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El Gobierno analiza una partida especial para que Desarrollo Social pueda ampliar la ayuda alimentaria y, “si es necesario”, sumar bonos extraordinarios. Los movimientos de la crisis desde mayo.
Por 05/09/2018 18:31

El Gobierno prepara una ampliación presupuestaria para el nuevo Ministerio de Salud y Desarrollo Social, que quedará en manos de Carolina Stanley. La cifra extraordinaria posibilitará la extensión de los bonos extraordinarios de 1.200 y 1.500 pesos cada uno para los beneficiarios de asignaciones, que ya anunció el presidente Mauricio Macri en su último discurso grabado. También cumplirá otra función, considerada como “estratégica” dentro de la Casa Rosada: reforzar la ayuda alimentaria para las provincias que lo soliciten, a través de las seis áreas de articulación regional, que dependen del secretario de Articulación de Política Social, Carlos Pedrini, que reporta directamente a Stanley.

En Balcarce 50 confiaron la existencia, a través de Desarrollo Social, de un “mapa de riesgos y situaciones críticas” que se construye a partir de información proveniente de todo el país, donde la cartera planifica las prioridades de asistencia. Una señal de alarma, luego de la aceleración de la crisis, surgió la semana pasada ante los aumentos de precios de alimentos y las versiones sobre la “ausencia de precios” de los principales proveedores que podría desembocar en problemas de abastecimiento.

 

 

Esa preocupación derivó en un inusual comunicado enviado por la Presidencia el viernes pasado, donde la secretaría de Comunicación Pública difundió el cronograma de pagos de la Anses para las jubilaciones, pensiones, Asignación Universal por Hijo (AUH), sistema único de asignaciones familiares y seguro por desempleo para septiembre, octubre y noviembre. La información fue decidida por el Gobierno ante “un incremento de la incertidumbre”, para confirmar las fechas de pago de todos los beneficiarios de ayuda social y pensiones, explicó otro funcionario.

Sin embargo, la mesa de atención crítica que tiene Desarrollo Social funciona con una veintena de funcionarios que depende de la subsecretaría de Abordaje Territorial, en manos de Fernando Reggio. Bajo su órbita tiene una coordinación de planificación de Abordaje Integral, de Logística para Asistencia Alimentaria, de Logística para Ayudas Urgentes, una dirección Nacional de Emergencia, otra de Gestión y Asistencia Urgente, una tercera de Ayudas Urgentes, una cuarta de Asistencia Crítica y otras diez coordinaciones que incluyen una de Detección y Seguimiento de Necesidades Críticas, otra de Asistencia Social Directa y de Logística para Ayudas Urgentes.

Ese pelotón de funcionarios que dependen de Pedrini y Reggio coordinan los pedidos que llegan desde el interior, pero especialmente de la provincia de Buenos Aires, con una creciente demanda de refuerzos alimentarios desde hace meses, pero especialmente después de la crisis que comenzó en mayo, tras la primera corrida cambiaria.

Desde entonces, con el traslado a los precios, la ahora engordada cartera social nacional mantiene un esquema de “alerta” para la atención alimentaria. Ante las consultas de Letra P, fuentes vinculadas a la atención urgente confiaron que “la situación está bajo control”, pero confirmó el aumento de las demandas provenientes del interior.

ESQUEMA DE PALIATIVOS. La imputación de la ampliación presupuestaria de emergencia “será variable”, explicaron en Desarrollo Social. Un documento de la cartera de Stanley enumera una serie de medidas que serán aplicadas por esta inyección de fondos. Prevé inicialmente los dos aportes extraordinarios para todos los beneficiarios de AUH de 1200 pesos en septiembre y 1500 en diciembre, con la posibilidad de sumar otros similares en octubre y noviembre. Los planes sociales aumentarán en esas fechas a 5750 y 6000 pesos respectivamente, con un incremento cercano a los mil pesos para una cantidad aproximada de 400.000 personas, que también podrían recibir una ampliación. 

El refuerzo alimentario, que consumirá una gran parte de la nueva partida por el incremento de los precios, estará concentrado en 1228 comedores, con “unas de 350.000 raciones por día entre desayunos, almuerzos, meriendas y cenas”. El esquema sumará otras medidas, como la reactivación del programa “Precios Cuidados” pero no forma parte del presupuesto ampliado de Desarrollo Social y depende del tironeo del Gobierno con las cadenas de supermercados, sobre la restitución de un esquema que fue denostado por la misma administración de Cambiemos.

Otra fase de la contención gira en torno al programa el “Mercado en tu barrio”, que apuntará a la ampliación de ferias de alimentos frescos, especialmente en el Área Metropolitana que llegará a “4200 ferias en 60 municipios en 2018”. La otra punta estará en manos de la ANSeS, pero el mantenimiento de créditos “de hasta 80.000 pesos en 24, 48 o 60 cuotas” para jubilados y “de 6.500 pesos por hijo en 24 cuotas” para beneficiarios de la AUH.

De toda esa batería, el núcleo central estará puesto en la provisión de alimentos a los comedores. Una muestra de la densidad de la crisis social en ciernes, en un marco de recesión que podría superar los seis meses.