gobierno en esa materia despertó sensibilidades en la Casa Rosada, que también son compartidas por Carrió: otra “mosquetera” y ex amiga y compañera de bancada de la ministra. 
 

 

“Patricia realmente cree que puede ser compañera de fórmula de Mauricio. No va solamente como acompañante, sino con esa certeza, por eso está tan hiperactiva”, explicó un funcionario de Cambiemos que combina sus horas entre la gestión y la pre campaña.

No es una lectura fortuita. También tiene como adherente a Carrió, que mantiene una relación distante con su ex amiga desde el año pasado y que ratificó sus críticas la semana pasada en un reportaje televisivo. “El problema de Patricia es que no puede parar, se cree (el presidente de Brasil, JairBolsonaro y nosotros no vamos a ser Bolsonaro. General prusiana no va a ser", disparó la chaqueña durante un reportaje concedido al canal de cable LN+

En Balcarce 50 interpretan la reedición de la novela de Carrió con Bullrich, porque “ella se opone abiertamente a que sea compañera de fórmula, pero difícilmente llegue a decirlo, porque sería un mensaje que condicionaría al Presidente”, confió una fuente que, al igual que en La Plata, ratifica que la socia menor de Cambiemos tiene una imagen positiva del 50% en la provincia de Buenos Aires, una performance similar a la que tiene Vidal.

 

 

Aunque Bullrich evita contestar los reveses discursivos de Carrió, la ministra tomó el guante en otro reportaje donde negó que estuviera pensando en alguna candidatura. "A nadie le gusta que un dirigente de la talla de Carrió diga lo que diga, pero no creo que lo que dice ella sea lo que está pasando. No hablo porque si ella quisiera hacerme sus comentarios me puede llamar por teléfono, venir al ministerio, puedo ir a su casa. Ahora, enterarme de lo que piensa ella por televisión no me parece", contestó.

El cruce despertó incomodidad en los operadores del equipo de campaña que encabeza Peña, aunque evaluaron que es preferible que “el debate suceda dentro de Cambiemos y no afuera”. A pesar de la lectura paliativa, el contrapunto entre ambas refleja las dificultades del oficialismo para aplicar la “complementación” que busca desarrollar Cambiemos para transmitir la idea del equipo.

Con un calendario electoral que recién comienza, parte de las especulaciones fueron desatadas a partir de una incógnita: quién acompañará a Macri como aspirante a vice. Cerca de Peña, y a partir de una insistencia del consultor ecuatoriano Jaime Durán Barba, ese lugar lo debe ocupar una mujer. El nombre posiblemente sea definido en base a la lectura de las demandas cuando haya comenzado la etapa más caliente de la campaña, pero su origen anticipará cómo continuará la convivencia del PRO con la UCR y la Coalición Cívica dentro de Cambiemos

 

 

“Una cosa es que debatan como voceras del Gobierno sobre temas divergentes. Estamos en pre campaña. El problema es controlar estas cosas cuando entremos en la etapa caliente de la campaña”, aseguró una fuente bonaerense que ratificó la estrategia inicial. Aunque “la sintonía fina no está definida” sobre la estética discursiva, el elenco inicial de “cuartos mosqueteros” ya fue delineado y su rol estará concentrado en cumplir con una máxima combinada: contener votantes ante la erosión generada por la crisis económica, recuperarlos en los distritos donde sea necesario y apuntar a incrementar las performances en las encuestas, con temas que permitan profundizar el escenario de “hiperpolarización” con la oposición que busca instalar el Gobierno.