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El cumpleaños 72 del diario fue excusa para celebrar la mega fusión de Cablevisión y Telecom. Vista gorda PRO a la concentración récord a cambio de círculo rojo adicto y furiosa pirotecnia anti K.
Por 31/08/2017 16:13

Está de fiesta. En apenas 48 horas, cumplió 72 años como diario, comenzó a cotizar en la Bolsa con Cablevisión Holding (CVH), aprobó en asamblea de accionistas la fusión del gigante más grande de las historias de las telecomunicaciones en Argentina y puso a desfilar a medio gabinete por el foro empresario que orienta con las empresas más grandes del país.

Con la edad del peronismo y una historia de acumulación en torno a la política, el Grupo Clarín se mueve a un ritmo vertiginoso y vive el mejor momento en muchísimo tiempo. Por primera vez sin la presencia de Ernestina Herrera de Noble, la cúpula del holding disfrutó del aniversario del diario en un clima de algarabía indisimulable.

Los lobbystas del Grupo lo dicen con ironía: “Somos muy competitivos, queremos más. Vamos por todo”.

Se nota en los movimientos que esta semana mostraron a Hector Magnetto, José Aranda y Lucio Pagliaro en la animación de los festejos por el cumpleaños del diario y al CEO del Grupo en primera fila en el foro empresario “Financiando la inversión para el Desarrollo”, que motorizó Clarín en el Palacio Duhau.

 

Popes del diario, de fiesta. En el centro, Ricardo Kirschbaum y Ricardo Roa. Champán por los 72 años. (Foto: Clarín)

 

El dato más importante es sin dudas el avance de la fusión de Cablevisión con Telecom, cuestionada por los especialistas y defendida por el Gobierno. Como en los inicios del primer mandato presidencial de Cristina Fernández de Kirchner en el rubro del cable, Clarín obtuvo de Mauricio Macri la venia para una nueva fusión en el mundo de las telecomunicaciones, que le otorga un poder de fuego inédito, sin antecedentes de ningún tipo.

Desde las elecciones de 2015 hasta este miércoles –cuando CVH comenzó a cotizar por separado- las acciones del Grupo subieron más de un 300% en promedio. Valían 80 pesos en las PASO de 2015 y 268 hace dos días, el día previo a la división de las acciones de la compañía.

En su primer día en la Bolsa, la acción de Cablevisión pasó de 350 pesos a 420, un 21%. Incluso si se suman las dos acciones, aumentaron un 8% su valor en un día.

CAMBIEMOS. Con el presidente Macri en la Casa Rosada, los planetas se alinearon para el Grupo Clarín y para Magnetto, el CEO que hoy se muestra más activo que nunca.

El mayor conglomerado de medios de la Argentina, resultado de la fusión con Telecom, vale 11.000 millones de dólares, tiene 30 millones de clientes y es, por lejos, el principal jugador del mercado. Concentra el 42% de la telefonía fija, el 34% de la telefonía móvil, el 56% de las conexiones a internet por banda ancha fija, el 35% de conectividad móvil y el 40% de tv paga.

Los números que dibuja Clarín son otros: la nueva compañía tiene el 36 % del mercado de telecomunicaciones convergentes, una cifra comparable a la que tiene Telefónica en España.

Después de varios años de frío aparente con Fintech, del mexicano David Martínez –socio en Cablevisión y dueño de Telecom hasta el momento de la fusión-, en los últimos días operadores de Clarín y Telecom viajaron juntos a Estados Unidos para afianzar la operatoria.

Al lado de Magnetto, niegan que el presente se deba a la ofrenda inicial de Cambiemos. “Lo que hoy puede mostrar el Grupo se debe a la vocación obsesiva de Magnetto, que la puso cuando nadie la ponía y en el momento en que nos querían destruir”, dicen agrandados como hace mucho no se los escuchaba.

La cuenta que Clarín le mostró al Gobierno resultó convincente. En 2006, antes de la fusión que aprobó el kirchnerismo, Cablevisión y Multicanal invertían, en total, 70 millones de dólares por año y pasaron a invertir después 300 millones de dólares por año. En ese mismo período, las telefónicas –de buena sintonía con el kirchnerismo- deberían haber invertido 1.500 millones de dólares más en el mismo lapso para competir en banda ancha y red fija, además de red móvil.

 

El CEO de Clarín, Héctor Magnetto, comparte primera fila en AEA (corazón del Círculo Rojo) con el ministro de Finanzas, Luis Caputo, el miércoles.

 

LA CREMA DEL PODER. El otro dato de la semana muestra el crecimiento político de Clarín: el foro organizado por la Asociación Empresaria Argentina (AEA) en el Palacio Duhau Park Hyatt, al que asistió la plana mayor del Gobierno en el área económica. Salvo Nicolas Dujovne –aquel ex columnista de TN-, Luis Caputo, Federico Sturzenegger y Javier González Fraga disertaron ante una platea de empresarios en la que se destacaron Magnetto, Luis Pagani, Aldo Roggio, Eduardo Constantini, Cristiano Rattazzi y el ex kirchnerista Marcelo Mindlin. El optimismo, gran protagonista.

La jornada sirvió para evidenciar el respaldo del empresariado a Cambiemos y confirmar como interlocutores privilegiados del Gobierno a los dueños de empresas que durante el kirchnerismo oscilaban entre la indignación y la marginalidad política. Clarín y Techint en primer lugar.

Los poderosos miembros de AEA se dedicaron durante años a hacer reuniones sociales, difundir documentos con quejas y organizar el foro de convergencia. Claro, no incidían en las políticas ni en los negocios. Perdían la batalla con el G6, el grupo de presión que encolumnaba a la UIA, la Sociedad Rural, las cámaras de Comercio y Construcción y los bancos privados y la Bolsa de Comercio, de rol destacado en la última década larga.

Con el triunfo de Cambiemos, los magnates de AEA quedaron en una posición privilegiada que incluye otro movimiento nada menor: el desembarco en la Unión Industrial Argentina, que ahora preside el representante de Aceitera General Deheza Miguel Acevedo y hasta el año pasado el delegado de ARCOR Adrián Kaufman, ahora vicepresidente de la entidad. Como anticipó Letra P, en la nueva conducción de la UIA empiezan a tallar hombres que reportan a AEA. En primer lugar, el propio Acevedo, que fue secretario de la entidad, y después cuatro de sus vicepresidentes: Kaufman, Luis Betnaza, de Techint; el siempre locuaz Rattazzi y Eduardo Nougues, de Ledesma, la empresa de los Blaquier. Sólo por su inclinación sobre el mundo de los servicios, Clarín se mantiene hasta ahora al margen.

Ahora, los directivos de AEA no sólo organizan debates que cuentan con la presencia de altos dignatarios del Gobierno. Además, se reúnen una vez por mes en el Palacio Duhau con la comandancia del Gobierno: el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y uno de sus lugartenientes, Mario Quintana. Allí, según dicen en círculos empresarios, suelen dar el presente no sólo Magnetto, sino también Paolo Rocca y Julio César Saguier, de La Nación.

Los detractores que le quedan en el mundo de los hombres de negocios los emparentan con el viejo Consejo Empresario Argentino, que aplaudió las políticas de Carlos Menem.

 

Magnetto y los herederos Felipe y Marcela Noble Herrera. Homenaje a a Ernestina. (Foto: Clarín)

 

¿QUÉ NOS DIO MACRI? Como coincidieron en explicar los especialistas en medios Martín Becerra y Gustavo Fontanals, el Gobierno debería intervenir para limitar la fusión de Cablevisión y Telecom a través de la Comisión Nacional de la Defensa de la Competencia y el Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom). Pero va a ser difícil porque, como marca Becerra, el sistema político es, desde hace un año y medio, una fábrica de alegrías para el Grupo Clarín. Tienen entre 45 y 90 días para expedirse.

En la City estiman que –si no hay objeciones- la nueva empresa será la segunda más grande del país después de Tenaris y por encima de YPFMercado Libre.

Pese a que la fusión con Telecom los pone en un lugar de privilegio, desde Clarín afirman, sin ponerse colorados, que Macri no les regaló nada y que van a tener que poner mucha plata. “¿Qué nos dio Macri? Los accionistas de Clarín –Magnetto, Aranda, Pagliaro y los hijos de Noble- están poniendo 700 millones de dólares adicionales cash como parte del arreglo con Fintech para tener la primera minoría accionaria”, dicen.

“El nuevo conglomerado es el más fuerte, diversificado y completo grupo de comunicaciones que cuenta, además, con una participación dominante en el segmento de producción de contenidos informativos y de entretenimientos”, escribió Becerra.

Como respuesta a las concesiones del Gobierno, está la sostenida predica antikirchnerista de Clarín pero también las tapas neutras y positivas con las que el diario apuesta a que Cambiemos salga bien parado en situaciones por demás complicadas: esta semana, sin ir más lejos, después del mazazo de Donald Trump a Macri por el biodiesel y el caso de la desaparición de Santiago Maldonado.

 

 

Con una política agresiva de retiros voluntarios y el cobro de la suscripción on line que hasta ahora consiguió 35 mil voluntarios, Clarín busca achicar el déficit del diario, que fue el embrión del actual holding.

El costo de militar cada día un oficialismo elocuente no sólo se nota en las ventas del diario –dentro de una caída general- sino, además, en las mediciones de TN, que en julio y agosto, por primera vez, vio como C5N le disputa ¿y le gana? el liderazgo en la medición general del rating de los canales de noticias. Desde Clarín, responden que la señal que iba a desaparecer no perdió audiencia, aunque admiten que su rival creció mucho desde que Macri asumió la presidencia y la mayor parte de los medios kirchneristas se extinguieron. A salvo de cualquier altibajo, sin embargo, sigue Radio Mitre, que –con un antikirchnerismo irreductible- triplica en audiencia a sus inmediatas competidoras.

Por todo eso, y más allá de algunos contratiempos, Clarín está de fiesta. Otra vez en alza.

Qué fantástica fantástica esta fiesta: La Corpo, en su mejor momento

El cumpleaños 72 del diario fue excusa para celebrar la mega fusión de Cablevisión y Telecom. Vista gorda PRO a la concentración récord a cambio de círculo rojo adicto y furiosa pirotecnia anti K.

Está de fiesta. En apenas 48 horas, cumplió 72 años como diario, comenzó a cotizar en la Bolsa con Cablevisión Holding (CVH), aprobó en asamblea de accionistas la fusión del gigante más grande de las historias de las telecomunicaciones en Argentina y puso a desfilar a medio gabinete por el foro empresario que orienta con las empresas más grandes del país.

Con la edad del peronismo y una historia de acumulación en torno a la política, el Grupo Clarín se mueve a un ritmo vertiginoso y vive el mejor momento en muchísimo tiempo. Por primera vez sin la presencia de Ernestina Herrera de Noble, la cúpula del holding disfrutó del aniversario del diario en un clima de algarabía indisimulable.

Los lobbystas del Grupo lo dicen con ironía: “Somos muy competitivos, queremos más. Vamos por todo”.

Se nota en los movimientos que esta semana mostraron a Hector Magnetto, José Aranda y Lucio Pagliaro en la animación de los festejos por el cumpleaños del diario y al CEO del Grupo en primera fila en el foro empresario “Financiando la inversión para el Desarrollo”, que motorizó Clarín en el Palacio Duhau.

 

Popes del diario, de fiesta. En el centro, Ricardo Kirschbaum y Ricardo Roa. Champán por los 72 años. (Foto: Clarín)

 

El dato más importante es sin dudas el avance de la fusión de Cablevisión con Telecom, cuestionada por los especialistas y defendida por el Gobierno. Como en los inicios del primer mandato presidencial de Cristina Fernández de Kirchner en el rubro del cable, Clarín obtuvo de Mauricio Macri la venia para una nueva fusión en el mundo de las telecomunicaciones, que le otorga un poder de fuego inédito, sin antecedentes de ningún tipo.

Desde las elecciones de 2015 hasta este miércoles –cuando CVH comenzó a cotizar por separado- las acciones del Grupo subieron más de un 300% en promedio. Valían 80 pesos en las PASO de 2015 y 268 hace dos días, el día previo a la división de las acciones de la compañía.

En su primer día en la Bolsa, la acción de Cablevisión pasó de 350 pesos a 420, un 21%. Incluso si se suman las dos acciones, aumentaron un 8% su valor en un día.

CAMBIEMOS. Con el presidente Macri en la Casa Rosada, los planetas se alinearon para el Grupo Clarín y para Magnetto, el CEO que hoy se muestra más activo que nunca.

El mayor conglomerado de medios de la Argentina, resultado de la fusión con Telecom, vale 11.000 millones de dólares, tiene 30 millones de clientes y es, por lejos, el principal jugador del mercado. Concentra el 42% de la telefonía fija, el 34% de la telefonía móvil, el 56% de las conexiones a internet por banda ancha fija, el 35% de conectividad móvil y el 40% de tv paga.

Los números que dibuja Clarín son otros: la nueva compañía tiene el 36 % del mercado de telecomunicaciones convergentes, una cifra comparable a la que tiene Telefónica en España.

Después de varios años de frío aparente con Fintech, del mexicano David Martínez –socio en Cablevisión y dueño de Telecom hasta el momento de la fusión-, en los últimos días operadores de Clarín y Telecom viajaron juntos a Estados Unidos para afianzar la operatoria.

Al lado de Magnetto, niegan que el presente se deba a la ofrenda inicial de Cambiemos. “Lo que hoy puede mostrar el Grupo se debe a la vocación obsesiva de Magnetto, que la puso cuando nadie la ponía y en el momento en que nos querían destruir”, dicen agrandados como hace mucho no se los escuchaba.

La cuenta que Clarín le mostró al Gobierno resultó convincente. En 2006, antes de la fusión que aprobó el kirchnerismo, Cablevisión y Multicanal invertían, en total, 70 millones de dólares por año y pasaron a invertir después 300 millones de dólares por año. En ese mismo período, las telefónicas –de buena sintonía con el kirchnerismo- deberían haber invertido 1.500 millones de dólares más en el mismo lapso para competir en banda ancha y red fija, además de red móvil.

 

El CEO de Clarín, Héctor Magnetto, comparte primera fila en AEA (corazón del Círculo Rojo) con el ministro de Finanzas, Luis Caputo, el miércoles.

 

LA CREMA DEL PODER. El otro dato de la semana muestra el crecimiento político de Clarín: el foro organizado por la Asociación Empresaria Argentina (AEA) en el Palacio Duhau Park Hyatt, al que asistió la plana mayor del Gobierno en el área económica. Salvo Nicolas Dujovne –aquel ex columnista de TN-, Luis Caputo, Federico Sturzenegger y Javier González Fraga disertaron ante una platea de empresarios en la que se destacaron Magnetto, Luis Pagani, Aldo Roggio, Eduardo Constantini, Cristiano Rattazzi y el ex kirchnerista Marcelo Mindlin. El optimismo, gran protagonista.

La jornada sirvió para evidenciar el respaldo del empresariado a Cambiemos y confirmar como interlocutores privilegiados del Gobierno a los dueños de empresas que durante el kirchnerismo oscilaban entre la indignación y la marginalidad política. Clarín y Techint en primer lugar.

Los poderosos miembros de AEA se dedicaron durante años a hacer reuniones sociales, difundir documentos con quejas y organizar el foro de convergencia. Claro, no incidían en las políticas ni en los negocios. Perdían la batalla con el G6, el grupo de presión que encolumnaba a la UIA, la Sociedad Rural, las cámaras de Comercio y Construcción y los bancos privados y la Bolsa de Comercio, de rol destacado en la última década larga.

Con el triunfo de Cambiemos, los magnates de AEA quedaron en una posición privilegiada que incluye otro movimiento nada menor: el desembarco en la Unión Industrial Argentina, que ahora preside el representante de Aceitera General Deheza Miguel Acevedo y hasta el año pasado el delegado de ARCOR Adrián Kaufman, ahora vicepresidente de la entidad. Como anticipó Letra P, en la nueva conducción de la UIA empiezan a tallar hombres que reportan a AEA. En primer lugar, el propio Acevedo, que fue secretario de la entidad, y después cuatro de sus vicepresidentes: Kaufman, Luis Betnaza, de Techint; el siempre locuaz Rattazzi y Eduardo Nougues, de Ledesma, la empresa de los Blaquier. Sólo por su inclinación sobre el mundo de los servicios, Clarín se mantiene hasta ahora al margen.

Ahora, los directivos de AEA no sólo organizan debates que cuentan con la presencia de altos dignatarios del Gobierno. Además, se reúnen una vez por mes en el Palacio Duhau con la comandancia del Gobierno: el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y uno de sus lugartenientes, Mario Quintana. Allí, según dicen en círculos empresarios, suelen dar el presente no sólo Magnetto, sino también Paolo Rocca y Julio César Saguier, de La Nación.

Los detractores que le quedan en el mundo de los hombres de negocios los emparentan con el viejo Consejo Empresario Argentino, que aplaudió las políticas de Carlos Menem.

 

Magnetto y los herederos Felipe y Marcela Noble Herrera. Homenaje a a Ernestina. (Foto: Clarín)

 

¿QUÉ NOS DIO MACRI? Como coincidieron en explicar los especialistas en medios Martín Becerra y Gustavo Fontanals, el Gobierno debería intervenir para limitar la fusión de Cablevisión y Telecom a través de la Comisión Nacional de la Defensa de la Competencia y el Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom). Pero va a ser difícil porque, como marca Becerra, el sistema político es, desde hace un año y medio, una fábrica de alegrías para el Grupo Clarín. Tienen entre 45 y 90 días para expedirse.

En la City estiman que –si no hay objeciones- la nueva empresa será la segunda más grande del país después de Tenaris y por encima de YPFMercado Libre.

Pese a que la fusión con Telecom los pone en un lugar de privilegio, desde Clarín afirman, sin ponerse colorados, que Macri no les regaló nada y que van a tener que poner mucha plata. “¿Qué nos dio Macri? Los accionistas de Clarín –Magnetto, Aranda, Pagliaro y los hijos de Noble- están poniendo 700 millones de dólares adicionales cash como parte del arreglo con Fintech para tener la primera minoría accionaria”, dicen.

“El nuevo conglomerado es el más fuerte, diversificado y completo grupo de comunicaciones que cuenta, además, con una participación dominante en el segmento de producción de contenidos informativos y de entretenimientos”, escribió Becerra.

Como respuesta a las concesiones del Gobierno, está la sostenida predica antikirchnerista de Clarín pero también las tapas neutras y positivas con las que el diario apuesta a que Cambiemos salga bien parado en situaciones por demás complicadas: esta semana, sin ir más lejos, después del mazazo de Donald Trump a Macri por el biodiesel y el caso de la desaparición de Santiago Maldonado.

 

 

Con una política agresiva de retiros voluntarios y el cobro de la suscripción on line que hasta ahora consiguió 35 mil voluntarios, Clarín busca achicar el déficit del diario, que fue el embrión del actual holding.

El costo de militar cada día un oficialismo elocuente no sólo se nota en las ventas del diario –dentro de una caída general- sino, además, en las mediciones de TN, que en julio y agosto, por primera vez, vio como C5N le disputa ¿y le gana? el liderazgo en la medición general del rating de los canales de noticias. Desde Clarín, responden que la señal que iba a desaparecer no perdió audiencia, aunque admiten que su rival creció mucho desde que Macri asumió la presidencia y la mayor parte de los medios kirchneristas se extinguieron. A salvo de cualquier altibajo, sin embargo, sigue Radio Mitre, que –con un antikirchnerismo irreductible- triplica en audiencia a sus inmediatas competidoras.

Por todo eso, y más allá de algunos contratiempos, Clarín está de fiesta. Otra vez en alza.