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El número del ajuste que tiene Larreta en la cabeza

Puso sobre la mesa una cifra base para negociar, pero la Casa Rosada le reclama elevarla. Diálogos con gobernadores, “esfuerzo” y encuestas en danza.
Puso sobre la mesa una cifra base para negociar, pero la Casa Rosada le reclama elevarla. Diálogos con gobernadores, “esfuerzo” y encuestas en danza.
Por 31/07/2018 14:23

El jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, está dispuesto a desembolsar $6 mil millones para cubrir el ajuste en el gasto público que reclama el presidente Mauricio Macri. La cifra se puso sobre la mesa hace semanas ante el Gobierno nacional y contempla el traspaso y el control de las empresas Edesur y Edenor, subsidios al transporte público (colectivos) y la tarifa social del servicio de agua dentro de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La Casa Rosada, sin embargo, pide más.

El alcalde lo planteó en privado ante algunos ministros y lo repitió en el retiro de gabinete realizado en San Telmo el 13 de julio, tras una larga charla en la que los funcionarios porteños se explayaron “a calzón quitado” sobre la coyuntura. Rodríguez Larreta dejó en claro que hará un “esfuerzo” para cumplir con el pedido de Macri y avanzar en la concreción de la meta del 1,3% del déficit fiscal acordada con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para 2019 a fin de salir de la “tormenta”, como el propio Presidente bautizó a la crisis económica que asedia la Argentina desde abril. Tampoco tiene mucho margen para resistir: como durante el gobierno kirchnerista, la Nación sigue desembolsando generosas sumas de dinero para sostener la masa de subsidios a la electricidad, el agua y el transporte en la Ciudad y la provincia de Buenos Aires, además de las extensiones de coparticipación que Macri autorizó para Larreta y para María Eugenia Vidal para cubrir el traspaso de la Policía y a modo de compensación por el Fondo del Conurbano, respectivamente.

Sin embargo, Larreta también cree que es necesario un “gesto” de los gobernadores opositores, como repite en cada diálogo informal con mandatarios con los que tiene buena relación, como los radicales Gerardo Morales (Jujuy) y Alfredo Cornejo (Mendoza) o el peronista Juan Schiaretti (Córdoba). Curiosamente, el cordobés es quien más presionó para que Macri les transfiriera al porteño y a la gobernadora bonaerense los servicios públicos y deje de enviar transferencias para cubrir los subsidios del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).

 

 

Su razonamiento va de la mano con un lema que adoptaron en la Jefatura de Gobierno para encarar la negociación. “Hay que socializar los costos del ajuste entre todos”, subrayan en Uspallata 3160 para avanzar con la “colaboración” que Macri le reclamó públicamente a la oposición. Bajo esa definición, nació la idea de los equipos económicos de Larreta y Vidal para refutar el argumento de los gobernadores opositores acerca de que el interior sostiene los subsidios que la Casa Rosada vuelca en el AMBA.

Entre ambos distritos aportan cerca del 50% de la masa coparticipable total que luego la Nación gira a todas las provincias. Buenos Aires produce cerca del 37% de la recaudación que va a la coparticipación y recibe el 21,5% (Fondo del Conurbano incluido); la Ciudad genera el 22% y le devuelven cerca del 5%. En resumen, ambos gobernadores PRO sostienen, para contrarrestar la embestida peronista, que sus arcas aportan la mitad de los recursos que la Nación distribuye.

 

 

La Casa Rosada busca que Larreta incremente ese esfuerzo. Desde la gobernación porteña responden, nuevamente, con números. A fines de 2018, la Ciudad habrá resignado casi $4 mil millones en concepto de Ingresos Brutos. Cerca de la mitad de esa suma corresponde al Pacto Fiscal suscripto para disminuir paulatinamente el cobro de IIBB en las provincias y el resto contempla la quita de ese impuesto en las facturas de agua y gas, que se anunció como un “gesto” hacia Macri para paliar los efectos del incremento de las tarifas.

“Lo más justo es que ajustemos en un monto similar al que recibimos por coparticipación”, advierten fuentes gubernamentales. Ese concepto es compartido por Vidal, que juega en tándem con Rodríguez Larreta; sus ministros de Economía, Hernán Lacunza y Martín Mura, respectivamente, trabajan a la par. Lo mismo hacen, aunque desde el terreno político, Federico Salvai y Diego Santilli, que estuvieron en la reunión del martes pasado en la Casa Rosada junto a los ministros Nicolás Dujovne (Hacienda) y Rogelio Frigerio (Interior).

 

 

Como informó Letra P, Rodríguez Larreta siempre planteó que aceptaba el traspaso de servicios pero a condición de que se acordara una transferencia progresiva: una especie de ajuste gradualista. Aceptar y tomar el control de la electricidad y el transporte público conlleva también un costo político: una vez que tomen las riendas de estos servicios, Larreta y Vidal deberán ser quienes confirmen o congelen los incrementos tarifarios. Sin embargo, cuentan con una ventaja porque el próximo aumento del boleto mínimo de colectivo, que pasará a costar $13 en octubre, ya lo anunció el Gobierno nacional el viernes último, por boca del ministro de Transporte, Guillermo Dietrich.

“Tiene capital y resto para poner en juego cuando tenga que ajustar”, afirman los laderos del jefe de Gobierno. El control de estos servicios llegaría, tarde o temprano, con un incremento en las tarifas, algo que el propio Presidente reconoció este martes en una entrevista con Cadena 3. Al tiempo que confirmó el traspaso de Edenor y Edesur a Vidal y Larreta, subrayó: “Hoy estamos al 70% del valor de la energía”.

El “resto” que advierten tener en la Ciudad reside en los índices de imagen positiva e intención de voto que se devoran en Parque Patricios y que, a pesar de una merma en junio, aún posicionan a la gestión de Rodríguez Larreta como la que posee mejor imagen dentro de Cambiemos, por encima de Macri y Vidal.