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El Sicario

Empoderado, se deshizo de Triaca y concentró la relación con los sindicatos. Crece como muñeca política de un área delicada, con la producción y el trabajo en caída. La interna con Etchevehere.
GABINO REBAGLIATI y 16/11/2018 19:17

La escena transcurrió esta semana en la sede de la torre que tiene la Cancillería. El ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, y su flamante secretaria de Comercio Exterior, Marisa Bircher, analizaban con funcionarios de la casa diplomática la agenda comercial con Estados Unidos de cara al G-20. Sin estar prevista su presencia, irrumpió en el encuentro el secretario de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere, acompañado por su escudero y jefe de Gabinete, Santiago del Solar. Con tensión y miradas y la incomodidad manifiesta de Sica, la reunión prosiguió, pero la atención del ministro ya no estaba en el encuentro.

“No tengo palabras, es impresentable”, le dijo Sica a un empresario del sector agropecuario con el que tiene buena relación desde sus días al frente de la consultara Abeceb. Justamente, hacía no más de diez días el ministro había acordado con Etchevehere, en una reunión en la Casa de Gobierno, una pax romana luego de designar a Bircher como secretaria de Comercio Exterior y arrebatarle esa área a Agroindustria.

 

 

Esta escena recrea la tensión entre el ministro y Etchevehere, pero también cristaliza el poder que acumuló en tan solo cinco meses. El presidente Mauricio Macri lo eligió como la figura de su equipo que deberá atender cuestiones productivas, laborales y cultivar –y en algunos puntos, remendar- la relación con el sindicalismo, en el marco de un escenario recesivo que golpea al salario y una inflación que no cede. Sica hará ese trabajo en soledad, apuntalado por el Presidente y, también, por el jefe de Gabinete, Marcos Peña, que insistió con su incorporación al Gobierno, allá por junio. De hecho, el Presidente lo consultaba con asiduidad antes de sumarlo a su gabinete. Almorzaron dos veces y Macri le insistía una y otra vez con que le ofreciera un diagnóstico de su gestión, que luego compararía con los pronósticos de otros economistas con los que chatea y habla seguido, como Carlos Melconián y Martín Lousteau.

Tras la salida de Jorge Triaca de la Secretaría de Trabajo, el ministro concentra todas las funciones como plenipotenciario de Producción y Trabajo. Sica tomó dominio de las estructuras de la cartera y amplió facultades desde hace tiempo. Su ingreso al Gobierno tuvo buena recepción en la cúpula del sindicalismo, que leyó como un gesto la incorporación de un economista relacionado con el peronismo y de reconocido diálogo con los gremios, a los que asesoró en sus años como consultor económico. Se le atribuye diálogo sostenido con el sector industrial y en especial el automotriz, a través del cual alimentó su vínculo con SMATA.

 

 

Tendrá la laboriosa tarea de demostrar que el Gobierno trabaja al mismo tiempo para grandes y pequeñas empresas. Se lo echó en cara Elisa Carrió durante la presentación del programa Argentina Exporta. “Te quiero ver trabajando para los chicos y las pymes también”, le espetó la diputada oficialista. Sica, de bajo perfil y poco gusto por las polémicas, hace caso omiso a esas imputaciones y se concentra en la gestión. Ante las críticas, prefiere el silencio y mira adelante para perseguir su objetivo: fortalecer el mercado interno, reactivar el consumo y crear empleo en un escenario de ajuste. Ésa es su obsesión y su meta. Concentra su mirada fija en ese horizonte, como cuando despunta el vicio y sale a recorrer rutas en su motocicleta, otra obsesión a la que recurre únicamente para despejarse.

Ese background de relacionamiento con la política y el mundo sindical, paso por la Secretaría de Industria durante la presidencia de Eduardo Duhalde incluido, le valió el respeto de la CGT y le abrió terreno para hegemonizar la sinuosa relación de la Casa Rosada con el sindicalismo, desgastada por las diferencias de las entidades gremiales con Triaca y una multiplicidad de factores, como el intento de reforma laboral y la intervención de sindicatos.

 

Sica y Cabrera ingresan a la Casa Rosada (FOTO: NA)

 

Sica avanzó como una topadora, pero siempre respaldado por Macri, Peña y el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, con quien hablaba y compartía eventos mucho antes de sumarse al staff de Cambiemos. Antes de ser empoderado por el Presidente, el ministro metió mano en la Secretaría de Comercio y desplazó a Miguel Braun. En su lugar asumió Bircher, hasta entonces parte del equipo del secretario de Agroindustria Etchevehere. Hoy reporta a Sica, calificado por sus compañeros de gabinete como un “adicto al trabajo”.

El ex titular de la Sociedad Rural Argentina (SRA) está en la mira del ministro empoderado y el ascenso de Bircher fue tomado como una mojada de oreja al ex dirigente ruralista, que no tiene el aval de la Jefatura de Gabinete para nombrar un nuevo secretario, pero se resiste a eliminar las dos subsecretarías que colgaban de la Secretaría de Mercados Agropecuarios que ocupaba la actual funcionaria de producción cuando estaba en Agroindustria. El caso más resonante es el del subsecretario Jesús Silveyra, un hombre de buenos nexos en la SRA, de la que también es oriundo Etchevehere, que se resiste a dejar sus funciones aunque estén duplicadas con la cartera de Producción.

El sector empresarial, al igual que los popes sindicales, reclamaban un cambio en las áreas de Producción y Trabajo. Existía una diferencia con Triaca, pero fundamentalmente un enojo visceral con el ex titular de Producción Francisco Cabrera. Sica lo asesoraba y luego tomó su lugar, apalancado por un respaldo empresario pero también por el dueto Macri – Peña, que encontró refugio para “Pancho” como asesor presidencial y como titular del Banco de Inversión y Comercio Exterior.

 

 

Sica cobró protagonismo y poder luego del desguace ministerial de principios de septiembre y la consecuente degradación de los ministerios de Trabajo y Agroindustria a secretarías gubernamentales. Hace dos semanas escaló posiciones internas por la negociación sobre el bono de fin de año que, según la Casa Rosada, logró destrabar el paro con el que amenazaba la CGT. Esa medida, confirmada mediante un decreto presidencial, anida un punto que fue bien recibido por el sector gremial: a la hora de avanzar con un despido sin causa, las empresas deberán comunicar al Ministerio de Producción y Trabajo la decisión para hacerla efectiva.

 

 

Este jueves,durante una conferencia conjunta en el Ministerio de Hacienda, Sica despidió públicamente a Triaca. Hubo felicitaciones mutuas y abrazos. “Vamos hacia una mirada más comprensiva sobre el sector y las cadenas productivas”, adelantó el ministro. Por otra parte, aclaró que no habrá reemplazo en la Secretaría de Trabajo y que tendrá control total sobre la estructura del ministerio. “Asumo plenamente las funciones de Producción y Trabajo”, subrayó Sica. Minutos antes, Triaca lo había definido como “una persona muy pragmática”. 

LA CONVIVENCIA. Convencido de que es imposible la convivencia con Ethevehere, Sica inició una serie de contactos con empresarios y referentes del sector agropecuario con el objetivo de mostarle al ex dirigente ruralista quien detenta el poder en el súper Ministerio de Producción. Ayer, como primer paso, intervino en el conflicto entre las cerealeras y el gremio de aceiteros de San Lorenzo. Los exportadores, de mala relación con Etchevehere, ya tienen de interlocutor predilecto al ex consultor.

A estos se suman casos como los de Rizobacter, la empresa de fertilizantes que ahora es controlada por Bioceres, que también realiza sus gestiones directamente con el ministro de Producción. Detrás de ese conglomerado de empresas están otras como Bayer-Monsanto, que hace rato busca solucionar sus conflictos con el Gobierno por sobre la histórica sede de la Secretaría de Agricultura ubicada en Paseo Colón.