X

Asociación de Empresarios Arrepentidos (AEA)

En la reunión de la entidad, Rocca, de Techint, confirmó que Betnaza entregó dinero al kirchnerismo para destrabar el pago de Sidor. Stornelli siguió sus dichos vía web. ¿Declara en la justicia?
En la reunión de la entidad, Rocca, de Techint, confirmó que Betnaza entregó dinero al kirchnerismo para destrabar el pago de Sidor. Stornelli siguió sus dichos vía web. ¿Declara en la justicia?
Por 16/08/2018 15:51

En el país hay tres CEOs fuertes, de esos que manejan poder real a través de los gobiernos de turno. Sus empresas son micro Estados paralelos. Los tres se sentaron hoy en el mismo panel que el presidente Mauricio Macri. De los tres, sólo uno no padece algún avatar del gobierno de Cambiemos. Héctor Magnetto, el CEO de Clarín, fortalecido por su único anhelo, la fusión con Telecom, caminó por los pasillos del Sheraton Retiro con el pecho inflado y a paso seguro. Recibió mimos y reverencias de la mayoría de sus colegas en la Asociación Empresaria Argentina (AEA). Es que hoy lo necesitan casi como el aire que respiran, por cobertura y vínculo. Los otros dos tienen problemas. Uno de ellos, el cordobés Luis Pagani, de Arcor, padece la pérdida de mercado interno y los siete años de exportaciones caídas. El otro, Paolo Rocca, jefe de Techint, venía celebrando el modelo casi como Magnetto, apalancado en Vaca Muerta y un negocio con el 90% fuera del país, hasta que lo arrastró la ola del cuadernogate.

Así, eligió sincerarse minutos después de que Macri partiera raudamente del evento que AEA organizó, a modo de encuentro anual. "Todos estaban bajo un ataque muy fuerte, entonces la retirada obligada que tuvimos que hacer en ese momento entre abril y diciembre de 2008 fue muy complicada y muy difícil porque tuvimos que hacer frente a un pedido de militarización de la empresa a restricciones de la expatriación de toda nuestra gente de Venezuela. En esta circunstancia por lo que entiendo, Luis Betnaza accedió a una exigencia del gobierno de aquel entonces de un apoyo. La salida de Venezuela ha sido un trauma enorme", explicó Rocca, confirmando que su mano derecha y dirigente de la UIA habría pagado coimas para que el gobierno de los Kirchner le gestionara el cobro por la expropiación de Sidor por parte de la Venezuela de Hugo Chávez.

De todos modos, jugó al fleje pero con algo de margen al decir que “creo que no hay duda que estuvimos fuera de todo esto (…) fuimos conscientes de lo que pasaba, sabíamos que las cosas no estaban bien, pero no fuimos cómplices ni partícipes".

 

 

Cuentan en el entorno del fiscal Carlos Stornelli que el encargado de investigar la causa de los cuadernos del chofer Oscar Centeno siguió por internet las palabras de Rocca. Lo hace por estos días con casi todas ponencias públicas de los CEOs. “Hay que ver si lo cita”, explicaron desde la fiscalía a Letra P. Quizás, él y el juez Claudio Bonadio se sorprendan. Rocca les habría comentado a varios de sus colegas que nunca estuvo “no a derecho”. Y que si se precisa su colaboración, estará a disposición. Este medio se comunicó con los voceros de Rocca para chequear las versiones, pero no hubo precisiones ni confirmaciones por parte de la compañía.

Se especuló incluso en un esquema parecido al que se acogió otro de los líderes de AEA, el constructor Aldo Roggio, el más reciente imputado colaborador. Para la cámara empresaria, la situación es compleja: también en el pelotón de complicados con la Justicia están Enrique Pescarmona, dueño de IMPSA y cuya mano derecha, Francisco Valenti, permanece detenido; y José Cartellone. Este último, también del rubro de los ladrillos, fue mencionado por el ex presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO), Carlos Wagner, como uno de los empresarios que, junto a IECSA, habrían pagado sobornos al kirchnerismo. “No tengo nada que ocultar”, comentó al pasar Cartellone, que no se privó de sentarse en el evento anual de AEA.  

En este contexto, a los CEOs de AEA los une un dilema: qué pasará judicialmente con ellos cuando se inicie el juicio oral. Es que en el tiroteo posterior a la investigación de Diego Cabot en La Nación, los empresarios se vieron superados por la circunstancia y empezaron a contar a mansalva, con diferentes estrategias, algunas muy dudosas. En este sentido, lo de Rocca quiebra la idea de dinero para la campaña, y les exige más claridad al resto de los que ya relataron que el dinero iba a financiar los períodos pre-eleccionarios del kirchnerismo.

Otro de los puntos que se llevaron los CEOs del encuentro de AEA es que, como sospechaban, Macri parece dispuesto a que la causa avance. Creen, sin embargo, que el Presidente tiene dos límites, que por ahora no aparecieron en los cuadernos pero que son historia en la patria contratista de los ladrillos.

Asociación de Empresarios Arrepentidos (AEA)

En la reunión de la entidad, Rocca, de Techint, confirmó que Betnaza entregó dinero al kirchnerismo para destrabar el pago de Sidor. Stornelli siguió sus dichos vía web. ¿Declara en la justicia?

En el país hay tres CEOs fuertes, de esos que manejan poder real a través de los gobiernos de turno. Sus empresas son micro Estados paralelos. Los tres se sentaron hoy en el mismo panel que el presidente Mauricio Macri. De los tres, sólo uno no padece algún avatar del gobierno de Cambiemos. Héctor Magnetto, el CEO de Clarín, fortalecido por su único anhelo, la fusión con Telecom, caminó por los pasillos del Sheraton Retiro con el pecho inflado y a paso seguro. Recibió mimos y reverencias de la mayoría de sus colegas en la Asociación Empresaria Argentina (AEA). Es que hoy lo necesitan casi como el aire que respiran, por cobertura y vínculo. Los otros dos tienen problemas. Uno de ellos, el cordobés Luis Pagani, de Arcor, padece la pérdida de mercado interno y los siete años de exportaciones caídas. El otro, Paolo Rocca, jefe de Techint, venía celebrando el modelo casi como Magnetto, apalancado en Vaca Muerta y un negocio con el 90% fuera del país, hasta que lo arrastró la ola del cuadernogate.

Así, eligió sincerarse minutos después de que Macri partiera raudamente del evento que AEA organizó, a modo de encuentro anual. "Todos estaban bajo un ataque muy fuerte, entonces la retirada obligada que tuvimos que hacer en ese momento entre abril y diciembre de 2008 fue muy complicada y muy difícil porque tuvimos que hacer frente a un pedido de militarización de la empresa a restricciones de la expatriación de toda nuestra gente de Venezuela. En esta circunstancia por lo que entiendo, Luis Betnaza accedió a una exigencia del gobierno de aquel entonces de un apoyo. La salida de Venezuela ha sido un trauma enorme", explicó Rocca, confirmando que su mano derecha y dirigente de la UIA habría pagado coimas para que el gobierno de los Kirchner le gestionara el cobro por la expropiación de Sidor por parte de la Venezuela de Hugo Chávez.

De todos modos, jugó al fleje pero con algo de margen al decir que “creo que no hay duda que estuvimos fuera de todo esto (…) fuimos conscientes de lo que pasaba, sabíamos que las cosas no estaban bien, pero no fuimos cómplices ni partícipes".

 

 

Cuentan en el entorno del fiscal Carlos Stornelli que el encargado de investigar la causa de los cuadernos del chofer Oscar Centeno siguió por internet las palabras de Rocca. Lo hace por estos días con casi todas ponencias públicas de los CEOs. “Hay que ver si lo cita”, explicaron desde la fiscalía a Letra P. Quizás, él y el juez Claudio Bonadio se sorprendan. Rocca les habría comentado a varios de sus colegas que nunca estuvo “no a derecho”. Y que si se precisa su colaboración, estará a disposición. Este medio se comunicó con los voceros de Rocca para chequear las versiones, pero no hubo precisiones ni confirmaciones por parte de la compañía.

Se especuló incluso en un esquema parecido al que se acogió otro de los líderes de AEA, el constructor Aldo Roggio, el más reciente imputado colaborador. Para la cámara empresaria, la situación es compleja: también en el pelotón de complicados con la Justicia están Enrique Pescarmona, dueño de IMPSA y cuya mano derecha, Francisco Valenti, permanece detenido; y José Cartellone. Este último, también del rubro de los ladrillos, fue mencionado por el ex presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO), Carlos Wagner, como uno de los empresarios que, junto a IECSA, habrían pagado sobornos al kirchnerismo. “No tengo nada que ocultar”, comentó al pasar Cartellone, que no se privó de sentarse en el evento anual de AEA.  

En este contexto, a los CEOs de AEA los une un dilema: qué pasará judicialmente con ellos cuando se inicie el juicio oral. Es que en el tiroteo posterior a la investigación de Diego Cabot en La Nación, los empresarios se vieron superados por la circunstancia y empezaron a contar a mansalva, con diferentes estrategias, algunas muy dudosas. En este sentido, lo de Rocca quiebra la idea de dinero para la campaña, y les exige más claridad al resto de los que ya relataron que el dinero iba a financiar los períodos pre-eleccionarios del kirchnerismo.

Otro de los puntos que se llevaron los CEOs del encuentro de AEA es que, como sospechaban, Macri parece dispuesto a que la causa avance. Creen, sin embargo, que el Presidente tiene dos límites, que por ahora no aparecieron en los cuadernos pero que son historia en la patria contratista de los ladrillos.