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"Por la economía, el Gobierno se ha erosionado más en las clases medias"

Según un trabajo de la Universidad de San Andrés, la imagen del Ejecutivo cayó fuerte en los sectores medios. El director del trabajo explica ese fenómeno por el impacto inflacionario y el dólar.
Por 26/12/2018 20:46

En vísperas de un año electoral clave para el futuro de Cambiemos, las encuestadoras comenzaron a aportar distintos contornos sobre el comportamiento del electorado. En el medio de los pronósticos, la última “Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública” que realizó la Universidad de San Andrés echa luz sobre un dato que obsesiona al Gobierno: la aprobación de la gestión del presidente Mauricio Macri en la clase media. El estudio, realizado sobre 1.015 casos entre el 23 de noviembre y el 6 de diciembre, revela que la aprobación de ese sector social bajó del 41% en octubre al 35% en diciembre. Una evolución totalmente distinta al crecimiento del 46% al 50% de aprobación en los consultados ABC1 y del 32 al 33% en los sectores bajos.

El doctor en ciencia política (UBA) Diego Reynoso es el director del estudio. En diálogo con Letra P, aseguró que Cambiemos ha llegado a su piso en diciembre, identifica a la situación económica como el debate más negativo para el oficialismo y pronostica que Cambiemos se encuentra ante la encrucijada de sustituir el malestar económico con el relato sobre la seguridad y el orden, en un marco de prioridades donde también podría consolidar su base antiperonista.  

 

BIO. Se graduó en 1994, con Diploma de Honor, como licenciado en Ciencia Política por la Universidad de Buenos Aires. Seis años después se doctoró en la sede mexicana de FLACSO y luego continuó con sus estudios de posgrado en la Universidad de Michigan, Estados Unidos. Desde 2012 es profesor titular de la Universidad de San Andrés y desde 2014 es investigador independiente del Conicet. 

 

La encuesta de la Universidad de San Andrés, segmentada por estrato social.

 

-Entre octubre y diciembre la encuesta muestra que la aprobación del Gobierno en la clase media cayó del 41% al 35%. ¿Por qué esa diferencia en ese segmento?

-No la llamaría una diferencia significativa estadísticamente hablando. Si tomamos en cuenta el margen de error de +/-3, el intervalo de confianza para que la diferencia sea significativa debería  ser de siete puntos. Si observamos la caída de 41 a 35, los valores están en el intervalo de confianza. De todos modos,  la tendencia indica que la imagen del Gobierno se ha erosionado más en las clases medias que en las altas y en las bajas. Y  esa tendencia está fuertemente asociada a lo económico, donde la inflación es lo que más repercutió.

"El efecto de la paridad del dólar tuvo un impacto terrible en los sectores medios, tanto en temas vinculados a las condiciones materiales como a las expectativas de las clases medias."

-¿Y se pueden identificar otros factores?

-Hubo otros, de orden más simbólico que material, como el G20, que tuvo un efecto positivo en los sectores altos en los últimos meses.  En los sectores más bajos el gobierno se cayó a mitad de año y ya no volvió a recuperar. De todas formas, el 35% de aprobación promedio es la resultante de muchos factores. Hay un efecto de compensación, donde se conjuga el “me puede ir mal en la economía, pero creo que en materia de seguridad están haciendo las cosas bien”, por ejemplo. Sin dudas la economía afecta a todos los sectores pero, para sintetizar, en los diferentes sectores segmentos hay otros factores que pueden compensar el mal desempeño como la seguridad o el G20 en los sectores medios y bajos, por poner un ejemplo.

-El estudio registra que la aprobación en la clase media era del 48% en junio, en julio bajó a 39%, en agosto a 37% y repuntó a 41% en octubre. ¿Cómo explica esa variación en el comportamiento de esa clase media?

-Desde la mitad de año en adelante el "efecto dólar" tuvo un impacto directo en la percepción de los sectores medios, tanto en temas vinculados a sus condiciones materiales de vida como a las expectativas de las clases medias. Lo cierto es que afectó mucho y la sensación de malestar fue y es muy grande, incluso en los sectores que de algún modo se beneficiaron, especialmente aquellos que tenían dólares. Para ellos, la percepción sobre la gestión de la economía sigue siendo igualmente mala.

-En la comparación del comportamiento entre octubre y diciembre, la clase media es el único segmento donde se cae la aprobación del Gobierno, frente al sector más alto y más bajo, donde la aprobación sube. ¿Es una caída estacional?

-Las oscilaciones en los segmentos medios es característica. Me parece que en parte hay cosas simbólicas, como la estabilización de la economía, que la acercan al gobierno y por otro lado está el costo real de vida, que la aleja. En el saldo general, es notable que el Gobierno cae durante todo este año, aunque en las últimas tres mediciones vemos que se estabilizó. Dentro de esa dinámica, vemos que el Gobierno tocó su piso.

-¿De qué depende que eso sea un piso u otro escalón de una tendencia declinante?

-Todo depende de la marcha de la economía y de cómo continúen otras variables menos duras para el año que viene. Por ejemplo: el G20 tuvo un impacto positivo al finalizar el año. Sin embargo,  no habrá G20 el año que viene. Eventos como éste tienen el efecto de esas bebidas azucaradas que los jóvenes toman a las 2 de la mañana. Los mantiene un ratito arriba, pero después tienen un bajón. Pero hay otras agendas de más largo plazo que pueden explotarse como la política de seguridad. Depende de la forma en que el Gobierno lo encuadre. Pero si se habla de economía, el Gobierno tiene un problema serio. Si no hablan de economía podrán capitalizar otras agendas. En términos de satisfacción y aprobación del Gobierno, creo que encontró su piso, compuesto por un núcleo duro de 20 puntos, a quienes se los puede considerar como “promotores”, que son aquellos que cuando hablan, hablan bien del Gobierno. Son los que "bancan" al gobierno. Son los que responden que están satisfechos. Por encima de ése núcleo duro, se agrega una capa más de 15 puntos, que son oficialistas pero, en cierta medida, realistas. Son aquellos que apoyan al Gobierno, pero no están de acuerdo con algunas de sus políticas y lo critican. Que pueden, probablemente, volver a votar a Cambiemos pero que pueden revisar su posición de acuerdo a la oferta electoral que enfrenten en 2019.

-¿Quiere decir que esa porción podría optar por otro candidato distinto a Cambiemos?

-En ese núcleo anda muy bien Roberto Lavagna, pero si le ofrecés a Cristina Fernández de Kirchner o a Agustín Rossi, probablemente se abroquelen en Cambiemos. Y eso tendría a Cambiemos en un 35%. Esas estimaciones no creo que bajen, salvo que suceda una hecatombe. Diciembre de este año ha evolucionado tranquilo en comparación con los potenciales diciembres de otro momento, pero estas estimaciones pueden crecer dependiendo del tema de discusión del año que viene, porque depende mucho de cómo oscila la agenda.

 

En términos de satisfacción y aprobación del Gobierno, éste es el piso, compuesto por un núcleo de 20 puntos, a quienes consideramos “promotores”, que son aquellos que bancan al Gobierno. Son los que están satisfechos. Sobre ése núcleo duro, hay una capa más de 15 puntos, que son oficialistas pero realistas. Son aquellos que apoyan al Gobierno, pero no están de acuerdo. Que pueden, probablemente, votar a Cambiemos, pero que pueden revisar su posición de acuerdo a la oferta electoral.

 

-¿Cómo podría jugar para el Gobierno una agudización de la polarización con el kirchnerismo?

-En la polarización se benefician, porque obligan a potenciales votantes a contenerse en Cambiemos y no fugarse. Pero si vamos a estar hablando de la economía, si hoy estuviéramos con ese debate, posiblemente los números finales sean adversos al gobierno. En la actualidad, segun los datos de nuestra encuesta mensual (ESPOP): el 28% votaría a Cambiemos y un 33% a la oposición. El dato es que hay un gran 40% que no se ha decidido, lo cual es lógico faltando 8 meses para las PASO. Por eso me hacen mucho ruido las encuestas donde aparecen pocos indecisos o donde se presentan resultados de balotaje muy pronunciados. Es un error metodológico y no creo que sea cierto que la opinión pública esté tan definida faltando 8 meses para la elección. Está demostrado que la gente define  sus votos a pocos días de las elecciones, con la oferta constituida. Ese universo de 40% de indecisos va a colapsar cuando se corporice la oferta.

 

La seguridad puede ser la política pública para los sectores medios y me refiero específicamente al orden.

 

-¿Cómo juegan las clases medias del conurbano en este proceso?

-Considero que hay diferentes clases medias en el conurbano. Yo las divido en tres conurbanos, aunque en la provincia este dividida en dos secciones electorales: la primera y tercera sección electoral. Prefiero dividirlas sociodemográficamente en norte, sur, y oeste. Creo que las clases altas y, algunos segmentos de las bajas. del norte están con Cambiemos. En la primera sección es muy difícil que las clases medias pivoteen en cualquiera de las graduaciones de peronismo. En el oeste, por el contrario, las clases medias del oeste no son tan cambiemitas como las clases medias del norte. En el sur está más parejo. No es estadísticamente fiable lo que te estoy diciendo, hay que hacer investigación más firme. Pero cuando cruzo datos me surgen estas hipotesis. A esta lectura agrego que en muchas provincias, (no en el Gran Buenos Aires) varía mucho la opinión cuando cortamos el sector medio por tipo de ocupación. Por ejemplo, una persona con el mismo nivel socioeconómico tiene opiniones diferentes dependiendo de si son empleados públicos o privados. Un investigador del CONICET que tienen un estándar de vida similar a un analista de datos de una consultora internacional, tiene opiniones políticas diferentes a este ultimo, en general.

"Hay un gran 40% que no se ha decidido, por eso me hacen mucho ruido las encuestas donde aparecen pocos indecisos o donde aparece un balotaje pronunciado. Es un error metodológico y no creo que sea cierto que la opinión pública está definida a nueve meses de la elección."

-¿Estamos ante un escenario de desencantados que no cambia?

-No, porque te diría que Cambiemos está más o menos en el mismo lugar que en las paso de 2015. El PRO sacó el 24% en las PASO de 2015. Todo Cambiemos, sumando (Ernesto) Sanz y (Elisa) Carrió, llegó al 32 o 34% en la primera vuelta. Lo que sumaron hacia al balotaje fue el antikirchnerismo. Estos últimos no estaban esperanzados con Cambiemos, quizás solo querían que se fueran los K. En esa línea veo que desde diciembre de 2015 a octubre de 2017, desde el Gobierno, crean una identidad Cambiemos – PRO y merman la identidad radical de Cambiemos. Desde ese lugar, En 2017 consolidaron un 40% a nivel nacional, que es fenomenal, pero no lo puedo comparar con el balotaje de 2015, porque ahí habían sumado todo.

-¿Cómo compara las expectativas de 2017 con la evolución que puedan tener en 2019?

-2017 es un año muy interesante. Cambiemos ganó por tres cosas: primero, un excelente timing con la opinión pública, pero también por dos cuestiones: la obra pública, porque el cemento en los barrios fue decisivo, y porque no tenían rival. En algunas provincias el peronismo se había partido hasta en tres partes. Eso los benefició, como en Salta. Con esto quiero decir que en muchos casos no ganaron por virtud, sino por defecto de sus adversarios. De cara a 2019 no creo que haya un desencantamiento de Cambiemos, que sigue consolidando un espacio como partido de centro derecha, algo que faltaba históricamente desde siempre y en especial desde 2001. Porque luego de esa crisis no hubo un centro derecha que tuviera representación. Eso favoreció los triunfos del kirchnerismo. Cambiemos rearticula ese espacio, por eso no sé si estamos ante un desencantamiento con Cambiemos. Quizás los que han mermado su respaldo son los que habían votado por el Frente Renovador en la primera vuelta de 2015. No creo que fueran a priori "cambiemitas", y no creo que desde el Gobierno le hayan fallado mucho. Por ahí a Cambiemos le falló a algún votante, pero al mismo tiempo compensa siendo una vía antiperonista electoralmente competitiva.

-Esta caída del Gobierno en la valoración de la clase media, ¿es reversible? ¿De qué depende?

-Especialmente en Cambiemos, creo que el vínculo con las clases medias es reversible. Creo que hay medidas que pueden sustituir las consecuencias de la política económica, pero los resultados para muchos sectores medios son muy malos, en sus ingresos, en su capacidad de consumo, en el valor de sus activos. Ante eso, creo que hay cosas que podrían sustituir su mal desempeño económico, como un gobierno con obra pública para los sectores medios, aunque no creo que eso suceda. La seguridad puede ser la política pública para los sectores medios, me refiero específicamente al orden. Ése puede ser el gancho, pero todo depende de hacia dónde quiere crecer el Gobierno. De eso depende la candidatura a la vicepresidencia. Si la apuesta es la seguridad, la candidata a vice es (la ministra de Seguridad Patricia) Bullrich. Si el Gobierno cree que hay otra política de sustitución del debate económico, como el antiperonismo de la clase media, entonces buscará en los sectores más bajos para erosionar al peronismo. En esa tensión la candidata es (la ministra de Salud y Desarrollo Social Carolina) Stanley. Entre ellas dos estará, posiblemente, la candidatura de Cambiemos a la vicepresidencia. Todo depende de lo que trate la elección. Es decir, de lo que quiera hablar el Gobierno y la oposición, en la elección. Obviamente, la restricción siempre es la realidad.