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El Presidente se reunió con emisarios del Departamento de Estado para movilizar lobby en la negociación con el FMI y los fondos de inversión. Guzmán dejó las primeras luces del rumbo económico.

Por 11/12/2019 20:12

La renegociación de la deuda se quedó con la centralidad del primer día del gobierno del Frente de Todos en la Casa Rosada. Mientras la nueva maquinaria administrativa todavía aceita motores para comenzar a andar, y sin anuncios concretos para las urgencias económicas, el foco de la jornada estuvo puesto en los anuncios que tuvo a su cargo, bien entrada la tarde, el ministro de Economía, Martín Guzmán, pocas horas después de la reunión privada que mantuvo el presidente Alberto Fernández con los enviados del Departamento de Estado de Estados Unidos, cuyo apoyo será central en la negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para resolver el problema de la deuda.

Fernández amaneció en la Quinta de Olivos, donde pasó el martes su primera noche como presidente. Tras el acto masivo en Plaza de Mayo, el primer mandatario se trasladó a la residencia oficial, donde cenó junto al jefe de Gabinete, Santiago Cafiero; el subsecretario general de la Presidencia, Miguel Cuberos; el jefe de asesores, Juan Manuel Olmos; y el embajador uruguayo en España, Francisco Bustillo.

El miércoles, ya en su primer día en funciones, puso a la economía en el centro de su atención. Como adelantó Letra P, al mediodía recibió en Casa Rosada al subsecretario interino del Departamento de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental estadounidense, Michael Kozak, con quien acordó crear “un sistema de consulta permanente para trabajar coordinadamente” entre Argentina y Estados Unidos. Según informó la Casa Rosada, el funcionario estadounidense le reiteró el “apoyo” de la Casa Blanca en la negociación con el FMI, que Trump le había manifestado por teléfono luego de su triunfo en las elecciones de octubre. Guzmán reveló más tarde que las negociaciones ya están en marcha desde hace semanas. 

 

Fernández con el representante de EE.UU., en Casa Rosada (Foto: prensa Alberto Fernández)

 

El encuentro con los representantes del Departamento de Estado había entrado en crisis después de que Maurice Claver–Carone, el enviado de Trump a la asunción de Fernández se fuera del país antes de lo pautado, molesto con el nuevo gobierno por la presencia de representantes de Nicolás Maduro y del ex presidente de Ecuador Rafael Correa, que no solo estuvo en el Congreso sino también, por la tarde, en la Casa Rosada en la jura de ministros. "Desafortunadamente, debido a unas invitaciones y a algunas sorpresas que recibimos al llegar, decidí no ir y me voy temprano. No voy a tener las reuniones de trabajo que tenía programadas para mañana”, le dijo Claver- Carone a Clarín.

Pese a la tensión, el almuerzo con Kozak quedó en pie. Fernández lo recibió en la Casa Rosada junto al canciller Felipe Solá, el secretario de Asuntos Estratégicos de la Presidencia de la Nación, Gustavo Béliz, y al futuro embajador en Estados Unidos, Jorge Argüello. La comitiva norteamericana se completó con el embajador en la Argentina, Edward Prado, el consejero político Chris Andino y la asesora Mariju Bofill. Kozak le trasladó a Fernández una invitación para el Gobierno a un evento que se celebrará en Washington el 17 de diciembre. El Presidente se comprometió a enviar una delegación oficial.

 

Fernández recibió al presidente de Cuba, Díaz Canel.

 

Horas antes, en el Salón Eva Perón, Fernández se había reunido con otra delegación extranjera que resulta urticante para Trump: la primera actividad oficial del día fue una reunión con el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, con quien habló sobre “la importancia de incrementar el intercambio de remedios y alimentos, con especial énfasis en medicamentos genéricos destinados a los adultos mayores” en el país. Después de ese encuentro, también junto a Solá, Fernández se trasladó a La Plata, donde participó junto a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner de la ceremonia de asunción del gobernador Axel Kicillof. Los acompañó el ministro del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro.

 

Fernández y Cristina estuvieron en la jura de Kicillof en La Plata.

 

Ya nuevamente en la Rosada, antes de partir rumbo a Santa Fe para acompañar en su jura al gobernador Omar Perotti, Fernández se reunió en privado con Cafiero, Guzmán, la vicejefa de Gabinete, Cecilia Todesca, y el ministro de Producción, Matías Kulfas, para terminar de cerrar el anuncio de Guzmán sobre la renegociación de la deuda, que incluye la creación de una unidad especial creada para ese fin. Así, el Presidente volvió a dejar en claro que, si bien el Gobierno tiene urgencias de gestión que atender, la prioridad absoluta está puesta en resolver el problema del endeudamiento, clave para ordenar la economía. 

 

 

Además, la Casa Rosada resolvió que enviará al Congreso las leyes que se tratarán en sesiones extraordinarias: emergencia económica, emergencia sanitaria, la creación del Consejo Federal Argentina Contra el Hambre, que el Presidente quiere poner rápido en funcionamiento, y la ley de solidaridad y reactivación productiva, que anunció Guzmán. La sesión se celebrará el miércoles 18, según acordó Fernández con el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, y la secretaria de Legal y Técnica, Vilma Ibarra. El Presidente pidió que la ley sea sancionada antes de fin de año. 

A los lineamientos generales trazados por Guzmán y el anuncio del envío de los proyectos al Congreso, que hizo Cafiero, se sumó por la mañana del miércoles la confirmación de que el Gobierno volverá a convocar a la paritaria nacional docente, que hizo el ministro de Educación, Nicolás Trotta.