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Tres potencias rompen la polarización nacional en la batalla por Santa Fe

El socialismo lucha por no perder su único bastión territorial. El PJ juega una unidad amplia para recuperar el poder. Tras el triunfo en 2017, Cambiemos busca reactivar la desinflada ola amarilla.
Por 03/12/2018 13:24

La política de Santa Fe entró en etapa de definiciones. Si bien el gobernador Miguel Lifschitz aún no anunció formalmente el cronograma electoral, se sabe que las PASO y la instancia final serán desdobladas del calendario nacional.

El Frente Progresista gobierna la provincia desde 2007 y el peronismo y Cambiemos apuestan esta vez a conformar opciones de peso para evitar que el socialismo y sus aliados prolonguen su estadía en la Casa Gris. El escenario, a priori, es de tercios.

Lifschitz insistió hasta donde le dio para renovar su mandato. Como la Constitución de Santa Fe no contempla la reelección, el mandatario aceleró a fondo y le pidió a la Legislatura que impulse el proceso de revisión de la Carta Magna, pero el avance resultó más que tibio y toda la oposición le truncó la ilusión.

 

 

Por eso mismo asomó de manera natural Antonio Bonfatti como el candidato del Frente. Ex gobernador y actual presidente de la Cámara de Diputados, será postulante por el oficialismo aunque aún no lo haya confirmado. Tiene un alto nivel de conocimiento y arranca por encima de otros competidores. En campaña, seguramente lo sacudirán con acusaciones sobre la difusión de la narcocriminalidad durante su gestión.

El radicalismo que se mantuvo dentro del progresismo ansía plantarle una interna para hacer más competitiva las PASO, dicen. Esperan (¿algo imposible?) que Lifschitz bendiga a un rojiblanco y lo pondere como su candidato. Para esa opción, el ministro de Seguridad, Maximiliano Pullaro, es el que tiene todos los boletos. “Si Miguel nos acompaña, vamos”, avisan a su lado. 

El PJ tiene más de un candidato lanzado. El justicialismo santafesino no tiene los problemas de unidad/no unidad que le complican la vida en el plano nacional . En 2017, en la competencia entre Agustín Rossi y Alejandra Rodenas, ya demostró que puede armar una PASO ordenada.
 


El senador Omar Perotti salió tercero en las elecciones a gobernador del 2015, apenas dos puntos por debajo del ganador, y a los dos meses ganó las legislativas. Desde entonces está enceguecido con esta chance, su chance. Anunció a principios de 2018 que será candidato y unos días atrás dejó en claro, pese a que no se haya confirmado, que su compañera de fórmula será la diputada nacional y ex jueza Rodenas. “Tenemos el 80 por ciento del peronismo con nosotros”, se entusiasma un promotor de la dupla.

Por el momento, el kirchnerismo provincial va partido a las elecciones. Marcos Cleri, delfín provincial de La Cámpora, ya recorre la provincia como candidato y anuncia que competirá contra Perotti. Dentro del sector que lidera Rossi, el diputado provincial Leandro Busatto empapeló Rosario y Santa Fe con su figura y se anota en la compulsa. De todos modos, “no hay lugar para dos candidatos K”, reconocen desde ambos lados. Se verá en las próximas semanas o sobre el cierre mismo de listas.

María Eugenia Bielsa es la gran incógnita dentro del PJ. No da entrevistas y en las reuniones que lidera no confirma que será candidata, pero se mueve como tal. Perotti le pidió que vaya por la intendencia de Rosario, pero ella solo piensa en la gobernación. Apuesta a conformar “un frente amplio, que tenga al peronismo como conductor”. Pretende sumar a parte de la izquierda y ex socialistas a su armado. No se conoce mucho más.

Cambiemos tendrá la competencia que no tuvo en 2017. El intendente de la ciudad capital, José Corral, prepara el lanzamiento y brega por una fórmula que integre a su radicalismo y al PRO. En ese esquema, la concejala de Rosario y ex diputada nacional Ana Martínez pica en punta como su ladera. 

 

 

Federico Angelini, presidente del PRO en la provincia y armador político de los amarillos, decidió poner la cara por la dañada marca nacional y les avisó a sus cercanos que irá por la gobernación, por el momento, mediante una lista PRO pura. Su compañera mujer saldrá del norte de la provincia. Suenan para ese cetro la diputada nacional Gisela Scaglia y la concejala de Vera Paula Mitre. Será, entonces, un enfrentamiento entre un radical y un PRO.
 
El cierre de listas, se presume, será en febrero. Pero diciembre será más que movido y abundarán las roscas. La temporada de vacaciones será breve y volverán con mucha más fuerza las negociaciones. A jugar.

Tres potencias rompen la polarización nacional en la batalla por Santa Fe

El socialismo lucha por no perder su único bastión territorial. El PJ juega una unidad amplia para recuperar el poder. Tras el triunfo en 2017, Cambiemos busca reactivar la desinflada ola amarilla.

La política de Santa Fe entró en etapa de definiciones. Si bien el gobernador Miguel Lifschitz aún no anunció formalmente el cronograma electoral, se sabe que las PASO y la instancia final serán desdobladas del calendario nacional.

El Frente Progresista gobierna la provincia desde 2007 y el peronismo y Cambiemos apuestan esta vez a conformar opciones de peso para evitar que el socialismo y sus aliados prolonguen su estadía en la Casa Gris. El escenario, a priori, es de tercios.

Lifschitz insistió hasta donde le dio para renovar su mandato. Como la Constitución de Santa Fe no contempla la reelección, el mandatario aceleró a fondo y le pidió a la Legislatura que impulse el proceso de revisión de la Carta Magna, pero el avance resultó más que tibio y toda la oposición le truncó la ilusión.

 

 

Por eso mismo asomó de manera natural Antonio Bonfatti como el candidato del Frente. Ex gobernador y actual presidente de la Cámara de Diputados, será postulante por el oficialismo aunque aún no lo haya confirmado. Tiene un alto nivel de conocimiento y arranca por encima de otros competidores. En campaña, seguramente lo sacudirán con acusaciones sobre la difusión de la narcocriminalidad durante su gestión.

El radicalismo que se mantuvo dentro del progresismo ansía plantarle una interna para hacer más competitiva las PASO, dicen. Esperan (¿algo imposible?) que Lifschitz bendiga a un rojiblanco y lo pondere como su candidato. Para esa opción, el ministro de Seguridad, Maximiliano Pullaro, es el que tiene todos los boletos. “Si Miguel nos acompaña, vamos”, avisan a su lado. 

El PJ tiene más de un candidato lanzado. El justicialismo santafesino no tiene los problemas de unidad/no unidad que le complican la vida en el plano nacional . En 2017, en la competencia entre Agustín Rossi y Alejandra Rodenas, ya demostró que puede armar una PASO ordenada.
 


El senador Omar Perotti salió tercero en las elecciones a gobernador del 2015, apenas dos puntos por debajo del ganador, y a los dos meses ganó las legislativas. Desde entonces está enceguecido con esta chance, su chance. Anunció a principios de 2018 que será candidato y unos días atrás dejó en claro, pese a que no se haya confirmado, que su compañera de fórmula será la diputada nacional y ex jueza Rodenas. “Tenemos el 80 por ciento del peronismo con nosotros”, se entusiasma un promotor de la dupla.

Por el momento, el kirchnerismo provincial va partido a las elecciones. Marcos Cleri, delfín provincial de La Cámpora, ya recorre la provincia como candidato y anuncia que competirá contra Perotti. Dentro del sector que lidera Rossi, el diputado provincial Leandro Busatto empapeló Rosario y Santa Fe con su figura y se anota en la compulsa. De todos modos, “no hay lugar para dos candidatos K”, reconocen desde ambos lados. Se verá en las próximas semanas o sobre el cierre mismo de listas.

María Eugenia Bielsa es la gran incógnita dentro del PJ. No da entrevistas y en las reuniones que lidera no confirma que será candidata, pero se mueve como tal. Perotti le pidió que vaya por la intendencia de Rosario, pero ella solo piensa en la gobernación. Apuesta a conformar “un frente amplio, que tenga al peronismo como conductor”. Pretende sumar a parte de la izquierda y ex socialistas a su armado. No se conoce mucho más.

Cambiemos tendrá la competencia que no tuvo en 2017. El intendente de la ciudad capital, José Corral, prepara el lanzamiento y brega por una fórmula que integre a su radicalismo y al PRO. En ese esquema, la concejala de Rosario y ex diputada nacional Ana Martínez pica en punta como su ladera. 

 

 

Federico Angelini, presidente del PRO en la provincia y armador político de los amarillos, decidió poner la cara por la dañada marca nacional y les avisó a sus cercanos que irá por la gobernación, por el momento, mediante una lista PRO pura. Su compañera mujer saldrá del norte de la provincia. Suenan para ese cetro la diputada nacional Gisela Scaglia y la concejala de Vera Paula Mitre. Será, entonces, un enfrentamiento entre un radical y un PRO.
 
El cierre de listas, se presume, será en febrero. Pero diciembre será más que movido y abundarán las roscas. La temporada de vacaciones será breve y volverán con mucha más fuerza las negociaciones. A jugar.