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Traición a la Patria contratista

Embarrados, con acciones en picada, los CEOs están furiosos con el gobierno de los CEOs. La fábrica de arrepentidos y víctimas Bonadio & Stornelli. La coronita de Techint. Las predicciones del ángel.
Por 08/08/2018 17:37

Podrían agradecer que están libres, pero se declaran furiosos. No estaban acostumbrados a ser protagonistas en Comodoro Py, ser asociados con la corrupción kirchnerista con nombre y apellido, ser citados a tribunales y, mucho menos, a dormir en una dependencia policial. Aunque la mayoría logró negociar su libertad con el juez federal Claudio Bonadio, los ejecutivos de las compañías de energía que figuraban en los cuadernos de Oscar Centeno dejan trascender que la están pasando mal con el gobierno de los CEOs.

Caen las acciones de los que cotizan en Bolsa, queda afectada la imagen de la Patria contratista y se frenan los proyectos de inversión, en especial, la gran apuesta de la Participación Pública Privada, con la que el Gobierno esperaba compensar el ajuste en la obra pública. Se discute hasta qué punto puede afectar Centeno la recesión que ya pega en la economía.

La noticia de que el primo del presidente argentino admite el pago de coimas durante el kirchnerismo ya ronda las redacciones de los principales diarios del mundo. No es el mejor clima para los negocios y en el Círculo Rojo asoma un fastidio recurrente con el Gobierno.

Los empresarios que fueron citados a declarar comprobaron que la letra del ex suboficial del Ejército no es lo único que los incrimina. También hay fotos y videos, propios de un informe de inteligencia, que los exhiben en una causa de la que la única y sencilla forma de zafar es declararse arrepentidos. Bonadio y el fiscal Carlos Stornelli usan todo como argumento irrefutable.

 

 

EL TREN DEL ARREPENTIDO. “Alguna vez habrá pasado ese auto por acá”. La frase, de uno de los directivos más importantes del país, muestra la estrategia de la Patria contratista ante los cuadernos que registran el recorrido interminable del Toyota Corolla que manejaba Centeno. Resignarse a las evidencias que tiene el juzgado, pero presentarse como víctimas de la extorsión kirchnerista. Con origen y cultura en el sector privado, el gobierno de Macri razona igual. Pero no alcanza y los empresarios no se conforman con la visión que la Casa Rosada filtra en los medios amigos: pretenden estar a salvo y no sometidos a un fuego que los ataca sin previo aviso, mientras el oficialismo endiosa al mercado desde el discurso. Reclaman coherencia, previsibilidad, reglas claras; lo de siempre, lo que prometió el hijo de Franco. 

La expectativa está hoy en la situación de Rodolfo Poblete, uno de los pocos que sigue tras las rejas. Gerente de la concesionaria Emepa, la mano derecha del empresario de origen radical Gabriel Romero se negó a declarar como arrepentido, tal como le sugerían desde el juzgado de Bonadio. Ligado a la UCR, Romero atravesó sin dramas la era kirchnerista y tiene una historia antigua: llegó a poner su casa para las reuniones del Pacto de Olivos y la reforma de la Constitución que habilitó la reelección de Carlos Menem. Mientras Elisa Carrió lo señala como blanco desde Twitter, cerca del dueño de la Hidrovía, Ferrovías y el ferrocarril Urquiza, afirman que no va a dejar sólo a Poblete, el ejecutivo que hoy está preso.

 

 

Con la estrategia de admitir su responsabilidad en los “aportes de campaña”, presentarse como víctimas de la presión del gobierno y negar coimas, Angelo Calcaterra zafó de la cárcel y salvó a su mano derecha, Javier Sanchez Caballero. La misma senda eligieron Juan Carlos De Goycoechea, de Isolux, y el histórico de Techint Héctor Zabaleta. Como publicó la periodista Emilia Delfino en el diario Perfil, Zabaleta ya tiene varias causas en la justicia: la primera fue el caso Skanska y la más estruendosa, una denuncia en Italia contra Techint que lo involucra.

 

 

La oferta de Bonadio y Stornelli era tentadora: trocar los seis años de cárcel que les corresponderían a los responsables de “exacciones ilegales” en una curiosa categoría de imputado colaborador sin consecuencias. El mensaje era claro: el tren del arrepentido, según le dijo a Letra P un hombre de confianza de uno de los detenidos, pasa una sola vez. No hubo mucho para evaluar. Los seis empresarios que estuvieron detenidos el fin de semana en la división de Drogas Peligrosas de la Policía Federal, en Belgrano 1600, expandieron relatos sobre un calvario que les resultó insoportable, puro contraste con la vida en los countries, las montañas, el golf y los viajes al exterior.

En la defensa de los directivos redimidos por Bonadio, actuó el estudio de abogados Landaburu, Feder, Carrió, Mayer & Rosental, uno de los más destacados del establishment, que representa históricamente al clan Macri. Igual que al Presidente en la causa Panamá Papers, Ricardo Rosental defiende a Calcaterra y a Sánchez Caballero, mientras Javier Landaburu patrocina a De Goycochea, que además es abogado.

En busca de evitar el falso testimonio, Alejandro Ivanissevich, de Emgasud, fue el único que aseguró haber colaborado con el esquema de Roberto baratta y Julio De Vido porque quiso. Los que quedan detenidos son, otra vez, los más identificados con el kirchnerismo y las empresas más chicas. Gerardo Ferreyra y Jorge Neira, de Electroingeniería; Carlos Wagner, de Esuco; Carlos Mundin, de BTU, y Armando Loson, de Albanesi.

 

 

LA EXCEPCIÓN TECHINT. Con un poder inigualable, el grupo trasnacional que conduce Paolo Rocca logró un trato mucho más favorable en los medios que el primo de Macri. Las noticias que lo involucran incluyen el comunicado de la empresa con una reverencia y una prioridad envidiables. Mientras los directivos de la compañía redoblaron su lobby habitual con llamados a columnistas de los grandes diarios, en Techint se quejan a grabador apagado de los medios que difundieron la noticia.

 

 

Luis Betnaza fue a denunciar una extorsión de Julio De Vido en tribunales, aunque a su lado deslizan que hubo otra más reciente, la de los medios que revelaron que el holding figuraba en los cuadernos, algo que La Nación había omitido. ¿Alguien quiso facturar la impunidad mediática para Techint?

La multinacional siderúrgica sufrió una caída del 15% en las acciones desde que se prendió el ventilador de Centeno y puede tener complicaciones en el exterior. Pero no desiste de su objetivo principal y apunta por estas horas -según publicó el portal Econojournal- a quedarse con un tramo del Gasoducto del Noroeste, pese a que su oferta fue la más cara.

 

Los intocables tocados: Loson, Sánchez Caballero, Wagner, Ferreyra, Goiochea y Valenti.

 

EL PRIMO ANGELO. El arquitecto Calcaterra no quería que su primo se convirtiera en presidente. “No va a ganar, no va a ganar”, repetía. Pero el ingeniero ganó con la promesa de abrir un mundo de oportunidades para los empresarios. A los pocos días, el todavía dueño de IECSA y heredero del clan Franco fue a visitar al nuevo mandatario y le dijo:

-Yo vendo, yo no quiero quilombos.

Acostumbrado a minimizar los problemas, el ingeniero le respondió con apenas cinco palabras:

-Por mí no hace falta.

Es parte del aparente malentendido entre un presidente tan optimista que niega la historia y un empresario que históricamente fue un socio menor del clan familiar y pretendía mutar rápido para no quedar expuesto por sus negocios.

El comprador de IECSA, Marcelo Mindlin, atraviesa indemne el huracán Centeno. Es otro trapecista que nunca pierde el equilibrio, más allá de su afinidad permanente con los gobiernos de turno.

En el libro “El Club K de la Obra Pública”, sobre el caso Skanska, el periodista Pablo Abiad menciona a Mindlin como el líder del club que se adiestraba para las obras que se concesionaban junto al reciente detenido Gerardo Ferreyra. Calcaterra llegaría a sintonizar tan bien con el esquema de negocios de la década ganada que hasta se asoció con Lázaro Báez y los chinos de Sinohydro para competir por las represas chinas en Santa Cruz. Báez y Calcaterra se conocieron en un viaje a Venezuela y compartieron la Unión Transitoria de Empresas que perdió con la de Electroingeniería y los chinos de Gezhouba.


 

 

Con el cuadernazo, las cosas cambiaron y no se termina de ver claro quién es el que gana, más allá de que al Presidente le favorezca actualizar las imágenes de la corrupción pasada. Entre los empresarios que apostaban a Macri, hoy circulan especulaciones de todo tipo con respecto al origen de los cuadernos. Desde una jugada del peronismo no kirchnerista que une a Bonadio con Miguel Ángel Pichetto y Sergio Massa hasta un intento de Estados Unidos por frenar el crecimiento de China en la región, devaluar el precio de las empresas locales para comprarlas más baratas en un futuro no tan remoto. Nada se descarta.

Más allá de la libertad, que ahora se valora como nunca, el ánimo, la imagen y -sobre todo- las acciones de los empresarios están por el piso. Aunque las aguas parecen ir calmándose, no son pocos los que temen que la Lava Jato aborigen se los lleve puestos a todos. Nunca se imaginaron que iban a terminar denunciados y hasta presos con Mauricio Macri como presidente. Lo sienten como una traición inesperada por parte de un gobierno que siempre reacciona tarde.

Traición a la Patria contratista

Embarrados, con acciones en picada, los CEOs están furiosos con el gobierno de los CEOs. La fábrica de arrepentidos y víctimas Bonadio & Stornelli. La coronita de Techint. Las predicciones del ángel.

Podrían agradecer que están libres, pero se declaran furiosos. No estaban acostumbrados a ser protagonistas en Comodoro Py, ser asociados con la corrupción kirchnerista con nombre y apellido, ser citados a tribunales y, mucho menos, a dormir en una dependencia policial. Aunque la mayoría logró negociar su libertad con el juez federal Claudio Bonadio, los ejecutivos de las compañías de energía que figuraban en los cuadernos de Oscar Centeno dejan trascender que la están pasando mal con el gobierno de los CEOs.

Caen las acciones de los que cotizan en Bolsa, queda afectada la imagen de la Patria contratista y se frenan los proyectos de inversión, en especial, la gran apuesta de la Participación Pública Privada, con la que el Gobierno esperaba compensar el ajuste en la obra pública. Se discute hasta qué punto puede afectar Centeno la recesión que ya pega en la economía.

La noticia de que el primo del presidente argentino admite el pago de coimas durante el kirchnerismo ya ronda las redacciones de los principales diarios del mundo. No es el mejor clima para los negocios y en el Círculo Rojo asoma un fastidio recurrente con el Gobierno.

Los empresarios que fueron citados a declarar comprobaron que la letra del ex suboficial del Ejército no es lo único que los incrimina. También hay fotos y videos, propios de un informe de inteligencia, que los exhiben en una causa de la que la única y sencilla forma de zafar es declararse arrepentidos. Bonadio y el fiscal Carlos Stornelli usan todo como argumento irrefutable.

 

 

EL TREN DEL ARREPENTIDO. “Alguna vez habrá pasado ese auto por acá”. La frase, de uno de los directivos más importantes del país, muestra la estrategia de la Patria contratista ante los cuadernos que registran el recorrido interminable del Toyota Corolla que manejaba Centeno. Resignarse a las evidencias que tiene el juzgado, pero presentarse como víctimas de la extorsión kirchnerista. Con origen y cultura en el sector privado, el gobierno de Macri razona igual. Pero no alcanza y los empresarios no se conforman con la visión que la Casa Rosada filtra en los medios amigos: pretenden estar a salvo y no sometidos a un fuego que los ataca sin previo aviso, mientras el oficialismo endiosa al mercado desde el discurso. Reclaman coherencia, previsibilidad, reglas claras; lo de siempre, lo que prometió el hijo de Franco. 

La expectativa está hoy en la situación de Rodolfo Poblete, uno de los pocos que sigue tras las rejas. Gerente de la concesionaria Emepa, la mano derecha del empresario de origen radical Gabriel Romero se negó a declarar como arrepentido, tal como le sugerían desde el juzgado de Bonadio. Ligado a la UCR, Romero atravesó sin dramas la era kirchnerista y tiene una historia antigua: llegó a poner su casa para las reuniones del Pacto de Olivos y la reforma de la Constitución que habilitó la reelección de Carlos Menem. Mientras Elisa Carrió lo señala como blanco desde Twitter, cerca del dueño de la Hidrovía, Ferrovías y el ferrocarril Urquiza, afirman que no va a dejar sólo a Poblete, el ejecutivo que hoy está preso.

 

 

Con la estrategia de admitir su responsabilidad en los “aportes de campaña”, presentarse como víctimas de la presión del gobierno y negar coimas, Angelo Calcaterra zafó de la cárcel y salvó a su mano derecha, Javier Sanchez Caballero. La misma senda eligieron Juan Carlos De Goycoechea, de Isolux, y el histórico de Techint Héctor Zabaleta. Como publicó la periodista Emilia Delfino en el diario Perfil, Zabaleta ya tiene varias causas en la justicia: la primera fue el caso Skanska y la más estruendosa, una denuncia en Italia contra Techint que lo involucra.

 

 

La oferta de Bonadio y Stornelli era tentadora: trocar los seis años de cárcel que les corresponderían a los responsables de “exacciones ilegales” en una curiosa categoría de imputado colaborador sin consecuencias. El mensaje era claro: el tren del arrepentido, según le dijo a Letra P un hombre de confianza de uno de los detenidos, pasa una sola vez. No hubo mucho para evaluar. Los seis empresarios que estuvieron detenidos el fin de semana en la división de Drogas Peligrosas de la Policía Federal, en Belgrano 1600, expandieron relatos sobre un calvario que les resultó insoportable, puro contraste con la vida en los countries, las montañas, el golf y los viajes al exterior.

En la defensa de los directivos redimidos por Bonadio, actuó el estudio de abogados Landaburu, Feder, Carrió, Mayer & Rosental, uno de los más destacados del establishment, que representa históricamente al clan Macri. Igual que al Presidente en la causa Panamá Papers, Ricardo Rosental defiende a Calcaterra y a Sánchez Caballero, mientras Javier Landaburu patrocina a De Goycochea, que además es abogado.

En busca de evitar el falso testimonio, Alejandro Ivanissevich, de Emgasud, fue el único que aseguró haber colaborado con el esquema de Roberto baratta y Julio De Vido porque quiso. Los que quedan detenidos son, otra vez, los más identificados con el kirchnerismo y las empresas más chicas. Gerardo Ferreyra y Jorge Neira, de Electroingeniería; Carlos Wagner, de Esuco; Carlos Mundin, de BTU, y Armando Loson, de Albanesi.

 

 

LA EXCEPCIÓN TECHINT. Con un poder inigualable, el grupo trasnacional que conduce Paolo Rocca logró un trato mucho más favorable en los medios que el primo de Macri. Las noticias que lo involucran incluyen el comunicado de la empresa con una reverencia y una prioridad envidiables. Mientras los directivos de la compañía redoblaron su lobby habitual con llamados a columnistas de los grandes diarios, en Techint se quejan a grabador apagado de los medios que difundieron la noticia.

 

 

Luis Betnaza fue a denunciar una extorsión de Julio De Vido en tribunales, aunque a su lado deslizan que hubo otra más reciente, la de los medios que revelaron que el holding figuraba en los cuadernos, algo que La Nación había omitido. ¿Alguien quiso facturar la impunidad mediática para Techint?

La multinacional siderúrgica sufrió una caída del 15% en las acciones desde que se prendió el ventilador de Centeno y puede tener complicaciones en el exterior. Pero no desiste de su objetivo principal y apunta por estas horas -según publicó el portal Econojournal- a quedarse con un tramo del Gasoducto del Noroeste, pese a que su oferta fue la más cara.

 

Los intocables tocados: Loson, Sánchez Caballero, Wagner, Ferreyra, Goiochea y Valenti.

 

EL PRIMO ANGELO. El arquitecto Calcaterra no quería que su primo se convirtiera en presidente. “No va a ganar, no va a ganar”, repetía. Pero el ingeniero ganó con la promesa de abrir un mundo de oportunidades para los empresarios. A los pocos días, el todavía dueño de IECSA y heredero del clan Franco fue a visitar al nuevo mandatario y le dijo:

-Yo vendo, yo no quiero quilombos.

Acostumbrado a minimizar los problemas, el ingeniero le respondió con apenas cinco palabras:

-Por mí no hace falta.

Es parte del aparente malentendido entre un presidente tan optimista que niega la historia y un empresario que históricamente fue un socio menor del clan familiar y pretendía mutar rápido para no quedar expuesto por sus negocios.

El comprador de IECSA, Marcelo Mindlin, atraviesa indemne el huracán Centeno. Es otro trapecista que nunca pierde el equilibrio, más allá de su afinidad permanente con los gobiernos de turno.

En el libro “El Club K de la Obra Pública”, sobre el caso Skanska, el periodista Pablo Abiad menciona a Mindlin como el líder del club que se adiestraba para las obras que se concesionaban junto al reciente detenido Gerardo Ferreyra. Calcaterra llegaría a sintonizar tan bien con el esquema de negocios de la década ganada que hasta se asoció con Lázaro Báez y los chinos de Sinohydro para competir por las represas chinas en Santa Cruz. Báez y Calcaterra se conocieron en un viaje a Venezuela y compartieron la Unión Transitoria de Empresas que perdió con la de Electroingeniería y los chinos de Gezhouba.


 

 

Con el cuadernazo, las cosas cambiaron y no se termina de ver claro quién es el que gana, más allá de que al Presidente le favorezca actualizar las imágenes de la corrupción pasada. Entre los empresarios que apostaban a Macri, hoy circulan especulaciones de todo tipo con respecto al origen de los cuadernos. Desde una jugada del peronismo no kirchnerista que une a Bonadio con Miguel Ángel Pichetto y Sergio Massa hasta un intento de Estados Unidos por frenar el crecimiento de China en la región, devaluar el precio de las empresas locales para comprarlas más baratas en un futuro no tan remoto. Nada se descarta.

Más allá de la libertad, que ahora se valora como nunca, el ánimo, la imagen y -sobre todo- las acciones de los empresarios están por el piso. Aunque las aguas parecen ir calmándose, no son pocos los que temen que la Lava Jato aborigen se los lleve puestos a todos. Nunca se imaginaron que iban a terminar denunciados y hasta presos con Mauricio Macri como presidente. Lo sienten como una traición inesperada por parte de un gobierno que siempre reacciona tarde.