Distanciados tras la dura derrota electoral en las primarias de agosto y visiblemente separados durante la campaña posterior, Mauricio Macri y María Eugenia Vidaltomarán caminos distintos en el cierre de la fase proselitista previa a los comicios del domingo próximo: el Presidente viajará con buena parte de la tropa nacional y parte de la Unión Cívica Radical (UCR) a Córdoba, mientras que la gobernadora se quedará en su distrito con la pata bonaerense del PRO.
Registrate para continuar leyendo y disfrutando de más contenidos de LETRA P.
Ambas decisiones contrastan totalmente con la foto que dejó Juntos por el Cambio en la antesala de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), cuando ambos se abrazaron, se emocionaron y se prodigaron elogios mutuos al calor de la militancia amarilla y bajo la mirada de los principales cuadros del Gobierno, que desfilaron desde distintos puntos del país para estar en ese cierre conjunto en el Centro Asturiano de Vicente López, una tradición del proselitismo PRO.
Macri y Vidal en Vicente López, durante el cierre de campaña de las PASO (FOTO: Clarín)
"No se pierdan a María Eugenia Vidal”, lanzó Macri en el acto previo a las PASO, entre las lágrimas de ella y flanqueado por toda la primera línea de Juntos por el Cambio: su compañero de fórmula, Miguel Ángel Pichetto; el jefe de Gabinete y de campaña, Marcos Peña; el primer candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires, Cristian Ritondo; el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y el anfitrión, el intendente de Vicente López, Jorge Macri.
"Gracias, María Eugenia", concluyó el Presidente esa tarde de agosto, para luego fundirse en un abrazo en el centro del escenario 360°, una postal de campaña, junto al proselitismo digital, que el Gobierno puso en segundo plano tras la derrota electoral por la recorrida de 30 ciudades en 30 días. Minutos antes, Macri lanzó un rosario de elogios a Vidal. "Voy a intentar describir en palabras el nivel de admiración, de respeto y de cariño que tengo por esta mujer", sostuvo y no pudo completar la frase, emocionado hasta las lágrimas mientras la platea PRO aplaudía.
Hace escasos dos meses la historia era otra y ni el dirigente más pesimista del oficialismo aventuraba que Alberto Fernández le sacaría más de 16 puntos de ventaja a Macri en las PASO ni que Axel Kicillof aventajaría por más de 17 a Vidal. Si bien antes de la votación de agosto los cortocircuitos entre la Casa Rosada y La Plata eran inocultables tras los fallidos intentos del desdoblamiento electoral y el Plan V, ese mal desempeño agravó las diferencias y el esfuerzo por sublimar internas resultó abandonado como nunca antes en cuatro años de gobierno de Cambiemos.
El distanciamiento implicó una disminución, pero no una suspensión de las recorridas y apariciones conjuntas. Como contó Letra P, los ánimos en el oficialismo estaban caldeados desde la misma noche del 11 de agosto, pero con el tiempo las internas debieron -forzadamente- sofocarse para que todos se concentraran en octubre. Bajo esa lógica y tras esfuerzos de varios interlocutores que buscaron tender puentes entre el Presidente y la gobernadora, Macri y Vidal compartieron actos de campaña en la provincia de Buenos Aires. Vidal aceptó, pero se limitó a acompañar el #SíSePuede Tour dentro de su territorio y resultaron infructuosos los esfuerzos para que participara en la jornada lanzamiento en Belgrano. En la misma línea de prudente distancia, estuvo en la "marcha del millón", rodeada de su equipo y entre la gente, pero lejos del escenario y del protagonismo que concentró el Presidente, que no la mencionó en su discurso.
El cierre de campaña de cara al 27-O, en cambio, los encontrará en lugares distintos. Macri estará el jueves junto a Pichetto en el Patio Olmos de la capital de Córdoba. En tanto, Vidal estará con Ritondo y los candidatos bonaerenses en el club Platense pasadas las 18