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El Círculo Rojo considera “grave” la detención de CEOS por coimas K, pero espera por “pruebas”. El eje Cámara de la Construcción y el temor de la Rosada por IECSA y Nicky Caputo.
Por 01/08/2018 19:04

Las detenciones que ordenó el juez Claudio Bonadío sobre funcionarios K -en la mega causa de “los cuadernos” del chofer de la mano derecha de Julio De Vido- golpeó fuerte en todo el arco político y en el establishment. Nunca antes en las causas de corrupción vinculadas a la administración Kirchner se sacudió tanto el avispero como esta vez. La razón de peso, además de una evidencia sustanciosa, es que la historia representa el primer golpe completo al esquema de coimas entre Estado y privados con captura de pesos pesados del Círculo Rojo, esos sectores que están investigados por haber sido la contraparte en los presuntos delitos. “Se vio que el tango se baila de a dos”, confesó a Letra P una fuente del Gobierno, una conclusión peligrosa si se observan los nexos de los detenidos con las administraciones de turno.

 

Carlos Wagner, de ESUCO y ex presidente de la CAMARCO, junto a Cristina Fernández. 

 

Entre los CEOs detenidos hay un nombre emblemático que hasta el momento era un intocable dentro de un pelotón de intocables. Armando Losón, jefe del grupo constructor y energético Albanesi. Nada indicaba que fuera a caer en la razzia de Bonadío y el fiscal Carlos Stornelli: Losón llevó adelante negocios energéticos con el kirchnerismo de Néstor y Cristina Fernández. Y siguió en la misma línea con Cambiemos. Si se observan las grandes licitaciones de centrales energéticas, hubo casi un reparto en partes iguales entre Losón, Marcelo Mindlin y Nicolás “Nicky” Caputo, el hermano de la vida del primer mandatario.

Losón cultivó siempre un perfil bajo y hasta supo hacer negocios energéticos en la Venezuela de Hugo Chávez. En una entrevista con el diario La Nación, el ejecutivo negó incluso que Argentina fuera camino a una chavización. “De ninguna manera. Nosotros hemos estado cinco años en Venezuela y es otra cosa. La Argentina está en otras condiciones. Tenemos un potencial increíble, una sociedad que acepta los mandatos, a pesar de los sobresaltos de un gobierno, y un campo que hay que recorrerlo para ver lo que es y de lo que se trata. Terminar como Venezuela es imposible. Tengamos el gobierno que tengamos”, expresó.

 

Losón, junto al ex ministro Aranguren. 

 

Ya en mayo del año pasado, por pedido del fiscal Federico Delgado, el juez Daniel Rafecas ordenó allanar las oficinas de Albanesi en el marco de sospechas por coimas en la causa Odebrecht. “Es un tipo prudente, me llama la atención”, dijo un CEO que compartió horas de trabajo con Losón. La mayoría de establishment, que atendió poco el teléfono en la jornada, asume que el escándalo que desató la investigación de Diego Cabot en La Nación es “grave”, pero piden “esperar” a ver “qué se puede probar”.

Losón fue directivo de la entidad que parió a buena parte de los investigados en la causa de los cuadernos K: la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO). De esa casa también aparece su presidente durante el kirchnerismo, Carlos Wagner. Es el nombre que hace tiempo venía mencionándose como posible detención. Hoy pesa sobre él un pedido de captura. Su empresa es ESUCO, una de las grandes ganadoras de las licitaciones de los años K.

No es casual que el escándalo que inició la confesión del chofer del segundo de De Vido, Roberto Baratta, sea considerada por los especialistas como el inicio de un Lava Jato criollo. Otro de los detenidos es Javier Sánchez Caballero, ex directivo de IECSA, la firma que supo ser de Ángelo Calcaterra, primo de Macri, y que fue vendida en 2017 a Mindlin.

Encontrado por la policía en el barrio La Isla, del country Nordelta, Sánchez Caballero apareció en mails cruzados con Odebrecht, también sospechado de coimas. Junto a la italiana Ghella y Odebrecht, IECSA conformaba una UTE que peleó por el soterramiento del tren Sarmiento. Fue Sánchez Caballero -que viene con vínculos con los Macri desde los años de SOCMA- el hombre de la transición entre Calcaterra y Mindlin. Fue, de hecho, el que trabajó en el traspaso ayudando a Hernán Mindlin. “Fui completamente ajeno a cualquier tipo de soborno”, le dijo el ex IECSA al periodista Hugo Alconada Mon, en una entrevista con La Nación.

Otro hombre de los ladrillos detenido fue Gerardo Ferreyra, el titular de Electroingeniería, la constructora que tenía una de las obras postergadas más importantes del país: las represas sobre el río Santa Cruz. Propietario de medios de comunicación como el canal 360 TV y Radio Del Plata, el cordobés supo tener mucha llegada al cristinismo por su afinidad con Carlos “Chino” Zannini. Compartieron con el ex candidato a vicepresidente los años de militancia en el partido Comunista y luego en el peronismo. Con el macrismo, su empresa cayó en desgracia: en el marco de la renegociación y blanqueo de los negocios turbios de años de la CAMARCO, el Gobierno lo relegó por su militancia pública contra Cambiemos y a favor del gobierno anterior. La crisis de su grupo lo llevó incluso a casi declarar en quiebra a los medios. Hoy atraviesa conflictos diarios en Del Plata, donde los empleados cobran en cuotas y otros fueron despedidos.

Francisco Valenti, de Industrias Pescarmona, está fuera del país y será detenido cuando regrese. Es otro de los que figura en los cuadernos de Oscar Centeno, el chofer de Baratta. Valenti fue confirmado en mayo de este año como miembro del directorio de la firma IMPSA, rescatada por el Estado luego de una crisis de magnitudes que la puso al borde de la quiebra. Valenti, como Ferreyra, era un habitué de las giras de De Vido por Asia para conseguir inversores para las centrales patagónicas. En los cuadernos, se mencionan reuniones de Valenti con funcionarios de Planificación en el subsuelo de un hotel céntrico.

 

Ferreyra, de Electroingeniería, junto al ex ministro De Vido

 

Juan Carlos Goycochea presidió la española Isolux hasta su despido, en marzo 2017. También está apuntado por el chofer delator, que declarará en las próximas horas como arrepentido. El hombre en cuestión fue corrido por orden de casa matriz, vinculado a sospechas en torno a las obras de la usina de Río Turbio. Por su parte, también se señaló a Claudio Glazman, empresario inmobiliario, titular del grupo MCK del Plata S.A. y accionista de Premium Apartments S.A., Glator S.A., Emprendimientos Las Barrancas S.A., Emprendimientos de La Imprenta S.A. y Niceto Vega 5765 S.A.

Entre los empresarios aguardan, en este contexto, el detalle del cuaderno gate. En este contexto, volvió a quedar sobre la mesa la conexión del “ladrillo”. Es importante la cantidad de apuntados que provienen de la CAMARCO. De hecho, en la entidad, no son pocos los que empezaron hace unos meses a pedir cambios radicales en la cúpula. Es que los dirigentes actuales son, en su mayoría, los mismos que negociaban directamente con el Ministerio de Planificación que conducía De Vido.

En el oficialismo hay calma y cautela. Y preocupación porque el caso derive en una lupa sobre Calcaterra y hasta el propio Caputo, dados los cruces societarios y de obras entre las empresas.