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Los argentinos, más pobres: solo se discute si cayeron a niveles de 2007 o 2011

El Producto per capita deja una certeza: el país va hacia atrás. Los economistas polemizan sobre el modo de medirlo. ¿Se puede salir de la crisis sin fin?
El Producto per capita deja una certeza: el país va hacia atrás. Los economistas polemizan sobre el modo de medirlo. ¿Se puede salir de la crisis sin fin?
Por 04/02/2019 13:36

Como suele suceder en estos tiempos, el economista Eduardo Levy Yeyati disparó la polémica con un tuit: “Al parecer, en 2019 tendremos el Producto per capita de 2007”, dijo.

Las respuestas y retuits de economistas y usuarios al ex director del programa Argentina 2030 no se demoraron, reflejando el impacto de un cálculo, entre otros posibles, sobre la medida del empobrecimiento de un país que, a más de tres años de gestión de Mauricio Macri,  no solo no termina de corregir su rumbo económico sino que, devaluación y recesión mediante, parece ir más hacia atrás que hacia adelante.

 

 

La medida usada por el fundador de la consultora Elypsis, decano de la Escuela de Gobierno de la Universidad Di Tella y profesor visitante de la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de la Universidad de Harvard surge de datos del Fondo Monetario Internacional (FMI). En efecto, según proyecta el organismo, la Argentina cerrará este año con un producto por habitante en dólares de 9.050, contra 10.670 de 2018 y 14.460 de 2017. En 2015, cuando Cristina Kirchner le entregó el mando (por decirlo de alguna manera) a Macri era de 14.900 dólares y en 2007, cuando aquella llegó al poder, de 9. 150.

Amílcar Collante, del Centro de Estudios Económicos del Sur (CeSur), le dijo a Letra P que “claramente se ve que la Argentina está con el mismo PBI desde hace doce años. En el medio, pasaron cosas, como diría el Presidente. ¿Cuáles? Una recesión en 2009 por factores sobre todo externos, y desde 2011 el serrucho cásico de los años pares. A eso hay que añadir el cepo hasta 2015, la devaluación y recesión de 2014 y 2016, año en el que además hubo un ajuste de tarifas, y la crisis de todo 2018, que también implicó devaluación del peso y recesión”.

 

 

 

“Como la población argentina aumenta alrededor del 1% anual, la economía está estancada, algo que podría prolongarse este año según sea el desempeño de la actividad. Mientras, otros países que hace 50 años tenían un Producto Bruto Interno (PBI) mucho menos, con un crecimiento tenue van dejando cada vez más atrás a la Argentina”, añadió Collante.

En efecto, para usar como referencia, Uruguay finalizará 2019, según el Fondo, con un PBI per capita de 17.870 dólares, Chile con 16.280 y Brasil con 9.160.

El economista Christian Buteler estimó en diálogo con Letra P que esa proyección del ingreso por habitante en dólares “es una muestra clara del empobrecimiento del país. De hecho, una devaluación como la que tuvimos el año pasado provoca eso, algo que se evidencia también en otros indicadores como el de pobreza o el desempleo”.

“Tal vez hacemos mucho foco en lo que ocurrió el año pasado, pero tenemos que recordar que 2016 también fue un año con una gran devaluación y una fuerte inflación. En tres años de gestión del actual Gobierno, tuvimos dos en los que el PBI cayó en la Argentina y con niveles de inflación muy fuertes”, reseñó.

Consultado para este artículo, el director de la consultora Eco Go Federico Furiase señaló que estamos ante “un problema estructural de una economía que alcanzó la restricción externa (ndr: escasez de divisas para financiar su crecimiento) y no pudo generar las condiciones de estabilidad macroeconómica ni un consenso político para llevar a cabo las reformas estructurales necesarias para mejorar la competitividad sistémica y crecer de forma sostenida por inversión y exportaciones”.

 

 

José Siaba Serrate puso el foco en otro aspecto del problema. “El boom que nos llevó al techo inicial fue una ‘trampa’, montada, paradójicamente, en una época de bonanza. Se gastó demasiado, se agrandó el sector público más allá de cualquier límite razonable y se obligó despues a aumentar la recaudación a toda costa, lo que no alcanza”, opinó ante la pregunta de este medio.

Hay varias formas de medir el ingreso per capita y para muchos economistas hacerlo en dólares, si bien facilita la comparación entre países, no es la más precisa.

El propio Levy Yeyati tuiteó más tarde: "Dos aclaraciones: 1) no creo que los datos desde 2007 puedan leerse como un ciclo, diría mejor que no crecemos hace 12 años (y que hace décadas que tenemos un problema de desarrollo interrumpido); 2) midiendo en pesos reales la historia es muy parecida".

 

 

Leandro Ziccarelli, coordinador del Observatorio Monetario-Financiero del CEPA (Centro de Economía Política Argentina), le explicó a Letra P que “efectivamente, la devaluación influyó mucho” para llegar a esa cifra. “En general es un dato muy estructural, que no tiene periodicidad y no dice nada sobre la distribución de ese ingreso”, siguió.

Según este economista, “en general se mira para series de largo plazo para ajustar el crecimiento por expansión demográfica, pero no mucho más, porque hace que uno ‘se coma’ (el efecto de) todas las devaluaciones”.

Miguel Kiguel, director ejecutivo de EconViews, señaló en respuesta a este portal que “el PBI en dólares depende, obviamente, de qué pasa con el dólar y no es muy útil como medida: cuando el dólar se dispara, el PBI cae, mientras que cuando se atrasa, sube. A mí me gusta más mirarlo en pesos constantes”.

¿Qué se observa, entonces, cambiando la lupa? “Lo preocupante es que el PBI de Argentina, en términos reales, hoy está en el mismo nivel de 2011. Es decir que no hemos crecido nada desde ese año, y de hecho el PBI per capita está en la actualidad por lo menos un 8% por debajo de aquel”, indicó el hombre de EconViews.

“La Argentina tiene desde 2011 un problema de crecimiento que coincide con la caída de los términos de intercambio, con la disminución del precio la soja y con el hecho de que el país empezó a tener grandes desequilibrios macroeconómicos, como el fiscal y el externo, y un riesgo país muy alto”, señaló Kiguel. “Si se logran corregir esos desbalances, hay muy buenas chances de entrar en un ciclo de crecimiento”, finalizó.