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En La Plata ya no niegan el Plan V

En la gobernación admiten que la reelección de Macri no es indiscutible. Vidal ordenó no hablar del tema. Temor por el desgaste, el avance de la oposición y la incertidumbre por la crisis económica.
Por 13/03/2019 18:58

De golpe, como una tormenta que irrumpe sin pronóstico, tomó vuelo en la gobernación bonaerense la posibilidad de ejecutar el Plan V: instalar a María Eugenia Vidal como candidata presidencial en reemplazo de Mauricio Macri. La variable, operada desde el Círculo Rojo e instalada en medios de alcance nacional y bonaerense, ya no es negada en los pasillos del edificio gubernamental de calle 6, en La Plata. Es decir, todo lo contrario a lo sucedido hasta hace semanas atrás, cuando la versión era negada rotundamente. El desgaste que produce la gestión, el avance de la oposición y la incertidumbre generada por la crisis económica que repercute en la figura presidencial completan el combo. En voz baja, la idea es promovida por el ala más peronista del gabinete provincial. La gobernadora, en tanto, ordenó no hablar del tema.

Todos los dirigentes con despacho en la gobernación negaban hasta hace días la posibilidad del cambio. Inclusive, la gobernadora mandó el mensaje en el discurso del 1 de marzo con el que dejó inaugurado el período de sesiones ordinarias en la legislatura. Dijo que no iba a usar a la provincia “como trampolín”.

 

 

Cautelosa y siempre alineada con el jefe de Estado, Vidal bajó una directiva clara: evitar el asunto y sostener la lógica de la subordinación. “Vamos a hacer lo que le convenga al Presidente”, repiten a coro y en on en su entorno. Sin embargo, en charlas de pasillo, ahora coinciden en que la reelección de Macri ya no es indiscutible.

Abona a la teoría “el desgaste de la función”. En el círculo íntimo de la mandataria entienden que ocho años al frente de la provincia más caliente del país solo puede sobrellevarse en una coyuntura privilegiada, algo que claramente no sucede. El panorama se complejiza con el acelerado desgaste que sufre la imagen del líder del espacio, al calor de la crisis económica que golpea fundamentalmente a la clase media. Hacer la carrera tradicional de ocho años para llegar a la presidencial de 2023 con un gobierno nacional al límite y una gestión bonaerense desgastada es un escenario posible pero peligroso.

CIFRAS. Los números enrarecen aún más el clima. Este miércoles, el ministro de Economía bonaerense, Hernán Lacunza, dio un parte de la situación financiera de la provincia durante la reunión de gabinete que se desarrolló en La Plata. Nada bien.

 

 

Los números inmediatos no son favorables. Registran un aumento de la deuda contraída y agravada por la suba del dólar en los últimos meses. La proyección esta minada de incertidumbre. No fue un balance positivo, aunque se evitó caer en frases fatales. A todos les quedó claro que el futuro de la provincia -y por ende de la elección- está atado a las decisiones del gobierno nacional, y este panorama es el que más preocupa al vidalismo.

Aunque de manera subterránea, se instala el Plan V como posibilidad favorable. Observan además los pasos del peronismo K y, puntualmente, el futuro electoral –por ahora incierto- de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Algunos, menos macristas y más territoriales, entienden que un armado amplio comandado por CFK y con una fórmula bonaerense bendecida por la senadora nacional puede resultar fatal para Cambiemos. Y en ese caso, la compañía de Macri, quien anunció una mayor presencia en la provincia durante la campaña, no parece ser la opción más conveniente.

Para muchos, la idea del Presidente de pegarse a Vidal durante la campaña no será algo fácil de concretar: su imagen se derrumbó en muchas regiones del conurbano, un ámbito donde los sectores sociales están más organizados y tienen mayor poder de lucha.

Para otros, la intención real de Macri es volver a sostener su campaña sobre los hombros de Vidal y su buena imagen. Y esta idea no lo obliga a incrementar las visitas por el territorio bonaerense sino a compartir campaña en otras jurisdicciones, lejos de los distritos donde el peronismo cosecha aceptación.

En La Plata ya no niegan el Plan V

En la gobernación admiten que la reelección de Macri no es indiscutible. Vidal ordenó no hablar del tema. Temor por el desgaste, el avance de la oposición y la incertidumbre por la crisis económica.

De golpe, como una tormenta que irrumpe sin pronóstico, tomó vuelo en la gobernación bonaerense la posibilidad de ejecutar el Plan V: instalar a María Eugenia Vidal como candidata presidencial en reemplazo de Mauricio Macri. La variable, operada desde el Círculo Rojo e instalada en medios de alcance nacional y bonaerense, ya no es negada en los pasillos del edificio gubernamental de calle 6, en La Plata. Es decir, todo lo contrario a lo sucedido hasta hace semanas atrás, cuando la versión era negada rotundamente. El desgaste que produce la gestión, el avance de la oposición y la incertidumbre generada por la crisis económica que repercute en la figura presidencial completan el combo. En voz baja, la idea es promovida por el ala más peronista del gabinete provincial. La gobernadora, en tanto, ordenó no hablar del tema.

Todos los dirigentes con despacho en la gobernación negaban hasta hace días la posibilidad del cambio. Inclusive, la gobernadora mandó el mensaje en el discurso del 1 de marzo con el que dejó inaugurado el período de sesiones ordinarias en la legislatura. Dijo que no iba a usar a la provincia “como trampolín”.

 

 

Cautelosa y siempre alineada con el jefe de Estado, Vidal bajó una directiva clara: evitar el asunto y sostener la lógica de la subordinación. “Vamos a hacer lo que le convenga al Presidente”, repiten a coro y en on en su entorno. Sin embargo, en charlas de pasillo, ahora coinciden en que la reelección de Macri ya no es indiscutible.

Abona a la teoría “el desgaste de la función”. En el círculo íntimo de la mandataria entienden que ocho años al frente de la provincia más caliente del país solo puede sobrellevarse en una coyuntura privilegiada, algo que claramente no sucede. El panorama se complejiza con el acelerado desgaste que sufre la imagen del líder del espacio, al calor de la crisis económica que golpea fundamentalmente a la clase media. Hacer la carrera tradicional de ocho años para llegar a la presidencial de 2023 con un gobierno nacional al límite y una gestión bonaerense desgastada es un escenario posible pero peligroso.

CIFRAS. Los números enrarecen aún más el clima. Este miércoles, el ministro de Economía bonaerense, Hernán Lacunza, dio un parte de la situación financiera de la provincia durante la reunión de gabinete que se desarrolló en La Plata. Nada bien.

 

 

Los números inmediatos no son favorables. Registran un aumento de la deuda contraída y agravada por la suba del dólar en los últimos meses. La proyección esta minada de incertidumbre. No fue un balance positivo, aunque se evitó caer en frases fatales. A todos les quedó claro que el futuro de la provincia -y por ende de la elección- está atado a las decisiones del gobierno nacional, y este panorama es el que más preocupa al vidalismo.

Aunque de manera subterránea, se instala el Plan V como posibilidad favorable. Observan además los pasos del peronismo K y, puntualmente, el futuro electoral –por ahora incierto- de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Algunos, menos macristas y más territoriales, entienden que un armado amplio comandado por CFK y con una fórmula bonaerense bendecida por la senadora nacional puede resultar fatal para Cambiemos. Y en ese caso, la compañía de Macri, quien anunció una mayor presencia en la provincia durante la campaña, no parece ser la opción más conveniente.

Para muchos, la idea del Presidente de pegarse a Vidal durante la campaña no será algo fácil de concretar: su imagen se derrumbó en muchas regiones del conurbano, un ámbito donde los sectores sociales están más organizados y tienen mayor poder de lucha.

Para otros, la intención real de Macri es volver a sostener su campaña sobre los hombros de Vidal y su buena imagen. Y esta idea no lo obliga a incrementar las visitas por el territorio bonaerense sino a compartir campaña en otras jurisdicciones, lejos de los distritos donde el peronismo cosecha aceptación.